lunes, 9 de mayo de 2016

El discípulo de Gutenberg

Palabra de lector 22

Dice la Wikipedia que en la actualidad se conocen entre 47 y 49 de las primeras Biblias producidas por Gutenberg, de las cuales sólo 21 están completas.
La autora del libro, El discípulo de Gutenberg, afirma que son 48, de las 180 que se cree que se produjeron por primera vez en una imprenta de tipos móviles.
Estos primeros ejemplares --de lo que llegará a ser la gran industria editorial basada en la impresión del papel en una prensa-- alcanzan un valor de hasta 5.4 millones de dólares, como sucedió en 1987 cuando se subastó un viejo testamento producido en el taller del inventor de la imprenta.
Cuando nos referimos generalmente al invento de Johann Gensfleisch, mejor conocido como Gutenberg, suele pensarse que se trató simple y llanamente de un cambio en la manera de producir los libros. Antes, cada uno de ellos era una hermosa obra artesanal, producida a mano por los escribas medievales; pero a partir de 1455 sufren una violenta transformación revolucionaria con la imprenta que trajo la “masificación” de los libros, lo cual tuvo un impacto inmenso en plena Reforma de la iglesia y la caída de Constantinopla.
Tal vez los contemporáneos del inventor no alcanzaron a visualizar lo que significó la producción en serie de los libros, pero el tiempo lo demostró.
De eso trata precisamente la novela de Alix Christie, quien narra esta maravillosa aventura y las dificultades que ello implicó, así como las pasiones e intereses que se generaron alrededor de ello.
La obra está construida alrededor de uno de los personajes más importantes pero poco conocidos de esta gesta, Peter Schöeffer, joven escribano y aprendiz de Gutenberg, quien a la larga se convertiría en uno de los más grandes impresores del mundo, con una producción de casi trescientos títulos impresos bajo la firma de Fust & Schöeffer, incluido el Salterio de Maguncia de 1457, considerado por muchos el libro más bello jamás impreso.
La trama se ubica en la ciudad de Maguncia, a la ribera del Rin y uno de los puertos fluviales más importantes de Alemania. Y donde, en un entorno de intereses económicos enfrentados, entre los distintos gremios y la iglesia, se va creando poco a poco la maquinaria que culminará en una prensa que es capaz de imprimir letras moldeadas en metal, en una hoja de papel y que es el oficio del impresor.
El texto, no muy extenso, es una novela pasable; no es un trabajo hecho con maestría, pero al menos resulta entretenido y aleccionador en cuanto a la historia de este artefacto tan importante en la historia.
La autora, reconocida en gringolandia como una revelación de la novela histórica, demuestra sus limitaciones, pese a ser una experta en el arte de la tipografía, pues hay momentos en que le falta chispa y oficio; pero bueno, como ya dijimos, la novela es leíble y entretenida, más si usted, como este escribidor, es amante de los libros y sus formas.
El texto puede leerlo en un par de días, aprenderá algo sobre la historia de la imprenta y comprobará que no basta con sumar palabras y párrafos para ser un buen escritor. Póngale un 7.5 de calificación, pues el tema, creo, daba para más. Que se divierta.

Christie, Alix, El discípulo de Gutenberg, Roca Editores, México, 398 pp., 2015. Traducción de Julia Osuna Aguilar.

