lunes, 15 de julio de 2013
Catálogo 23
La entrada a Xibalbá 2
Acrílico sobre novopan.
133 X 110 cms.
La ceiba sagrada 2
Acrílico sobre novopan
107 X 125 cms.
domingo, 23 de junio de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
Erik
Palabra de lector 0
Fausto, Erik
Hacer pactos con el demonio, puede ser tan terrible que uno
puede acabar recibiendo exactamente lo que deseó.
El joven Fausto, perdón Erik invoca a los poderes oscuros y
lo que recibe a cambio haría temblar al más valiente. Y ante tal atrevimiento recibe
precisamente lo que deseaba aunque no fuese lo que imaginaba: el dominio del
mundo (Mundo Disco, por supuesto), la mujer más bella que existe y la vida
eterna, pero de una manera muy especial,
al puro estilo del Mundo Disco.
Pero ahí no queda el asunto, hay cosas un peores, terribles
que ni aun los demonios del infierno desean en sus más atroces pesadillas.
Cosas tan insoportables como… el aburrimiento.
Este es el tema de una más de las deliciosas entregas del maestro
Terry Pratchett, titulada: Fausto Erik.
Ubicada en algún lugar del Mundo Disco, la historia hace
referencia a la mitología, a la magia y a las teorías sobre el tiempo y el
espacio. Como siempre, además, hay una enorme cantidad de guiños sobre diversos
temas de la cultura en general, pero siempre con ese tono de desenfado e ironía
tan características de este galardonado escritor inglés.
Así que olvídese un tiempo de los Mishimas, Murakamis,
Salvatores, Saramagos, Defoes y demás fauna y tómese una tarde y dele vuelo a
esta pequeña novela filosófica sobre magia, oscuridad y una peligrosa maleta de
equipaje.
Que se diviertan.
Pratchett, Terry, Fausto Erik, De bolsillo,
España, 2006. 153 p.
viernes, 8 de marzo de 2013
Tu fantasma o la verdadera historia de la historia verdadera de la Conquista de la Nueva España.
Un fantasma recorre la historia de la Conquista de México,
el fantasma de Bernal Díaz del Castillo.
Reconocido como uno de los cronistas más importantes de su
tiempo, no sólo por la calidad de su prosa, sino por la enorme cantidad de
información que maneja en “Historia verdadera de la Conquista de la Nueva
España”, Bernal Díaz del Castillo cautivó durante siglos a los especialistas y
al público en general que han explorado las vicisitudes de la conquista del
Imperio Mexicano del siglo XVI.
Escritor que se autodefinía como analfabeto, pues dice haber
dictado sus memorias y que sin embargo demuestra un bagaje cultural
impresionante pues lo mismo cita a los clásicos que a los escritores del momento en Europa.
Soldado de a pie, que después resulta tener un pasado caballeresco con equinos
de batalla, armas y toda la cosa y, lo
más impresionante, confidente cercanísimo no sólo de Cortés sino de su círculo
cercano. Un hombre que parecía mirar el mundo por encima del hombro del conquistador
español.
Así, con éstas y otras credenciales es como se nos muestra
el famoso soldado español, en el nuevo libro de Christian Duverger, “Crónica de
la eternidad. ¿Quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva
España”, publicado recientemente por Editorial Taurus.
Un nuevo libro polémico, al igual que su anterior titulado “El
primer mestizaje” (también comentado por quien esto escribe), aborda un tema
que ya levanta enorme polvadera entre los círculos de los historiadores especializados. Y cómo no, si simple y
llanamente el investigador francés afirma, con los pelos de la burra en la mano,
que el autor de la famosa obra no es el señor Díaz del Castillo, sino otro
mucho más grande e ingenioso.
Con una rigurosidad ya bien conocida en sus textos, el autor
va atajando paso a paso todas las posibilidades que llevan a evitar que se
escape la liebre. Así pasa revista en su biografía, al estilo del texto, sus
supuestas proezas, su vida en Guatemala
después de las guerras de conquista, sus “escritos” y sus demandas. De entre ellas destaquemos sólo unas. Cuando
el investigador consulta las diversas listas que se levantaron por diversas
razones, con los nombres de todos los participantes de la guerra de conquista,
en ninguna de ellas aparece un tal Bernal Díaz del Castillo, es más, ni
siquiera un Bernal Días. Pero aún va más
lejos, cuando el autor revisa las peticiones de Díaz el Castillo para obtener
indios y Haciendas, ninguno de sus testigos se compromete a jurar que lo conoce
antes de 1524; ¿por qué será?
Se pregunta el autor de esta obra: ¿cómo es posible que un
hombre que no sabía leer, pudiera no sólo escribir con soltura y estilo
literario de primer nivel, sino que además recordara con gran detalle hechos
con más de 50 años de antigüedad y pudiera citar lo mismo a los clásicos
latinos como a escritores contemporáneos apenas conocidos en la mismísima
Europa?, ¿cómo es posible que incluso tuviera acceso a textos apenas publicados por
otros cronistas e incluso criticará libros prohibidos por el emperador español?,
¡en una época cuando los libros eran un lujo sólo alcanzable por los muy
poderosos y sólo del otro lado del Atlántico!
Así, Bernal Díaz pasa de leyenda a sospechoso de ser parte
de un engaño, una trampa o una enorme mentira. Es más, en algún momento de la
lectura uno se pregunta: ¿existió realmente Bernal Díaz del Castillo?; si
existió, ¿Cómo hizo lo que dice que hizo, de dónde obtuvo tanta y tan rica
información?; y si no existió, entonces ¿Quién escribió entonces la Historia
verdadera de la conquista de la Nueva España?, ¿con qué fin?
