domingo, 20 de mayo de 2012


Historia del Arte.
Suele suceder que cuando alguna persona reconoce o se entera de nuestra formación académica, no resiste la tentación de pedir alguna guía práctica para introducirse en alguno de los temas de la historia que nos interesa.
De tal manera que las peticiones de libros sobre los Mayas, Mesoamérica, Mexicas, historia comparada de las religiones, historia antigua, literatura, e, inevitablemente Historia del Arte, no se hagan esperar.
Sin embargo, la enorme mayoría de estas personas están pensando fundamentalmente en textos de divulgación,  libros que les ofrezcan una guía, muchas veces rápida, sobre el motivo de su interés. Y generalmente no se dan cuenta que los libros del historiador no son de este tipo, sino textos muy especializados y generalmente complejos o ilegibles para quienes no son especialistas. Como sucede en cualquier actividad profesional.
Eso no quiere decir que eventualmente nos enfrentemos a textos de este tipo, ya sea por curiosidad o por recomendación de algún colega que nos llama la atención sobre algún aspecto destacable del autor o la obra.
Este es el caso del texto que hoy nos ocupa y que fuera atinadamente referenciado por una joven y prometedora historiadora del Arte, de la Fes Acatlán. Se trata pues, del libro: “La historia del Arte”, de E.H. Gombrich. Uno de los más reconocidos especialistas en la materia y que durante más de 50 años ha mantenido este texto, con sus consecuentes actualizaciones, como una obra fundamental para asomarse al mundo del arte.
Lo más interesante del texto, no es la enorme profusión de imágenes y la forma en que aborda cada uno de los periodos artísticos de la humanidad, sino la forma sencilla y accesible de explicar los cómo, los porqué y demás elementos que nos ubican en tal o cual periodo artístico o del artista.
Si bien, es un texto algo largo, la forma en que está escrito y diseñado, convierte este cuasi ladrillo en un interesante y  delicioso viaje desde la prehistoria hasta el arte moderno.
La verdad es que si usted está interesado en echarse un clavado en la Historia del Arte, este es un buen comienzo, además 7,000,000 de copias vendidas alrededor del mundo no pueden mentir.
¡Que lo disfrute!

Gombrich, E.H., La Historia del Arte, Phaidon Press, 16va. Edición, China, 2008.

lunes, 7 de mayo de 2012


Elemental, mi querido Watson

De nueva cuenta doy por terminada, de momento, mi relación con los señores Holmes y Watson, de Baker Street 221B. No se trata en esta ocasión de aquella relación que iniciáramos cuando descubrimos sus habilidades investigadoras en nuestra ya lejana pre adolescencia, a través de un libro de la colección Sepan Cuantos, de editorial Porrua; ni de las posteriores entregas, en los diferente volúmenes de Alianza Universitaria; y menos aún de la importante y excelente edición de Aguilar, dentro de su colección roja, policiaca y que ahora ha heredado Alexei.
En esta ocasión nos referimos a la maravillosa edición de Cátedra, de la colección Bibliotheca Avrea. Se trata pues de una cuidadísima edición de 1661 páginas que abarca todos los cuentos y novelas del personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle y que no se ha quedado sólo en la recopilación de las narraciones, traducidas directamente de las ediciones originales, sino que se ha tenido el tino de organizarlas cronológicamente, no como las escribiera el autor, sino basándose en la vida de los personajes. Desde que se conocen en el Estudio en escarlata, hasta El último saludo, con unos Holmes y Watson ya en una muy entrada madurez.
No conforme con ello, el volumen incluye una completa biografía de Holmes, una relación completa de  las aventuras de Sherlock Holmes; una relación completa de los casos narrados y no narrados; comentarios a todos los textos narrados; notas finales, curiosidades y algunas estadísticas; Tres poemas escritos por distintos autores; un índice analítico de personajes; un texto que incluye otras aventuras de Sherlock, escritas por diferentes autores y;  una relación de estudios alrededor del personaje.
Esta ha sido pues, una aventura maravillosa pese a ser un fanático del investigador inglés desde la adolescencia y de no cansarnos de leerlo una y otra vez, para desesperación de unos y alegría de otros.
Una cuestión final solamente. Han de saber ustedes que Holmes jamás le dice: “Elemental, mi querido Watson”, a su médico amigo. Ese, es un invento del cine.

