miércoles, 13 de octubre de 2010

Batallas en la República de Brasil

A veces, uno ve las cosas de una manera terrible y no se explica cómo fue que pudo sobrevivir a ellas.Sin embargo, si pudieramos conocer cómo las ven las personas que nos rodean y cuál es su punto de vista, tal vez los fardos que llevamos a cuestas serían más ligeros.
Ah, el siguiente relato es, en términos generales, verídico con un pequeño toque muy particular del autor, testigo presencial de esta historia. ¡Que la disfruten!


Batallas en la República de Brasil
A mi hermano Mayor, cuya valiente solidaridad ocasionó algunas narices rotas. 

Montañas y montañas de basura se apilaban tras una barda alta, gris, de tres kilómetros de largo, al final de la colonia. Más allá de esa muralla era tierra de nadie, donde las disputas acababan a cuchilladas y sus habitantes olían permanentemente a ese agridulce y nauseabundo perfume que emana de los desechos orgánicos en descomposición.
Uno sabía que la muerte rondaba por esos lugares porque negros zopilotes se lo hacían saber. Las aves negras aparecían de vez en vez con sus vuelos altos y circundantes sobre el cielo azul, hasta bajar al nivel del terreno, y con eso anunciaban lo mismo un perro muerto, o un cristiano recién destazado cuyos restos nadie encontraría jamás.
Los niños provenientes de esos basureros imponían su ley en nuestra escuela primaria República de Brasil, de Santa Cruz Meyehualco. Una vez la maestra de tercero, Rosalía, nos llevó a la deportiva de enfrente. Ahí mismo, retó a un duelo de trompo a un vaguito de atrás de esa barda divisoria de un mundo sombrío de este otro.
Con una vara, pintaron un gran círculo y arrojaron unas monedas al piso. La profesora lanzó el trompo de madera con fuerza inusitada, el cual zumbó al caer en la tierra. Con su cuerpo de norteña, grandota y frondosa, se empinó y enrolló la punta de clavo e hizo saltar el trompo unos dos metros, lo recibió con maestría en la palma de su mano, y lo echó contra las monedas de a peso las cuales salieron dando brincos fuera del círculo. Repitió dos veces más la faena y no dejó sino una de ellas, sacada por el otro amigo, para salvarse apenas de una estrepitosa derrota.
Nos fuimos todos festejando a la maestra hacia las canchas de básquetbol, a correr y saltar botando la pelota felices por el triunfo de nuestra inesperada heroína. En eso estábamos cuando escuchamos un rechinido de llantas, seguido de un golpe seco y un grito ahogado proveniente de la calle Genaro Estrada, la cual separaba la Santa Cruz de la Jacarandas. Corrimos hacia las rejas de la deportiva y vimos a un señor de unos 60 años tendido en el piso de la calle, de escasa cabellera y zapatos cafés. Me pareció ver en esa persona a un viejito alto, canoso, que solía llevar a una de mis compañeras de salón. Era una niña de facciones finas, güerita, callada y menudita que me gustaba.
La maestra nos arrastró con sus gritos hacia la escuela, pero no faltaron los niños que aprovecharon hasta el último momento a ver el cuerpo yaciente, recién tapado con una sábana blanca, en medio de un gran charco de sangre, cuando aparecieron los primeros zopilotes en su vuelo paciente y expectante.
Esa noche no pude dormir, menos la siguiente cuando la niña del viejo de los zapatos cafés dejó de ir como una semana completa a la escuela y, cuando regresó, sus ojos antes centellantes, se habían apagado.
Para colmo, una tarde nublada el viento soplaba fuerte y traía un denso terregal de los secos llanos del Vaso de Texcoco. Mientras hacíamos la tarea, oímos los acordes tristes y melancólicos tocados por una banda de pueblo a lo lejos. Nos asomamos a la ventana de nuestro cuarto y vimos en la esquina a una media centena de personas pasar, casi todos cargaban flores de cempasúchil, mientras los hombres cabizbajos traían en las manos sus sombreros en señal de respeto. La razón venía al final de la comitiva: unos señores llevaban en andas un ataúd blanco y pequeño, adornado con flores. Aquiles preguntó a mi abuela Rosalía por qué era blanco y nos dijo que se había ido un angelito; era un niño.
Veía esa caravana paralizado, muerto de miedo. Esa imagen me persiguió en mis peores pesadillas. Me enteré de un porrazo que no sólo los viejos se morían, sino que los niños tampoco son eternos y que también uno se pueden morir en cualquier chico rato, y yo era tan mortal como cualquiera.
Las noches a partir de entonces fueron otra cosa. Si nos daba el insomnio por andar en campaña de guerra de almohadazos, a la media noche éramos invadidos por el pánico al escuchar unos largos silbidos los cuales silenciaban como por arte de magia nuestro intenso relajo y nos hacían escondernos bajo el cobijo de las mantas, con los ojitos apenas asomados. No imaginábamos siquiera la verdad: se trataba del silbato de los veladores montados en sus bicicletas, quienes así avisaban a los desvelados el estatus de calma y sereno reinante en las solitarias calles.