jueves, 28 de abril de 2016

La verdad sobre el caso Harry Quebert

Palabra de lector 21

Amor, locura y muerte. Tres elementos que bien combinados pueden ofrecer un excelente texto o un lamentable ejercicio pseudo literario.
La novela La verdad sobre el caso Harry Quebert es la segunda obra publicada por el escritor Joël Dicker. La anterior fue Los últimos días de nuestros padres, que narra una historia ubicada en la segunda guerra mundial y los servicios de inteligencia ingleses.
La obra sobre la cual nos referiremos está ubicada en dos tiempos: el verano de 1975 y el año 2008; trata sobre la literatura, los escritores, el amor, el crimen, la locura y la muerte.
En 1975, la desaparición de la adolescente Nora Kellergan sume a la pequeña población de Aurora, en New Hampshire, en un profundo caos y temor. Se generan decenas de teorías e ideas que no llevan a ningún lado. Cabe mencionar que esta joven se había relacionado con un escritor llamado Harry Quebert, quien se refugia en esa población para escribir lo que será su obra maestra.
Después de una búsqueda intensa, la joven no aparece y se le relaciona además con un asesinato. Treinta años después, uno de sus más adelantados alumnos busca al viejo escritor desesperadamente para que lo ayude en una de las crisis más terribles de cualquier dramaturgo, el “Síndrome de la hoja en blanco”.
Esta joven promesa de la literatura norteamericana, Marcus Goldman, quien debe entregar una nueva obra después de su primer éxito, acude a su maestro en busca de auxilio.
En ese periodo se hace un tétrico descubrimiento. El cadáver de la joven adolescente aparece en el jardín del viejo escritor y se desatan las pasiones, no sólo en Aurora sino también en sus alrededores.
Pero esto es sólo la punta del iceberg de la trama; el autor nos regala una verdadera obra maestra del género de la novela policiaca y mantiene totalmente desconcertados  a sus lectores, llevándolos por pistas falsas que parecen firmes hasta que sale un nuevo elemento que transforma totalmente las teorías que nos creamos en la cabeza.
Incluso el mismo final resulta realmente sorprendente y nos deja un agradable sabor de boca al saber que a veces, existe la justicia, en todas sus formas.
Esta novela de más de 650 páginas es descrita como un cruce entre la narrativa de Larson, Navokov y Philip Roth; fue galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y el Premio Lire, a la mejor novela en lengua gala.
El autor nació en Suiza en 1985. Su primera novela fue publicada en 2014 y resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. Desde su primera entrega, Joël Dicker ha sorprendido a este escribidor, pues su novela anterior también resultó una experiencia tonificante; lástima que sólo haya publicado dos de las seis novelas que ha escrito. Es pues La verdad sobre el caso Harry Queber un texto muy recomendable y no se arrepentirá de leerla, le aseguro que le encantará.

Dicker, Joël, La verdad sobre el caso Harry Quebert, Alfaguara, México, 665 pp., 2014. Traducción de Juan Carlos Durán Romero.

sábado, 23 de abril de 2016

El mundo de Hielo y fuego

Palabra de lector 20

 A horas de que inicie la sexta temporada de una de las series más populares en la TV de paga, El juego de tronos, traemos a nuestros seguidores un nuevo texto de George R. R. Martín, que no es el tan esperado sexto volumen de la saga ni tampoco El caballero de los siete reinos (Palabra de lector 2), sino un curioso texto construido como una historia general del mundo Poniente y los juegos de tronos. De hecho, su título completo es: El mundo de hielo y fuego, la historia no contada de Poniente y el juego de Tronos.
Se trata de un libro bellamente encuadernado y profusamente ilustrado y que está escrito como si fuera un viejo libro de historia, desempolvado de la biblioteca de Desembarco del Rey. Ésta es una primera edición y abarca desde la historia antigua, que arranca en la era del amanecer, el reinado de los dragones, a una genealogía de la dinastía Targaryen y su caída, deteniéndose en la rebelión de Roberth Baratheon, pues a partir de ahí se supone que la historia es contada en la serie conocida como El juego de tronos (que en realidad se llama la Canción de hielo y fuego, y los nombres de Juego de tronos, Choque de reyes, etcétera se refiere al título de cada volumen).
En su segunda parte se hace un recuento de la historia particular de cada uno de los siete reinos, comenzando con el norte y terminando con el reino de Dorne, para finalmente concluir con un apartado titulado “Más allá de los siete reinos”, que incluye las ciudades libres, las islas del verano, Pentos y Braavos, entre otras.
También incluye cuatro apéndices, tres de ellos dedicados a las genealogías de los Targaryen, los Stark y los Lannister, y un cuarto con una línea del tiempo sobre el reinado de los Targaryen.
Aunque es un libro para verdaderos fanáticos, no está de más para quienes tengan la curiosidad de saber qué pasó antes de la Canción de hielo y fuego, puesto que tanto en los libros como en la serie constantemente se hacen referencias a ese pasado, el cual se encuentra documentado en este hermoso volumen. Y sí, si usted lee con cuidado, hay en algún momento algunas referencias al caballero de los siete reinos, ser Duncan el Alto, cuyas aventuras se contarán en la serie del caballero de los siete reinos.
La verdad es un libro entretenido y un buen ejercicio para la memoria por la cantidad de personajes que aquí aparecen; eso que sólo se habla de los principales señores y no de la enorme cantidad de caballeros y abanderados que aparecen y desaparecen en todos los libros de esta saga.
Así que, si usted es fanático de esta obra de George R. R. Martín, no se enoje con él y no sea desesperado; todo llegará en su momento, incluso Los Otros. Que se divierta.