Conan Doyle, Arthur, Todo Sherlock Holmes, España, editorial Cátedra, 6ta. Edición, 2008. 1661 p. Colección Bibliotheca Avrea.

lunes, 30 de abril de 2012

Catálogo 14

Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el creador, el formador, Tepeu, Gucumatz.

Pertenece al proyecto: Popol Vuh 2012.

Acrílico sobre tela.
75X100 cm.


Propiedad: Mireya Maldonado.

sábado, 18 de febrero de 2012


Calakmul

Ubicada en lo más profundo de la selva campechana, se encuentra la otrora poderosísima ciudad de Calakmul (Montículos adyacentes, en español y que hacen referencia a los dos enorme basamentos piramidales de la ciudad).
Llegar a ella implica un esfuerzo importante para aquel visitante y/o explorador de las antiguas ciudades mayas. Sin embargo, la recompensa bien vale. La desmañanada y el largo viaje de cualquiera de las poblaciones más o menos cercanas a esta ciudad se ven recompensados con creces.
Desde el punto de vista del mapa cultural de los mayas, Calakmul se encuentra en la región noroeste de la región conocida como las tierras mayas del sur y fue descubierta allá en 1931, por el biólogo norteamericano Cyrus Lundell, quien nunca imagino que acababa de develar a la humanidad a una de las ciudades más importante y poderosas del sur de Campeche y, protagonista vital en la historia del Clásico maya.
Es, para el periodo conocido como preclásico superior (300 a.C.-150 d.C) que sitios como Calakmul, El Mirador y Uaxactún se consolidan como una región que mantendrá serias diferencias con su vecinos del sur, principalmente con Tikal con quien tendrán una historia entrelazada de guerras prácticamente durante todo el clásico, o sea desde el siglo III hasta el IX de nuestra era.
Se trata pues de una ciudad cuya historia se remonta a los 600 años antes de Cristo, y es entre el 300 a.C y el 250 d.C. cuando se construyeron las dos pirámides monumentales que le dan el nombre a la ciudad.
Es su Gran Plaza, el eje de la distribución arquitectónica y urbana. Fue en torno a ella que se establecieron los espacios administrativos y residenciales de los distintos linajes.
Es importante recalcar la importancia de las plazas  de esta ciudad, ya que dentro de la cosmovisión de los mayas, estos lugares eran considerados como el “mar primigenio” y los grandes basamentos que los delimitaban, como las “montañas de la creación”, al pie de las cuales se erigían las estelas que simbolizaban los “árboles sagrados”.
Es en el 426, cuando el llamado reino de la cabeza de serpiente, impone su hegemonía en Calakmul. La ciudad construida alrededor de grandes plazas y patios, es una metrópoli (pues sus 25 kilómetros cuadrados de extensión así lo indican) donde se erigieron gran número de estelas, alrededor de 120, muchas de las cuales fueron robadas o mutiladas, por los traficantes y chicleros que han explorado y explotado muchas de las ciudades de la selva yucateca.
Es tal la fuerza de este linaje que pueden encontrarse pruebas de su influencia en ciudades como Yaxchilán, Palenque y El Naranjo.
A principios del siglo VII, Calakmul es e centro de la red de alianzas más importante del área. Pero es con el ascenso del linaje de los Yukom, que desembocaría en la creación de una verdadera superpotencia de las tierras bajas mayas del sur.
Sin embargo, fue a mediados del clásico tardío, en 686, cuando asciende al trono un de los gobernantes más connotados, conocido como Yakum Yichak Kak (gran garra de jaguar), cuya derrota ante Tikal, marcó el inicio del declive de la ciudad.