Para propinarnos una estocada de terror, entornando los ojos y abriendo su boca para dejar ver sus tremendos dientotes, la tía Lupe nos dijo que por nada del mundo nos asomáramos a la ventana, ya que esos macabros silbidos eran de La Llorona, la cual buscaba sus hijos muertos, y si un niño se asomaba y era visto por la señora, se lo llevaba como si fuera uno de los suyos.
Jamás nos atrevimos asomarnos. Nuestra curiosidad era mucho menos poderosa que el pavor provocado por los silbatos de los vigilantes, pasando a unos cuantos metros de nuestra ventana. Yo imaginaba a la señora vestida de blanco, con su cara de calaca y sus manos huesudas y largas, recorriendo la avenida con sus pies de cabra.
Esto le conté a un amigo de la escuela: La Llorona atravesaba la Calle 63 todas las noches. Se me quedó viendo con extrañeza.
–No seas pendejo –dijo sonriendo.
Un día lo invité a comer, justo el día en que mi mamá cambió la cerradura de la casa. Mientras estaba lista la comida, por la ventana nos enseñó a mi hermana Ilíada y a mí una cantaleta armonizada con el estribillo de una canción de chinelos dedicada a unos huaraches y la cual, según nos aseguró, era el más efectivo contrahechizo para repeler una mentada:
La ma la ma la ma,
la máquina de coser,
la tu la tu la tu
la tuve que componer.
Chinga tu madre me dijo un enano,
chinga la tuya y estamos a mano.
Nos pareció genial, la adoptamos y la repetimos con cualquier pretexto hasta el regaño. Mi amigo comió, y pidió más y más y más comida hasta que no había. Misteriosamente los tornillos de la cerradura habían desaparecido cuando el cerrajero se presentó a terminar el trabajo. Se nos hizo extraño y culpamos a mi amigo, a pesar de pasarlo a la báscula infructuosamente.
No volvimos a hablarnos hasta un día a la salida, cuando vino hacia mí y me dijo que Aquiles se peleaba a unos metros de la escuela. Corrí junto con él dispuesto a partirle la madre al otro güey, pero al llegar a la madriza me quedé paralizado: mi hermano contendía nada menos que con El Jeringas, el vago más vago de los basureros, el madreador más connotado de la escuela y a quien todos veíamos con respeto y hasta con temor, porque su aspecto era temible: pelón, fornido, chaparrón y de espaldas anchas,
Era el tipo más terrible de la República de Brasil y era famoso pues había reprobado no menos de dos años en los primeros tres de la primaria. Acostumbrado a los pleitos a muerte de los basureros, desafiaba a los grandulones. En una ocasión lo vimos tranquearse con uno de los más sabrosos de sexto, 10 centímetros más alto, que se le puso enfrente, y contra las apuestas, acabó rápidamente con su contrincante. Era el típico fajador. Con sus brazos de cargador, tundía a mazazos a sus rivales gracias a su fuerza descomunal o porque no dejaba de tirar golpes a diestra y siniestra. En la escuela corría el rumor sin confirmar de que había golpeado a un maestro por haberlo reprobado de año.
Pero Aquiles no se amilanó y El Jeringas no tuvo una mañana fácil ese día del mes de abril como otras veces, cuando dejaba tirados y medio muertos a sus rivales al son de sus poderosos cates. Mi hermano le entró al intercambio de golpes, con sus patadas voladoras de karateca sin serlo y sin miedo ninguno. Al Jeringas pareció sorprenderle que ese pequeño niño lo asaltará con ágiles movimientos y golpes a la barriga asestados con rodillas y piernas, y algunos con las manos. A pesar de ser el más chaparrito de su clase y su menuda figura, Aquiles era valiente, rápido y sus golpes eran fuertes, no obstante su frágil apariencia. Los mandarriazos del Jeringas se veían extrañamente lentos en esta contienda, y sus mejores leñazos pasaron rozando apenas la cara del Quilón.
La pelea iba pareja hasta que apareció su maestra Lupita, una morena delgada de muy buen ver, quien sin misericordia jaló de las orejas a El Jeringas para llevarlo directito a la Dirección, y prometió sería una de sus últimas andanzas de su segura expulsión.
Toda la bola de curiosos se fue siguiendo a El Jeringas en su camino al paredón y nadie pareció reparar en el contrincante del torvo peleador. Y entonces nos quedamos solos y nos fuimos despacito a la casa, con los amigos más cercanos en torno nuestro. Yo estaba con la garganta cerrada, casi a punto de llorar, por la emoción de ver a mi hermano salir indemne de una disputa donde le veía como seguro perdedor.
Pero no, Aquiles no tenia huellas de la riña, si acaso uno que otro rozón. A partir de entonces se ganó el respeto de todos los de su salón, quienes lo felicitaban por su empate de visitante el cual tuvo sabor a triunfo en cancha ajena. El Jeringas, sin más, lo hizo su amigo. Incluso le corrió la deferencia de invitarlo a ir en busca de víctimas de menor envergadura, sólo pa darle gusto al gusto, y ensanchar su fama bien ganada de desmadroso y madreador.
Ulises L. Cantarell