Martín, George R. R., Elio García y Linda Antonsson, El mundo de hielo y fuego, la historia no contada de Poniente y el juego de tronos, Grijalbo, China, 324 pp., 2015. Traducción de Jofre Homedes.

jueves, 14 de abril de 2016

La hija de la casa Baenre

Palabra de lector 19
Liriel, la elfa oscura

Timunmas es una editorial única, cuya característica principal es la edición de libros de ciencia ficción, horror y fantasía… fantasía épica para ser mas exactos.
Desde la edición de la saga de la Dragón Lance, que abarca más de 80 títulos de diferentes autores, la empresa se convirtió en la referencia obligada para todo aquel que le gustara este subgénero literario de habla inglesa.
Entre sus principales colecciones están --además de la ya nombrada--, la fabulosa historia de La rueda del tiempo, de Robert Jordan, Warhammer, La espada de la verdad y la colección de Los reinos olvidados, por sólo nombrar a algunas.
Precisamente dentro de esta última colección hay una obra que está enloqueciendo a los fans. Nos referimos a la saga de El Elfo oscuro, que suma más de veinte volúmenes, escritos por R. A. Salvatore y que no es más que la historia de un elfo oscuro que proviene de las profundidades de la tierra donde se desarrolla una sociedad basada en la oscuridad y el mal, cuyo odio a los seres de la superficie es absoluto.
Sin embargo, no hablaremos de la enorme biblioteca de las aventuras de Drizzt Do Urden, nuestro elfo de las antípodas, sino de otro personaje.
Como es muy común en las series de esta editorial, otros escritores toman la idea, los personajes, los ambientes o las anécdotas de las novelas principales para construir historias paralelas, marginales o complementarias a sus fuentes de inspiración. Éste es el caso de Elaine Cunningham, quien tomando el ambiente sobre el que se construyó la historia del elfo oscuro, nos cuenta la historia de una elfa de la misma ciudad subterránea en la serie de tres libros llamada Liriel, la elfa oscura.
El primer volumen titulado “La hija de la casa Baenre” narra las primeras peripecias de este divertido personaje que tiene los mismos defectos que Drizzt, a los ojos de quienes la rodean.
Así, ubicada después de la guerra con los enanos (que se cuenta en la serie del elfo oscuro Las espadas del cazador), los drows, la raza a la que pertenece nuestra heroína, se encuentran diezmados y desmoralizados. De ahí que su diosa, la Reina araña declare una tregua entre las diferentes casas que conforman la ciudad de Menzoberranzan. Sin embargo, las intrigas entre las sacerdotisas y sus respectivas familias no se detienen.
Nuestra heroína, amante de las aventuras y poco disciplinada encuentra la forma de llevar la magia de las profundidades a la superficie, y eso desata terribles ambiciones que incluso pueden destruir la frágil paz que priva en la ciudad de los elfos oscuros.
La novela, como la inmensa mayoría de los títulos de esta editorial, está escrita siguiendo los cánones de la literatura de consumo norteamericana: capítulos breves y en cada determinado número de párrafos hay una escena de acción, que hace las delicias de los lectores de espíritu aventurero y que no se conforman con las melosas historias actuales.
Definitivamente no espere una lectura seria; no son textos para reflexiones intelectuales sino un divertimento que nos transporta a nuestra adolescencia y que hay que disfrutar con cierta ligereza.
También hay que tomar en cuenta que muchos de estos textos comenzaron a escribirse a fines del siglo pasado (el libro que nos ocupa se publicó en 1995)  y no entraron en la vorágine de la película-saga-serie de TV, aunque desde hace muchos años se especula sobre llevar a la pantalla al elfo oscuro y la saga de la Dragón Lance.
Algo que sí hay que reclamar es la falta de seriedad de Timunmas y que causó muchas molestias entre los seguidores de los distintos héroes, pues muchas series de novelas no se concluyeron, no se tradujeron o de plano no se publicaron. Éste es uno de esos casos. Los tomos II y III no se tradujeron al español y sólo se pueden conseguir en inglés (Tangleb Webs y Wind Walker).
En fin, así pasa a veces, pero en todo caso, disfrutará de un rato agradable, mejor que con las numerosas sagas de vampiros delicaditos. Que lo disfrute.