 Algunos datos adicionales.
1.- Hay tres rutas para visitar la zona arqueológica. Si usted no es un avezado explorador, un caminante incansable o un obseso arqueólogo aficionado, olvídese de la ruta larga; las otras dos, le darán suficientes motivos para sentirse satisfecho con su visita.
2.- Si maneja, hágalo con cuidado, es muy frecuente que diversos animales atraviesen la carretera sin mirar a ambos lados de la misma antes de cruzar y, en la selva ¡No hay semáforos! No dañe la fauna y la flora de esta región. Todos se lo agradeceremos.
3.-  Si ve monos, principalmente los saraguatos  o aulladores, NO se acerque, lo menos que le pueden aventar es detritrus y tienen muy buena puntería. Déjelos en paz.

domingo, 12 de febrero de 2012

Catálogo 13

Kinich Nikté (amanecer)
Acrílico sobre macicel.
120 X 123 Cm.
Disponible.

martes, 17 de enero de 2012

Brevísima e irreverente crónica de la guerra de México-Tenochtitlan



La visión de los vencidos

En días pasados, releyendo por enésima vez, el importantísimo libro del doctor, que no médico, Miguel León Portilla, La visión de los vencidos, editado por la UNAM, y al ir avanzando en la lectura se me ocurrió hacer una somera descripción de los hechos pero de una manera poco ortodoxa y hasta cierto punto, en broma. Lo que en un principio pensé que sería un solo comentario, se fue convirtiendo en un breve texto sobre la conquista de la ciudad de México, gracias a las peticiones de quienes estuvieron pendientes de leer dicho material.
He aquí entonces, las nueve entregas de que constó este ejercicio en un sólo texto, al cual se le hicieron muy mínimos, pero mínimos cambios. El material arranca en el momento en que Cortés y sus huestes observan el Valle de México desde el Paso que lleva su nombre. Usted bien puede imaginárselo porqué hay una vista parecida cuando se viene bajando de Río Frío, en la autopista Puebla-México. Es impresionante y seguramente más para alguien que, en todo su camino, había visto muy pocas ciudades mesoamericanas y ninguna como la Gran ciudad de Mexico-Tenochtitla.