jueves, 7 de octubre de 2010

La virgen de Guadalupe y la independencia de México

Muchos son los temas que pueden abordarse con motivo de la celebración de los 200 años del inicio de la lucha armada por la independencia de nuestro país, y aun así falta aún bastante trabajo para entender cabalmente un movimiento que inició con un objetivo y terminó en otro aparentemente más libertario pero que sólo sirvió para dejar a las mismas clases en el poder, con la única diferencia de que en vez de peninsulares, en adelante serían los criollos quienes detentarían el poder en la nueva nación, muchas veces tan inéptos unos como otros.
A continuación nos tomamos la libertad de ofercerles un breve ensayo sobre un aspecto muy interesante sobre lo que fue aquel importante momento histórico, de la pluma de una prometedora historiadora. Espero que les resulte tan interesante como a nosotros. Servidos, pues.

Conocemos muy bien los hechos que ocurrieron en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores, con el cura Hidalgo declarando el inicio de la Independencia de México, llevando como estandarte de la lucha a la Virgen de Guadalupe, y posteriormente, el avance de las tropas encabezadas por su imagen.
Con el avance de la lucha, podemos observar como las tropas insurgentes, siguen llevando en alto, como protectora, la imagen de la Virgen del Tepeyac, incluso hasta con las leyes de Reforma, es respetado su culto, y es fecha en que se sigue celebrando el 12 de Diciembre.
Es sin duda no sólo un acto religioso y de fe, sino que se convirtió en un elemento de lucha política entre las dos facciones, incluso su utilización fue motivo de excomunión  para las cabezas del movimiento en sus primeros años, hubo quien cambio su nombre por ella y hasta se pidió que constitucionalmente se declarara un día como fiesta nacional en su honor.
Somos una nación en su gran mayoría católica, y es obvio que no sólo es por convicción, sino también por una memoria colectiva, y que posiblemente tuvo su mayor auge con la lucha que inició en 1810 y que la elegida para la protección no sólo de la Independencia, si no de la nación naciente haya sido la Virgen de Guadalupe, la virgen de América.
Pero ¿habrá sido posible tal difusión de la guerra independentista, sin la oportuna elección de Hidalgo de usarla como estandarte esa noche?, independientemente de que haya sido un acto premeditado, su presencia inspiró en esta lucha  por la independencia mexicana, pero ¿hasta qué grado? y este suceso ¿fue un parteaguas más entre la lucha de los “mexicanos” en contra de los españoles, o fue sólo un pretexto más?

La Virgen de Guadalupe en la lucha de Independencia

La madrugada del 16 de septiembre el cura Miguel Hidalgo y Costilla tomó de la sacristía de Atotonilco un lienzo de la Virgen de Guadalupe y lo convirtió en el estandarte de la lucha que estaba comenzando, al grito de “Viva la religión. Viva Nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno.”*
Con esta acción se ponía bajo la protección de la imagen mariana, y con él a todos los que se unían a la lucha, declaraba así que era la madre de los mexicanos y que ella los protegía como cariñosa madre. Así, Hidalgo encabezaba las entradas a los pueblos con el estandarte en mano, siendo recibido con los brazos abiertos.
Este acto desencadenó una gran molestia entre las autoridades religiosas y por supuesto entre las virreinales, el primero en externarlo fue el obispo de Michoacán quien con el edicto de excomunión trató de recuperar la imagen de las manos de los insurgentes, declarando que era un insulto a la religión y al rey el acto del cura Hidalgo.
Este acto fue reiterado con la publicación de la Gaceta de México, en donde el virrey Francisco Javier Venegas los acusa de sacrílegos e hipócritas, misma acusación que utilizó el arzobispo Lizana de la Inquisición.
Pero al no poder detener esta acción y no poder recuperar la imagen de la virgen para los españoles, el virrey tomó una acción para contrarrestar a esta nueva madre insurgente. Mandó traer de la Ciudad de México a la virgen de los Remedios, le celebró una solemne ceremonia, en donde le entregó las insignias de su poder.
Con esto la lucha ya no era sólo política, si no se convertía en una lucha religiosa, en la que se peleaba bajo el cobijo de una virgen diferente en cada bando, la virgen morena de los mexicanos, contra la virgen gachupina de los españoles, cada una repudiada en demasía por el grupo contrario.
Los insurgentes comenzaron a mostrar la imagen de la virgen en los sombreros, mientras que las fuerzas realistas llevaban a su virgen en escapularios y chaquetas, se creó una fuerza para proteger a la virgen de los remedios, formada por mujeres de la nobleza novohispana, llamadas “patriotas marianas” y los ejércitos le llamaban “generala”.
A la muerte de Hidalgo y de los primeros insurgentes, Ignacio Rayón, abogado de profesión, se quedó al mando de la lucha armada, y a semejanza de su antecesor tomó  la imagen mariana para dirigir al ejército, en la junta de Zitacuaro declaró no únicamente que la suerte recaía en ella, sino que también las armas de la lucha.
También mandó hacer una bandera en donde se reemplazaba la imagen de la virgen de Hidalgo, por un águila, pero no con ello la esencia guadalupana, pues plasmó las siglas N.F.T.O.N., que quiere decir Non fecit taliter omni nationi, “no hizo cosa igual con ninguna otra nación”.
Esto hace más evidente la apropiación definitiva de la virgen morena por  los insurgentes, en esto también tuvo influencia el ejército realista y su desprecio por ella, que cometió incluso, ejecuciones a la virgen de Guadalupe, actos como estos llevaron a muchos a sumarse a la fuerzas independentistas, como tal es el caso del sacerdote Mariano Matamoros.
Fue Rayón el primero en declarar el 12 de diciembre como fiesta nacional, a favor de la protección de la Virgen de Guadalupe, Hidalgo lo había precedido con una fiesta en su honor ese mismo día en 1810, pero Rayón fue el primero en declararlo oficial  en el año de 1812.
Era evidente la devoción que sentían los simpatizantes del movimiento por la virgen, pues estos sentimientos fueron reflejados incluso por José María Cos, con ayuda de Andrés Quintana Roo en la publicación el Ilustrador Americano.
Es José María Morelos y Pavón, su más ferviente seguidor y protector, a la muerte de Rayón, Morelos toma la rienda de la batalla a favor de los insurgentes, antes de la muerte de su predecesor, intercambian los Puntos de Nuestra Constitución, en donde dejan de manifiesto su guadalupanismo.
En estos puntos también establecen la creación de cuatro ordenes militares, la de Nuestra Señora de Guadalupe, la de Hidalgo, la del Aguíla y la de Allende, donde cualquier ciudadano que demostrara ser de admiración podía formar parte de estas.
Para estos momentos, la virgen dejaba de ser una imagen de protección y comprensión del pueblo y de la lucha insurgente, para pasar a ser la defensora y la responsable de los triunfos en contra de la tiranía española, e incluía claramente un llamado para la unión de los pueblos.
Con su captura en 1815, los estándares propuestos por él y los anteriores al culto guadalupano, quedaban reafirmados, pues se había llevado por delante de toda lucha a la Virgen de Guadalupe, incluso Morelos ordenó que sus ejércitos llevaran en el sombrero un listón en donde expresaran su devoción.
Ya para la integración al conflicto de Francisco Javier Mina y Fray Servando Teresa de Mier,  existía ya un decaimiento de la lucha, pero la confianza que causaba la idea de la protección y el favor de la virgen no menguaba, ni el anhelo de independencia, pues personajes como Vicente Guerrero continuaban llevándola como estandarte en su busca de la libertad.
Al unir sus fuerzas Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide para dar fin a la guerra, logran dar por terminada esta etapa, es el 27 de septiembre que entra a la Ciudad de México con el triunfo en la manos y se le sitúa en el trono, ese mismo año el 12 de diciembre se hace la primera celebración oficial del imperio.
 