Es pues un texto fascinante, que lleva al lector interesado
y al historiador a hacerse mil y un cuestionamientos no sólo sobre el personaje
de marras, sino sobre los muchos otros involucrados en esta historia. Al final,
cerrando el libro, sólo queda una convicción: La pluma estaba en otra parte.
Duverger, Christian,
Crónica de la eternidad, ¿Quién escribió La Historia verdadera de la conquista
de la Nueva España?, México, Taurus, 2012. 235p. Colección Taurus Historia.
sábado, 23 de febrero de 2013
Catálogo 20
Cauac y el torrente del autosacrificio.
Acrìlico sobre tela
125 X132 cms.
La entrada al Xibalbá
Acrílico sobre tela
125 X 132.
lunes, 7 de enero de 2013
lunes, 19 de noviembre de 2012
Catálogo 18
La cueva sagrada III, la ballena mira
Acrílico sobre macicel.
110 X 140 cms.
Propiedad de: Cristina Dovali.
miércoles, 31 de octubre de 2012
El vuelo de las brujas
Con el tema de las celebraciones alrededor de los muertos y
los sincretismos culturales en los que nos vemos envueltos, principalmente con
la agresión comercial y la invasión cultural venida del norte, nos pareció interesante
retomar un pequeño ensayo del antropólogo Marvin Harris, que es parte del libro:
Vacas, Cerdos, guerras y brujas. Los
enigmas de la cultura, editado por
Alianza Editorial.
Se calcula que más de medio millón de personas fueron
declaradas culpables de brujería y murieron quemadas en Europa, entre los
siglos XVI y XVII. Los crímenes: el pacto con el Diablo, viajar por el aire montadas en escobas, los
aquelarres y todo lo que se le ocurría a la Santa Inquisición y alucinaba el
populacho que encontraba en estos personajes un excelente chivo expiatorio para
liberar las enormes tensiones sociales a los que estaban sometidos, con una
iglesia altamente corrupta y gobernantes viviendo en la más escandalosa
opulencia, a costa de su pobreza.
Aunque existen un enorme número de “confesiones”, poco se
puede sacar en claro de historiales de brujas autoreconocidas voluntariamente.
Hay que recordar que un enorme porcentaje de estas “declaraciones” fueron
obtenidas bajo tortura, lo que nos permite sospechar que muchas de ellas eran
elucubraciones desarrolladas por los encargados de los interrogatorios y las
políticas ideológicas vigentes en el momento de la “confesión”.
Aunque prácticamente todas las sociedades tienen algún
concepto sobre la brujería, la locura por este fenómeno en Europa en este
periodo fue más feroz, duró más tiempo y causo más víctimas que en cualquier
otro periodo o lugar.
Fue el Papa Inocencio VIII, quien promulgó una Bula en 1448
que autorizaba a los inquisidores Heinrich Institor y Jakob Sprenger a emplear
todo el poder de la Inquisición para extirpar a las brujas de toda Alemania, en
principio. Ellos fueron los autores del famoso libro El Martillo de las Brujas, que sería para siempre el manual
completo del cazador de brujas.
Una de las acusaciones favoritas era precisamente el hecho
de volar para acudir a los famosos Aquelarres secretos.
Descubrimientos recientes del vuelo sobre escobas ha
demostrado (Según Michael Harner, profesor de la New School for Social
Research) que las brujas se asociaban popularmente con el empleo de ungüentos
mágicos. Antes de emprender el “viaje”, se untaban con ellos. Al parecer se trataba
de una sustancia verdosa que se aplicaba en las manos, la frente e, incluso en
la zona genital. En algunos relatos, se dice que la bruja aplicaba el ungüento
a un bastón tras lo cual “amblaba y galopaba contra viento y marea cuando y en
la forma en que le apetecía”.
Al parecer, dicha sustancia estaba compuesta por hierbas
frías y soporíferas como la cicuta, la hierba mora, el beleño y la mandrágora. Al
parecer su aplicación provocaba un sueño profundo hasta por 36 horas, con
sueños vívidamente eróticos y una sorprendente sensación de poder volar.
Los investigadores creen que el agente alucinógeno es la
atropina, un poderos alcaloide presente en la mandrágora, el beleño y la
belladona. La característica de este alucinógeno es que puede ser absorbido a través
de la piel, incluso su inhalación parece ser capaz de dar la sensación de que
los pies se vuelven más ligeros y se tiene la sensación embriagadora de volar.
El ungüento siempre se aplicaba antes de la experiencia, nunca después.
El investigador Harner apunta: “El empleo del bastón o
escoba era indudablemente algo más que un acto simbólico freudiano; servía para
aplicar la planta que contenía atropina a las membranas vaginales sensibles,
así como para proporcionar la sugestión
de cabalgar sobre un corcel, la ilusión típica del viaje de las brujas al
aquelarre”.
Curiosamente, en América hay un buen número de plantas que
contienen la atropina alcaloide, todas ellas del género de plantas Datura. Incluso estas plantas son
utilizadas por los chamanes mayas actuales y seguramente también en la época prehispánica fue bien conocida
(recomendamos, revisar al novedosa obra de la doctora Mercedes de la Garza,
investigadora de Centro de Estudios Mayas de la Unam, Sueño y éxtasis, visión chamánica de los nahuas y los mayas). Entre
ellas destacan las llamadas, hierba Jumson, estramonio, trompeta de Gabriel o
hierba del diablo, esta última es la que “utilizaba” Carlos Castaneda en sus
experiencias con Don Juan.
lunes, 10 de septiembre de 2012
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