 1.- Y he aquí que los españoles, en lo alto de la sierra del ahora llamado Paso de Cortés, se admiran de la gran cantidad de poblaciones que adornan el Valle de México. Algunos sacatones opinan que hay que regresar a Tlaxcala para volver con refuerzos. Cortés opina lo contrario y entonces su buena estrella se manifiesta en la persona de Ixtlilxóchitl, el primer pusilánime que se convirtió al cristianismo y que era hermano de Cacamatzin, señor de Tezcoco (Ambos sobrinos de Moctezuma). Así pues, el metiche invita a al europeo a ir a Tezcoco en lugar de que lleguen directamente  a Iztapalapa donde ya los alucinaba un encabronadísimo Cuitláhuac.
2.- Es entonces, ahí en Tezcoco, que el pusilánime de Ixtlilxóchitl (a quien su madre le dijo que debió haber perdido el juicio, porque luego, luego le había dado las nachas a unos bárbaros como eran los cristianos). Como buen ladino, se dejó bautizar con el nombre de Hernando ¿igualito al de quién creen? Pus si, el del mismísimo y modestísimo señor Cortés, inaugurando así una larga historia de mediatización religiosa que lo mismo utilizó la espada que la cruz para mantener a sus fieles criaturitas del señor en el redil y explotarlas a gusto. Mientras tanto, Moctezuma tenia una Tirish tá* que no se la quitaba ni con Melox, por la proximidad de sus verdugos.
3.- Finalmente, este mismo cabecilla, el tal Ixtlilxóchitl, casi casi se convierte también en el primer príncipe matricida de la conquista, pues al no aceptar su madre la mamad... esa del bautizo, se le hizo fácil prenderle fuego a la casa de la progenitora, disque por celo cristiano, pues la ruca vivía rodeada de ídolos a los que adoraba. Después de ese pinche susto, la ruquita, como presunto culpable frente a los judiciales, firmó y juró por la cruz, la estrella de David, la Media luna musulmana o lo que le pusieran enfrente. Así se las gastaban los cristianos y conquistadores para ganar almas para la iglesia. Dignos súbditos de un rey de España que ni siquiera sabía hablar español.
4.- Bueeeeeno. Ya quedamos que el Barbón de Medellín iba hacia México. Así que, nada güey, se va por lo orillita, por Chalco, evade Iztapalapa y le cae al "temblores" Moctezuma, ahí en lo que es la Calzada de San Antonio Abad, se encuentran ambos personajes. Casi podríamos decir que los dos se sentaron a esperar el Metro para que los llevara a la estación Zócalo y así  iniciar el dramocles que se avecinaba (seguramente, el emperador mexica se ha de haber preguntado ¿Y será que en los cielos no hay agua para bañarse que estos dioses apestan puta madre?).
Ya entrados en calor, seguramente el Emperador los invitó cordialmente a su humilde choza y luego, luego, los españoles a enseñar el cobre, buscando el oro. O como diría mi abuelita, "a lo que te truje chencha" (aquí debo aclarar que a mi no me consta que ya para esas fechas viviera la tal señora chencha). Así que primero, a desvalijar el tesoro de la ciudad que no de la nación, porque aún no se habían inventado ni el PAN ni el PRI y, pus ya encarrilados, a darle baje al tesoro personal del "calambres" Motecuhzoma**, el cual ni pío dijo. Es más, ni pá las tortillas pidió.
El Caso es que en esas andaban cuando le vinieron corriendo a avisar. No, no a Juan Charrasqueado, sino al tal Cortés. Que ahí venía un tal Pánfilo de Narváez, que no me acurdo de su segundo apellido ¿era Fox, era Calderón? por más que trato de hacer memoria no lo recuerdo, lo que si no se me olvida es que era el típico Pendejo con iniciativa.
Si hubo un tarado con el santo de espaldas, ese fue Pánfilo de Narváez, cuya máxima hazaña fue la matanza de Caonao, en Cuba, donde masacró sin motivo aparente a los indios que se le acercaron a ¡Ofrecerle comida!
Así las cosas, el tal Narváez iba con órdenes de regresar a Cortés encadenado a Cuba y el que llegó a la isla fue el tontín este, sin Cortés, sin soldados y sin vergüenza.
5. Mientras tanto, en Mexico (¿Eeeeeh, se fijaron que va sin acento?) el hermoso Tonatiu (el sol, en náhuatl), es decir el mal llamado Pedro de Alvarado, iba a hacer de las suyas durante la fiesta de Toxcatl, en honor al dios patrono de los mexicanos: el Colibrí zurdo. Si, ustedes lo conocen bien, lo pronuncian mejor, ¿no? Digo, ustedes hablan más fluido el náhuatl, el maya o el zapoteco, mejor que el inglés, ¿no? ustedes, grandes defensores de nuestro pasado indígena que no andan buscando dioses exóticos o filosofías orientales, pues les basta el pensamiento de nuestros ancestros. Pero por si algún gringo despistado anda leyendo esto, le diremos que nos referimos al señor Huit-zi-lo-poch-tli. A ver niños, repitan conmigo: Huitzilopochtli, eso, así me gusta que dominen la lengua mexica.