Conclusión
Se puede observar como la Virgen de Guadalupe fue una parte fundamental en la lucha de Independencia, ya que no sólo fue un elemento de protección para quien se unía a la lucha, si no que fue un elemento de unión para los diversos estratos de la sociedad.
Como fue la creación de la orden de Los Guadalupes, por la que informaban a los insurgentes de las decisiones realistas tomadas en su contra, así como ayuda económica, militar y médica a las fuerzas insurgentes, no es de sorprender que tomaran el nombre de la virgen, pues era el nuevo símbolo de la que sería una nueva nación.
Esta unión de las diferentes clases sociales, se vio a lo largo de la lucha, y era latente en los discursos de Morelos, Rayón, Quintana Roo; en las diversas obras que se escribieron en su honor, como la de Miguel Guridi y Alcocer, Apología de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe, del año de 1820, en donde con fuentes históricas hace una defensa de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en México.
Me parece que no hubiera sido posible tal contagio de los ideales independentistas, si no hubiera existido la figura de la protección, la defensa y hasta el castigo que otorgaba la virgen de Guadalupe.
Al ser un pueblo que fue formado bajo las enseñanzas católicas, no se podía dejar de lado estas raíce, para pelear únicamente por razones con influencia de la Ilustración, ese era un pequeño sector, que no podía difundir sus ideas tan fácilmente, por lo que era necesario buscar un elemento de comunión entre todos.
Elena Ariadna Cantarell Pereyra

 * Hemos eliminado las notas a pie de página en beneficio de hacer más ágil su lectura. Sin embargo, si algún lector está interesado, tanto las notas como la bibliografía le será enviada vía correo electrónico, con mucho gusto.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Catálogo 5













El árbol sagrado de Elenita.
Acrílico sobre papel.
75 X 50 cm.
Propiedad de Elena Ariadna.






















El equilibrio,  Kan y la rata voladora.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61 cm.
Propiedad de Alexei.















El hombre de Palenque 1.
Acrílico sobre papel.
75 X 50 cm.
Disponible.















Flores de la Tierra Media.
Acrílico sobre papel.
75 X 50 cm.
Colección privada.














La caza de ballenas.
Acrílico sobre papel.
75 X 50 cm.
Disponible.


 

















 La virgen el 12 de Diciembre de
1535 .
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61 cm.
Propiedad de Ignacio Leñero.



















 La virgen y su sagrada ofrenda .
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61 cm.
Disponible.

















 Las flores de la 5ta. Avenida .
Acrílico sobre tela.
75 X 50 cm.
Propiedad de Elena Ariadna.

















 Los mecanismos del olvido .
Acrílico sobre tela.
75 X 50 cm.
Disponible.



















 Los suenos de Elena .
Acrílico sobre tela.
75 X 50 cm.
Propiedad de Elena Ariadna.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El último héroe o el destino del guerrero