Bueno, el caso es que este grandísimo hijo de pu... progenitora, le dio el síndrome Narváez y organizó tremenda masacre en el Templo mayor, durante la única fiesta donde los mexicanos se dedicaban sólo a bailar y a cantar; la única fecha donde las armas no se mostraban. ¿La razón? A mi muy humilde entendimiento, fue de nueva cuenta la locura por el oro. Había que obtenerlo de donde fuera, como fuera, porque mientras unos descuartizaban paganos, otros se dedicaron a buscar y rebuscar las lágrimas del sol.
Cuando los mexicanos reaccionan (recordemos que se trata de un pueblo guerrero, es decir que su actividad principal es la guerra), ni las patitas se les vieron a los peninsulares y corrieron rápidamente a refugiarse en el palacio de Moctezuma.
Ahí tratan de sacar la enorme metida de pata y obligan al príncipe tlatelolca, Itzcuauhtzin, a pregonar que los habitantes de la ciudad recibirán, en breve, un mensaje de sus patrocinadores: Funerarias Alvarado y Moctezuma S.A.
6.- ¡Ellos lo mataron, ellos lo mataron! pero se murió solito. Esa es la conclusión en la que están metidos los más sesudos investigadores del tema bautizado: "¿Quién mato a Moctezuma II?". Es decir, que igualito que las autoridades judiciales actuales, se les hace bolas la investigación cuando se trata de inculpar a un criminal poderoso. Actualmente nadie sabe de qué se murió Moctezuma, ni cómo (Si les interesa el tema, hay un artículo muy interesante sobre esto en la edición de Noviembre -Diciembre del 2011, en la revista Arqueología Mexicana, donde se darán cuenta que todos siguen hechos camote con el tema), y creo que ni Sherlock Holmes la libraba.
En fin el caso es que se echan al Moctezuma que, finalmente, dejó de temblar. Regresa Cortés y se encuentra con la novedad de que ya la cajetearon, pues: a) están atrapados en el centro de la ciudad; b) ya no pueden recibir alimentos ni ayuda del exterior, pues a los que se atreven a socorrerlos, los guerreros mexicanos les aplican la justicia revolucionaria y; c) ya no tienen rehenes con los cuales negociar, pues por un lado ellos mismos ya se los echaron al plato y; por el otro, los mexicanos (estos si bastante avispados y no como otros mexicanos que conozco, que cada seis años se la tragan enterita) ya no confiaban en sus gobernantes.
Así que el valiente de Cortés, sus hombres y la bandota que se cargaba de achichincles tlaxcaltecas  (no seamos tan injustos con estos guerreros, digamos...la carne de cañón tlaxcalteca), tratan de escabullirse hacia los rumbos de Tacuba, pero son descubiertos por una mujer que, muy responsable la señora, fue a buscar agua en plena madrugada y con llovizna, para hacerle su atolito a sus hijos, muy temprano en la mañana, para que tuvieran mucha enjundia y fueran alegremente a partirle su mandarina a esos güeros apestosos, asesinos de inocentes.
Y salen los guerreros tenochcas y tlatelolcas de todos los rincones cual mariposas monarcas en migración (¡ay que bonita imagen! hasta parece guion de National Geographic) y se arma, hasta ese momento, la madriza más grande en la historia de la gran ciudad de Mexico-Tenochtitlan.
Muchos españoles mueren, no sólo a manos de los mexicanos, sino por su absurda ambición, pues muchos de ellos habían fundido su parte del botín en los llamados Tejos de oro, es decir, en pequeñas barras de oro que se amoldaban al cuerpo, se sujetaban de muy diversas formas y podían acompañar a su poseedor hasta al mismísimo baño, si era necesario.
Pero a veces, se nos olvida que la materia tiene un peso específico y si le sumas muchos de estos pesos específicos y sumerges un cuerpo cargado de estos en el agua, el resultado es un interesante fenómeno llamado asfixia por ahogamiento.
De esta manera, en su huida, muchos europeos y muchísima más carne de cañón, murieron en las aguas del gran lago que rodeaba a esta heroica ciudad. Dicen los mal pensados, los anti hispanistas, que el pobre señor dueño de las barbas rubias y la llamada Malinche, lloró y lloró ahí cerquita de la estación del metro Popotla, no porque haya perdido el último convoy y viviera hasta Ecatepec, sino por la derrota y por haber dejado el mando en manos de un verdadero retrasado mental, llamado Pedro de Alvarado.