Decía Pierre Clastres (1934-1977), malogrado antropólogo revolucionario que vino, en la década de los 70´s a ubicar en su lugar a los antropólogos tradicionales, poniendo el dedo donde más les duele: el poder.
Decía pues, el buen Clastres, que el guerrero y por extensión el héroe está condenado de antemano a la destrucción. La sociedad que lo acoge y estimula, es a su vez, la autora intelectual de su desgracia, pues tanto uno como otro viven del “prestigio”, entendido este como la diferenciación del resto de la comunidad a través de la gesta heroica. El problema, decía el antropólogo, está en que en la suma de una nueva hazaña también va el principio de su muerte. Porque al final, enfrentará a la saga imposible de culminar, misma que le costará la vida y salvaguardará los intereses de la sociedad a la que pertenece pues el héroe es una bomba de tiempo en el juego del poder.
Y quien deja en más clara evidencia esta paradoja es, sin duda, el héroe griego: Aquiles. Al rey de los mirmidones se le da a escoger, entre una vida larga pero sin pena ni gloria o una existencia corta pero llena de la mayor gloria, con la promesa de que al paso de los siglos su nombre, como el de su émulo, Alejandro Magno, no será olvidado y sí recordado como el más grande de los Aqueos, en el caso de uno y de los griegos en la situación del macedonio.
Sin embargo, este texto no es un ejercicio antropológico sino se trata de comentar una de las más divertidas e interesantes obras del genial Terry Pratchett. Este famosísimo escritor de origen inglés, que se ha especializado en el género de la Fantasía y Fantasía épica pero vista desde el ojo ácido de un artista de la comedia, ha hecho reír, pero reír en serio a millones de lectores de más de treinta idiomas y, es considerado sin lugar a dudas, como un escritor de culto.
Ahora, Pratchett nos sorprende con: “El último héroe”. Fábula que no sólo es una de sus mejores entregas y que además viene profusamente ilustrada por Paul Kidby, quien desde 1996 ha publicado diferentes materiales sobre el mundo creado por el inglés.
Porque Pratchett no sólo se ha dedicado a escribir un buen número de novelas de fantasía irreverente y divertida sino que, al igual que los grandes del género, ha construido toda una cosmogonía y cosmología alrededor del mundodisco, lugar donde se desarrolla la mayoría de sus temas.
Y cómo no podría ser sorprendente un mundo que flota sobre el lomo de cuatro elefantes que, a su vez, están parados sobre una gigantesca tortuga que viaja a través del universo y que, por si esto fuera poco, el mundodisco está saturado de energía a la que sus habitantes llaman: magia.
Así las cosas y, dándole con el codo a la antropología, un grupo de héroes, en contra de su destino, es decir, viejos y casi olvidados, deciden jugarse la última gesta heroica y para ello deciden devolverles algo que les fue robado a sus legítimos dueños.
Esta aventura que involucra a políticos, inventores geniales, guerreros, héroes, dioses, evidentemente magos y hasta un extraño orangután (quienes ya conocen a los personajes de mundodisco saben perfectamente de quienes hablamos), será una experiencia inolvidable por lo que no nos es permitido decir más pero estén seguros que se divertirán como enanos, quienes por cierto, en esta ocasión están casi totalmente fuera de la fábula.
Sólo nos queda despedirnos con una frase inmortal, dicha por Rincewind, uno de los magos que participan en esta aventura y viejo conocido nuestro: Morituri nolumus mori, que más o menos traducido en palabras de nuestro mago: “Los que van a morir no quieren hacerlo”.
Que se diviertan.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Yokozuna

Ahora que no sólo estamos utilizando el blog para publicar algunas ideas, también hemos estado visitando varios de estos espacios y encontramos esta pequeña joya que nos receta un jovencito escritor, que puede tener un gran futuro como tal, porque le mueve bien a la pluma y, al mismo tiempo nos muestra qué es lo que está motivando la música actual para los jóvenes.
Los invito, pues, a leer el siguiente texto y visitar el blog: http:/thatcrookedblog.blogspot.com/

Pues bien, mi primer crítica formal la quiero dirigir a la banda Yokozuna, originarios del D.F.

Mi primero encuentro con la música los hermanos Tranquilino fue mientras escuchaba Reactor 105.7, a donde normalmente recurro para enterarme de lo que escuchan los chavos indie/alternativos/chavos-de-onda/chicos-cool aunque de vez en cuando pasan música buena.

Cuando quiero escuchar Rock, bueno, puro y duro, pongo un disco de AC/DC, de Led Zeppelin, de Wolfmother. Cuando quiero escuchar pseudo-Rock con tintes pop, escucho música en español (no me malinterpreten, hay algunas cosas rescatables de este "Rock pop"). Es por eso que cuando escuché los 3 guitarrazos de Boom Boom, me vino a la mente: "una banda inglesa de rock". Al principió me sonó a Tom Morello, Angus Young o Slash. Después entra una voz que parece un barítono llegando a las notas más altas que pudo alcanzar, sin falsettos, sin gruñidos. Imaginen el estilo de Robert Plant y Chris Cornell, agregen un poco de Chris Martin, tal vez un Elvis Presley y agreguen ese timbre característico de los hispanos, con un acento mexicano. ¿Letras? De lo que se trata el rock: Sexo, Drogas y Rock 'n' Roll. No esperen letras filosóficas ni muy profundas. Incluso les puede parecer repetitivo y hasta tonto. Y yo pregunto ¿Y por qué chingados no? Esto es rock, y ¿por qué no? La batería de Arturo Tranquilino es precisa, dura, a lo que va, nada de mamadas. Por último el elemento que me hizo comprar el disco: el solo de guitarra, tan menospreciado en estos días, y tan necesario.

Mi comentario general: compren el disco, vale la pena. Esta banda es lo que le faltaba a la música nacional desde hacía un buen rato, ¿Zoé? ¿Panda? ¿Porter? ¿Happy Punk? ¿Indie Rock? ¿Garage Rock? Yokozuna responde a todas estas preguntas con una patada en los genitales y un "Dejense de mamadas, pubertos y escuchen lo que es el verdadero Rock".

-Aleksei

viernes, 3 de septiembre de 2010

The Cyberjam Collection, Tangerine Dream

Una interesante propuesta de temas del ya muy conocido grupo Alemán, Tangerine Dream (TD), quienes se han abocado, desde hace algún tiempo a remasterizar y reimpretar temas pasados,los cuales se suman algunas piezas nuevas y que forman parte de los nuevos trabajo que constantemente ponen a consideración de sus escuchas, siempre lidereados por Edgar Froese.
En realidad, estos temas y muchos de sus discos están orientados hacia su más rabiosos fans, pues para quien no gusta de este estilo de música, pueden parecer repetitivos, sin embargo la incursión de voces femeninas  le dan un giro interesante a las piezas del disco, como sucede en el corte Culpa Levis.
10 son los temas que aquí se abordan y resultan en verdad estimulantes, sin que por ello se pierda el sello TD en algunas de ellas, como es el caso de At Darwin´s Motel, penúltima y agradable pieza, típica de TD. Hay que comentar, sin embargo, que en algunos de estos trabajos se nota una cierta tendencia hacia la música electrónica actual y que pueden sonar más como piezas para discoteca que la tradicional música electrónica a la que nos tienen acostumbrados, como es el caso del corte Order of the ginger guild.
Hay que apuntar que en el track cuatro, se encuentra una vieja conocida de los fans de TD, se trata de Exit, que se encuentra en el disco del mismo nombre y ya es una clásica del grupo, pero con un tratamiento diferente.
Quizá la pieza más atractiva del disco sea Forth worth runway one, que reune las características típicas de las piezas de TD., es una pieza que comienza con mucha fuerza y se va desarrollando de una manera tal que llena todas las posibilidades del sonido electrónico.
De esta manera, si usted le gusta este género, seguramente se llevará una agradable experiencia con este disco, y si le gusta amenizar con música electrónica sus reuniones, encontrará dos o tres temas del agrado de sus bailarines invitados.

Índice
-Cool shibuya
-Culpa levis
-Sad Merlin´s sunday
-Exit*
-Elf June and the midnight patrol**
-Forth worth Runway one
-Iguana
-At Darwin´s Motel
-United Goblins Parade

Cyberjam collection, Tangerine Dream, Eastgate, Todas: Edgar Froese, excepto: * Edgar Froese/J. Schmoelling/Chris Franke. ** Edgar Froese/Linda Spa

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Michel Onfray

Hace algunos días, platicando con uno de mis mejores amigos, pasamos de la historia a la discusión sobre la filosofía, y lo poco valioso que pueden ofrecer las actuales corrientes de pensamiento. Mi amigo, que dicta un cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras, comentaba lo difícil que es el ofrecer lecturas enriquecedoras a sus alumnos. Fue ahí donde caí en la cuenta que no habíamos hablado en ningún momento sobre uno de los pensadores más importantes de la actualidad: Michel Onfray.
¿Quién es Michel Onfray? Es simplemente un filósofo, que no se queda en el simple discurso académico de su pensamiento sino que, en total congruencia con su palabra, está a la acción de la misma. A diferencia de otros escritores de su nivel, no se le odia o se le ama, como sucede por ejemplo con Ciorán, sino que se puede estar en desacuerdo con su propuesta filosófica pero se le concede la posibilidad de no necesariamente esté equivocado.
Este pensador francés, nació en Argentan, Francia, el primero de enero de 1959, es decir, tiene 51 años en la actualidad. Hijo de padres campesinos normandos, se doctoró en filosofía y enseño esta materia en el Liceo de Caen, desde 1983 hasta el 2002.
Una de sus principales críticas a la enseñanza y a la filosofía, es que en la actualidad los colegios superiores se dedican a mostrar la historia oficial de la filosofía a los estudiantes de esta disciplina y no a practicarla.
Como muestra de esta falsa visión escolástica, ha escrito la Contrahistoria de la filosofía en cuatro tomos fascinantes y cuyos títulos son un aperitivo de lo que el lector puede esperar en cada texto. Así, el tomo uno, trata sobre “Las sabidurías de la antigüedad”, en donde hace una ruda y profunda crítica al platonismo que ha marcado y desviado el pensamiento libertario de la humanidad basándose en un idealismo estático; el segundo, “El cristianismo hedonista”, donde saca a la luz esa otra parte del pensamiento cristiano, pero basado en el disfrute de la vida, mismo que no está en contra del pensamiento cristiano sino que, muy al contrario, lo enriquece; después vienen “los libertinos barrocos”, quizá el más flojo de los cuatro textos, pero no por ello, menos interesante y donde pasa revista al pensamiento filosófico de la Francia del siglos XVII y; por último, “Los ultras de las luces”, donde se aborda el conocido siglo de las Luces.
Pero volvamos al personaje. Es en el 2002, que el filósofo decide renunciar a su cátedra y crea la Universidad Popular de Caen y, en 2004, escribe su manifiesto y con ello la fama se apodera del filósofo sin que ello merme la visión que él tiene del mundo. Este pensador está convencido de que no puede existir filosofía sin psicoanálisis, sociología y ciencia. De tal manera que, según Onfray, el filósofo debe hacer uso de todas las herramientas que dispone, de no hacerlo, el filósofo piensa fuera de la realidad.
Su pensamiento está saturado de hedonismo, del reino de los sentidos, de ateísmo. Su filosofía está más que nunca cerca de los pensadores griegos que predicaban la autonomía del pensamiento y de la vida, de ahí su admiración irrestricta hacia los cínicos, llamados los perros, de los cuales escribió, a nuestro entender, el mejor de sus libros y cuyo título es precisamente ese: “Cinismos, retrato de los filósofos llamados perros”, y donde pasa revista a esta corriente filosófica surgida alrededor del siglo IV antes de Cristo, y donde Diógenes, el del barril y la lámpara son sus ejemplares más conocidos.
Su ateísmo es sin concesiones, y afirma que las religiones son indefendibles como herramientas de soberanía y trato con la realidad. En definitiva, Michel Onfray es un anarquista que abreva del pensamiento tanto de los filósofos cínicos como de los epicúreos.
Onfray aborda en su pensamiento todos los temas que le son caros: ética de la vida, política, uso del cuerpo, relatos amorosos. Para este filósofo, la probidad y el conocimiento del mundo son claves inevitables: “Es necesario trabajar con la realidad y construir a partir de ella”. Trabaja en la reconstrucción de mitos guiados por la “pulsión de muerte”, es decir, la negación del mundo y la existencia en favor de quimeras y cuentos. Propone un arte de vivir hedonista orientado hacia la existencia, la cultura de las artes y del conocimiento, la expansión, el placer, el conocimiento de sí mismo y del otro.
Señala con el dedo crítico las formas de alienación y de dolor que imputa a las religiones y a sus dogmas políticos y económicos, vuelve a poner al individuo en el centro de su existencia y le invita a “pensar su vida y vivir su pensamiento”. Para él, trabajar sobre el rechazo de los cuentos, sobre el placer, sobre el uso de su cuerpo y su relación con los otros, son elementos esenciales que permiten no caer bajo el pensamiento idealista, con su canto de sirenas de pretendidas existencias después de la muerte, que aplaza una vida gozosa en el único mundo real existente. Para Michel Onfray la felicidad debe hacerse en el momento presente de la vida.