7. No sólo estas ratas habían llegado navegando desde Europa, también sus nahuales, es decir las otras ratas de cuatro patas vinieron a hacer la América. Si ya habían hecho de las suyas en los siglos XIV y XV, con el famoso espectáculo llamado "la peste" (si les interesa el tema, hay una novela que vale la pena leer: Diario del año de la peste, de Daniel Defoe), pues por qué no presentarlo en la mismísima capital mexicana. Lo malo de la puesta en escena es que el boleto era muy caro, andaba entre quedar marcado de por vida o morir en primera fila.
Ese fue el regalo que dejaron los españoles después de su huida hacia Tlaxcala, después de su derrota en la noche triste.
Un año se tardaron los angelitos en regresar. Tiempo que aprovecharon para construir bergantines y otras naves para acosar una ciudad lacustre como era Tenochtitlan.
Así que el gusto de Cuitláhuac, de ocupar el palco presidencial en la obra de marras, le duró bien poco, pues fue una de las primeras víctimas de la viruela, llamada hueyzáhuatl o hueycocoliztli en náhuatl.
Cortés pasa de Tezcoco, donde construye y bota sus naves, a Cuauhtitlan y de ahí a Tlacopan, donde distribuye sus fuerzas hacia Cuernavaca, Chalco, Xochimilco, Chiconauhtla, Tenayucan, Azcapotzalco y Coyoacan. El cerco, pues, se va cerrando.
Comienzan las acciones y los del Rial Madrí, lanzan sus primeros cañonazos que sorprenden a los del Aclante mexica, pero estos, luego, luego se dan color que estos no son los galácticos y que sus cañonazos sólo viajan en línea recta, no hay chanfle. Así que como son mexicanos, no pentontos, comienzan a atacar al enemigo con jugadas en zigzag, con un dominio del balón que les permite poder hacer enormes daños a la defensiva europea, con prisioneros que rápidamente son enviados a las regaderas del Mictlan (inframundo para los cosmopolitas y cultísimos conocedores de otras culturas), previo pase gratis a los distintos templos de sacrificio.
8. Ochenta días dura la madriza. De uno y otro lado hay enormes pérdidas. De hecho, casi toda la nobleza mexicana ha muerto y bien pocos quedan. Apenas hay tiempo para nombrar, que no coronar a un nuevo Huey Tlatoani (que significa: “el que habla”, en náhuatl, si no mal recuerdo). Así se nombra a un chamaco, un joven guerrero de la ciudad gemela de Tlatelolco, Un tal llamado Cuauhtémoc, que es a quien le toca dirigir la heroica resistencia de una ciudad que se cae a pedazos pues se pelea casa por casa y cuyo peso de las acciones recae, en su mayoría, en los guerreros tlatelolcas.
Se pelea con arcos y flechas de punta de pedernal, con rodelas de madera y macanas también de piedra. Es más, hasta los "piedrazos", como decía una hermosísima amiga, estaban a la orden del día. Todo ello contra el caballo, la espada de acero, la armadura de metal, los arcabuces y la tecnología europea.
Aun así, los españoles no la ven fácil, y tampoco parece que fueran muy duchos. Montan una catapulta en el mercado de Tlatelolco, que no acierta a atinarles a los sorprendidos americanos que en su vida habían visto tamaña chingaderota de honda.
Aquí hay que hacer un reconocimiento importante. Ya para estos momentos, la guerra está en Tlatelolco. Mexico, prácticamente está abandonada y sus habitantes han puesto a disposición de quien quiera, los arsenales de la ciudad. Y son las mujeres tenochcas y tlatelolcas quienes se arremangan las enaguas y colocándose las insignias guerreras salen también a luchar y se van primero sobre los manipuladores de la Catapulta, pues aunque todo parece perdido, el espíritu guerrero no permite llorar la derrota inminente.
9. Aquí, hagamos un paréntesis. Pintar a los habitantes de América, es decir a los indígenas americanos como unos estúpidos agachones, hablando como pendejos al estilo del Tizoc, el personaje de esa cursilísima película del mismo nombre, con el "si siñor", no sólo es una enorme falta de respeto a nuestro pasado indígena, sino también una visión racista de nuestros conciudadanos que llevan siglos soportando cualquier tipo de explotación. Si bien es cierto que, muchos de ellos se comportan de esa manera, hay que entender que eso, es producto del odio, la explotación, el engaño y la marginación. No en balde, somos uno de los países más racistas del mundo.
Servidos, señores escandinavos.

Ahora volvamos a nuestro asunto.
Para no hacer el cuento largo, destaquemos dos hechos. El primero es la rendición de Cuauhtémoc, que no Cuatemochas, pues ese apelativo sólo es valido para el jorobado de Tepito o la triste caricatura del PRD. A mi entender, y esto no está en el libro en el cual nos basamos. Al final del conflicto, Cuauhtémoc ve claramente que todo está perdido. Decide entregarse con la idea de que será sometido bajo las políticas vigentes en Mesoamérica, es decir, que será aprisionado y luego enviado a su reino y a partir de ahí, ofrecer el tributo que le exijan sus nuevos señores.
Sin embargo la cosa no era así, y aquí vamos al segundo hecho.
Una vez terminadas las acciones, la lógica indicaría que los españoles tomarían posesión de sus dos nuevas conquistas: las ciudades gemelas de Mexico y Tlatelolco. Pero no fue así. Lo único que les interesó durante los siguientes días, fue pasar a la báscula a todos los habitantes que huían de la ciudad, en busca de, si lo que se imaginan, Oro y mujeres de piel clara y bonitas según los cánones de la época ( ahí, para los morbosos, les recomiendo los "arrebatos carnales", de Francisco Martín Moreno, que narra, a veces con demasiado lujo de detalles a mi entender, cómo se las gastaron los españoles con sus nuevos esclavos después de la conquista).
Es más, la ciudad les vale madres, lo único que quieren es "su" oro. El que puedan pepenar y el que les fue "arrebatado" durante la noche triste. Así que cuando, estas finísimas personas increpan al señor mexica, (no, no lo torturaron, le pidieron muy educadamente que confesara, quemándole los pies), no le preguntan específicamente "¿dónde está el tesoro de Moctezuma?", sino "¿Dónde está nuestro Oro?", el que se sacaron del canal donde se ahogaron sus paisanos durante aquella fatídica noche.
De esta manera, termina una parte fundamental en la historia de nuestro país. Y si bien, cada uno de los actores tenía pocos o muchos asegunes, Yo me quedo, con los valientes guerreros mexicanos que lucharon hasta la última gota de sangre para defender su mundo de una inevitable agresión extranjera que, a todas luces, llevaba las de ganar, como comentara mi buen amigo Fernando Romo Durango, en una de las primeras entregas de este texto.
De los peninsulares, prefiero quedarme con aquellos patrióticos habitantes de Cádiz, que en 1811 resistieron el asedio del imperio francés (igual si les interesa, ahí está la novela de Pérez Reverte, "El Asedio") o, los madrileños que también heroicamente se enfrentaron al mejor ejército del mundo en su momento, el francés, con palos y piedras a pesar del enorme coste en vidas que cobró aquella rebelión (también del Reverte, pueden leer "Un día de cólera", que narra los hechos del 2 de mayo de 1808, en Madrid).
Servidos, señores.
Notas.
*Tirish ta´. Diarrea en Maya.
**Decidí utilizar indistintamente los nombres de Moctezuma y Motecuhzoma. La primera, es la forma moderna en que los utilizamos y; la segunda, es la forma en cómo lo escuchaban los españoles y así lo escribían. Eran medio duros de oídos los tipos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