Algunas ideas de Michel Onfray
“Platón deseaba lanzar todos los libros de Demócrito a la hoguera…Dos Pitagóricos, Amiclas y Clinias, lo disuadieron de cometer tal crimen. Un filósofo inventor del auto de fé moderno”. La fuerza de existir, Michel Onfray.

“La filosofía no se aprende según el modo platónico de la meditación sobre los grandes conceptos, en el nebuloso campo de los espíritus puros, sino sobre el terreno material de las confluencias corporales, históricas, existenciales y psicoanalistas, entre otras”. Ibidem.

“Rechazar la moda implica también no sacrificarse a la uniformidad del momento y a las prácticas de masas y al mismo tiempo preservar y afirmar una singularidad.” Cinismos, Michel Onfray

“Para los cínicos, la moral es una construcción inmanente, humana que se basa en intereses sociales y no en obligaciones sagradas, teológicas o religiosas”. Cinismos, Michel Onfray

“El primer lugar común de nuestra ideología comunitaria y social, consiste en hacer del trabajo una virtud”. Cinismos, Michel Onfray.

“El cínico, es un insolente para quien la filosofía es un antídoto contra la perpetua arrogancia de los mediocres”. Cinismos. Michel Onfray.

Bibliografía básica en español.
Además de la Contrahistoria de la Filosofía, van varios textos básicos.
-Cinismos, retrato de los filósofos llamados perros.
-La inocencia del devenir, La vida de Federico Nietzsche.
-La Fuerza de existir, manifiesto hedonista.
-Tratado de ateología
-La comunidad filosófica, manifiesto por una Universidad popular.
-Fisiología de Georges Palante.

domingo, 22 de agosto de 2010

Historia del cielo



-Rechicero- Volvería a hacerlo. Los niños son nuestra esperanza para el futuro.
-La Muerte- NO HAY ESPERANZA PARA EL FUTURO.
-Rechicero- ¿Y qué hay en el futuro?
-La Muerte- YO.
Rechicero,
Terry Pratchett.

Decidimos iniciar éste pequeño texto, con una referencia a uno de los más grandes escritores de la literatura fantástica, cuya ironía hace que sus libros sean obras de culto para quienes gustamos de éste género.
Sin embargo, no es el sentido de lo que hoy nos ocupa, sino el abordar de una manera sucinta la Historia del cielo, un texto de Colleen Mcdannell y Berhard Lang, quienes hacen un interesante y profundo viaje a través de las ideas que se ha tenido del cielo y lo que sucede después de la muerte en la cultura occidental, particularmente en el cristianismo.
La idea que se ha tenido a través de la historia del cielo y la vida después de la muerte ha obsesionado a los habitantes de nuestra cultura. Y este pensamiento ha pasado de la más estricta visión teocéntrica hasta las ideas más liberales de un mundo más allá, dominado por ideas antropocéntricas.

Si bien, las visiones del paraíso, el cielo y la vida en este estadío, han respondido a las condiciones históricas que vivieron sus diferentes teólogos, incluidos los de la reforma y la contrarreforma, éstas no han estado al margen de las diferentes corrientes filosóficas en boga.
El texto, además de estar profusamente ilustrado, pasa revista de manera accesible, a quienes no somos expertos en los temas relacionados con la religión cristiana, de las diferentes formas en que se han abordado estas ideas y cómo se han desarrollado, amén que permite entender y comprender cómo es que las visiones del cielo y sus posibles mundos ha ido tomando forma desde la antigüedad y permite entender las razones que hay llevado a la iglesia católica y a las protestantes a asumir cierto tipo de posiciones a lo largo de la historia en relación a las ideas populares sobre estos temas.
Así, podemos ver con otros ojos, el cómo ha sido posible que el cristiano contemporáneo  haya llegado a la conclusión de expresarse a favor de un cielo más “humano”, mientras que los teólogos académicos se muestran reacios a hablar del cielo, ofreciendo vagas informaciones sobre la vida eterna.