catálogo 12




















El cocodrilo Venado-cósmico se sienta en el cielo.
Acrílico sobre macicel
123 X 120.

Sobre el Cocodrilo Venado-Cósmico



Cuando los investigadores estudian los códices mayas, o algunas de las inscripciones del periodo clásico maya, sueles encontrase con un personaje por demás interesante y que parece jugar un papel fundamental en las historias fundacionales de muchos de los linajes de dicho periodo. Nos referimos al conocido como Cocodrilo Venado-estelar o cósmico, que es un ser primigenio que navega en el mar existente antes del mundo.
Según los investigadores, el cocodrilo venado-cósmico es una representación del cielo del inframundo, el firmamento nocturno o un símbolo de la noche. En la opinión de David Stuart, uno de los principales epigrafistas de la actualidad, el cocodrilo venado-cósmico, es una variación o aspecto del "monstruo celeste" o serpiente cósmica.
Es posible ver, en diversos monumentos del periodo Clásico, a las dos cabezas que conforman este ser (la correspondiente al llamado cocodrilo y, la posterior que ilustra al Venado-cósmico que, curiosamente, parece encontrase en el proceso de ser eyectado fuera del cuerpo del saurio), estén vomitando un líquido torrencial que puede estar decorado con motivos acuáticos tales como conchas, piedras de jade, pequeños huesos, hileras de puntos, signos de completamiento y logogramas de K´an y Yax, estos últimos, vinculados al simbolismo de la sangre.
De tal manera que este ser, no sólo está plasmado como un símbolo de destrucción (del diluvio, en el códice Dresden), sino también como parte de la renovación cósmica, pues al parecer el dios GI (Itzamna, uno de los dioses tutelares de la famosa triada d ePalenque), es el encargado de su desmembramiento para que, con su cuerpo, entonces formar tanto el cielo como la tierra, en la que el primero de ellos es ocupado por el venado-cósmico y el segundo por el cocodrilo propiamente dicho.
Hay un ejemplo interesante de ello que se encuentra en la plataforma del Templo XIX de Pelenque, que alude a un proceso de destrucción , creación, renovación del universo que inició con la decapitación de este ser celeste en una fecha sacrifical 1 Etz´nab, lo que a su vez provocó un diluvio de sangre. Puede consultarse el importantísimo trabajo de David Stuart, "Comentarios sobre las inscripciones del Templo XIX de Palenque", para abundar sobre este tema.
Por último, según Erik Velázquez García, investigador del Instituto de investigaciones Estéticas de la UNAM, la decapitación de este personaje, es también, al mismo tiempo, el motor de la creación presente, pues al decapitar al caimán celeste, fue posible la construcción de un nuevo mundo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Catálogo 11

La estrella del Cocodrilo-Venado cósmico, en el cielo.
Acrílico sobre macicel.
123.5 X 125 cms.
Disponible.

Una radio tecnológica

A partir del 8 de Julio pasado la radio mexicana cuenta con un nuevo espacio completamente dedicado a las Tecnologías de Información, a través del cual también se dará un enfoque al canal de distribución. Se trata de ALTO IMPACTO-RADIO el primer NOTICIERO de TI en todo el cuadrante el cual se transmite todos los viernes de 9 a 10 de la mañana por el 1530 de AM una estación del Grupo Radiorama, la cadena de radiodifusión más grande del país.
 
ALTO IMPACTO-RADIO es un programa producido por la agencia de Relaciones Públicas ALTO IMPACTO estrategias empresariales en comunicación, una empresa encabezada por el periodista en Tecnología Luis García Martínez quien también previamente también se desempeñara en medios de canal y negocios.
 
Con ésta acción dicha empresa no solo abre un espacio en el cuadrante con un NOTICIERO DE TI transmitido de 9 a 10  con una cobertura en todo el valle de México, Puebla, Pachuca, Querétaro, Estado de México, Toluca, Cuernavaca, Hidalgo, sino que además se presenta también como la única agencia de RP y medios en todo México que dentro de sus servicios brinda el acceso a un programa de radio con el enfoque antes mencionado, de manera que ahora fabricantes, mayoristas, distribuidores, integradores, desarrolladores y todo el canal en general pueden encontrar un espacio más para la difusión de su información y promoción de productos, proyectos y casos de éxito.
 
ALTO-IMPACTO –RADIO ofrece un formato ágil, fresco, con diversas secciones, música de diversos géneros y una parte final de reflexión que sobre temas de interés.
 
Usted puede sintonizar también el programa todos los viernes de 9 a 10 am vía Web a través de la liga http://alt-87.com/radiorama/demo.php?idPlaza=15lista=2&estacionId=XEUR