De tal manera que la promesa de una vida eterna después de la muerte sigue siendo un tema apasionante y provocador de enormes discusiones filosóficas y teológicas, que muchas veces han enfrentado no sólo a las diferentes corrientes del cristianismo, sino incluso a los miembros de las mismas órdenes o corrientes de pensamiento religioso.
Si usted está dispuesto a hacer este viaje intelectual, irá desde los autores bíblicos, pasando por los místicos medievales, hasta las mujeres escritoras y los teólogos académicos, para terminar con los teóricos religiosos contemporáneos, y le aseguro que no se arrepentirá.

McDannell, Colleen, Bernhard Lang, Historia del cielo, Taurus, Madrid, 1990. 458 p. Trad. Juan Alberto Moreno Tortuero.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Catálogo 4
















Cuervo Haida.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61 cm.
Propiedad Rafael Gálvez.

















El gallo de Palenque
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61 cm.
Colección privada.

















El traje nuevo del emperador.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61.
Propiedad de Juan Luis Tron.



















Entonces, él escanció el copal.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61.
Disponible.

















La puerta de....
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61.
Propiedad de Alberto González.



















Lluvia de Egipto.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61.
Colección privada.


















Movil de movimiento perpetuo.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61.
Propiedad de José Ángel Morales.



















Uh, el instrumento de mi sacrificio.
Acrílico sobre tela.
45.7 X 61.
Propiedad de Ana Lilia Guerrero.

El Cristo de Elqui

No solemos ser muy tolerantes con los escritores que no conocemos a menos que éste sea referido por algún amigo o conocido que consideremos una trucha en alguno de los géneros literarios actuales. Más aún, Dios nos libre de caer en la tentación de hacerle caso a aquellos que realizan reseñas al vapor de tal o cual título, pues generalmente sus recomendaciones están basadas por el peso del paquete de la editorial para la cual realizan dichos trabajos.
Sin embargo en esta ocasión debemos de agradecer enormemente a nuestro librero (si, así es, tenemos el privilegio de contar con la amistad de un librero que lucha a brazo partido contra la ignorancia, desde su Parnaso en las salitreras tierras de Ecatepec) quien fue el que nos recomendó leer el título en cuestión y que fuera Premio Alfaguara de novela 2010 (otra razón para desconfiar del texto).
Pero en fin, decidimos probar y nos llevamos una sorpresa mayúscula al enfrentarnos ante un escrito hecho con una claridad y ligereza de prosa que se convirtió en un deleite, demasiado pequeño para nuestro gusto, en la pluma de un chileno que en adelante seguiremos muy de cerca.
De esta manera, el título: “El arte de la resurrección”, de Hernán Rivera Letelier, nos transporta al desierto chileno, tierra seca y poseedora de una enorme riqueza salitrera que históricamente benefició durante muchísimos años a un puñado de personas, muchas de las veces extranjeras y que sumieron en una de las pobrezas más terribles a los campesinos chilenos que se embarcaban en ese infierno como la última oportunidad de sobrevivir. Tan sólo baste recordar la gigantesca injusticia y la cruel matanza perpetrada contar el obrero salitrero el 21 de Diciembre de 1907, cuando fueron asesinados un número indeterminado de trabajadores del salitre y sus familias (se calculan entre 2,200 y 3,500 personas, entre trabajadores, mujeres, niños y ancianos) que, tras una larga huelga general habían ido a negociar con las autoridades chilenas en la escuela “Domingo Santa María”, en el puerto de Iquique y que fueron masacrados por orden del entonces presidente chileno, Pedro Mont. Para quen esté interesado, hay una cantata escrita y tocada por el grupo chileno Quilapayun, que narra esta terrible historia.
Así, nuestro personaje, Domingo Zárate Vega, mejor conocido como el Cristo de Elqui, que desde pequeño mostró dotes proféticos a través de visiones y sueños, descubre pasado el tiempo, que él es nada menos que la reencarnación de Jesucristo.
Con una visión muy particular de su papel, el Cristo de Elqui, viaja a través de aquel largo país llevando la palabra del Señor y reclutando discípulos temporales que tarde o temprano terminan por abandonarlo al no soportar su voto de pobreza. De esta manera las venturas y desventuras de este peregrino parecieran no tener mucho sentido hasta que escucha de la existencia de una mujer santa, llamada Magalena Mercado, que bien podría ser su propia seguidora tal como lo fue la otra Magdalena, esta si con “d”, de hace poco más de 2000 años.
Lo que no espera nuestro personaje es que ésta mujer tiene sus muy particulares ideas sobre la santidad.
Sin contar más de esta historia, les puedo garantizar que disfrutarán espléndidamente de este volumen que les hará reflexionar sobre los paralelismos entre este Cristo chileno y el galileo, guardando obviamente, la enorme distancia que los separa.
Para concluir no queremos terminar éste texto sin dejarlos disfrutar de dos joyas de la pluma de Rivera Letelier en boca de su creación.
-“Buen remedio es para la soberbia del hombre volver la cabeza de vez en cuando y contemplar su propia mierda”. El Cristo del Elqui.
-descalza, cubierta sólo con una de sus batas transparentes, Magalena Mercado llegó a sentarse a su lado en silencio. Luego de observarlo un buen rato sin abrir la boca, le preguntó solícita:
-¿Le duele la cabeza maestro?
El Cristo de Elqui, con sus manos siempre aferradas a las sienes, sin dejar de mirar el firmamento, le reveló solemne:
-Me duele el universo.