Cunningham, Elaine, La hija de la casa Baenre, Timunmas, España, 334 p., 2004. Colección: Reinos olvidados, serie: Liriel la elfa oscura, libro 1.


miércoles, 9 de marzo de 2016

Los Mayas, voces de piedra

Palabra de lector 18

En la entrega anterior hablábamos de la utópica República de las Letras, del mundo de la literatura nacional. Hay cosas peores. Una de ellas es la enorme mafia de la divulgación de la ciencia y la tecnología.

Amén de la vieja lucha entre científicos enquistados en el mundo académico y comunicadores –auto denominados periodistas científicos, divulgadores de la ciencia y no sé qué más títulos nobiliarios– sobre quién merece detentar la patente de Corso, ambas facciones tienen algo en común: las dos están de acuerdo en que los únicos “calificados” para realizar esta labor son aquellos que están calcificados en las instituciones académicas y desde ahí tiran línea de quién, cómo y cuándo merecen montarse en la tarea de transmitir el conocimiento científico a las masas de ignorantes. Pocos, pero muy pocos asumen una posición didáctica y pedagógica para hacer accesible la ciencia y la tecnología a los lectores comunes y corrientes.
Así, mientras la inmensa mayoría habla a sus pares, para los iniciados y/o las comunidades académicas, tanto la ciencia como la tecnología siguen siendo un misterio por la inmensa mayoría de la población, simple y llanamente porque es aburrida e incomprensible, por más congresos chafas se celebren y se creen o renueven asociaciones de todo tipo. Siguen siendo una mafia de… para decirlo suavemente, mamones elitistas.

A qué viene todo esto, pues a un ejemplo más de esta problemática que se refleja en el libro: Los Mayas, voces de piedra. Cuando este escribidor supo de su existencia ya era demasiado tarde (2011). El volumen de marras estaba agotado, por lo que descubrirlo en una librería resultó el mejor regalo navideño que pudimos haber tenido el fin de año anterior.

El volumen es el sueño de cualquier amante de la cultura Maya del periodo clásico, pues reúne las investigaciones más recientes sobre prácticamente todos los tópicos que en la actualidad se abordan en la investigación sobre esta cultura. Además es un libro hermoso, bellamente ilustrado y conformado por una importante cantidad de artículos que hacen que el libro pueda leerse no sólo de principio a fin, sino también de acuerdo a los intereses particulares del lector, saltando de un tema a otro.

Hay desde el infaltable artículo sobre su ubicación en el tiempo y el espacio geográfico, hasta un amplio trabajo sobre la guerra y la estructura social de la civilización maya.
Cuando uno revisa el índice es de hacerse notar que ahí se encuentra la crema y nata de la investigación prehispánica de dicha cultura. Así, Ana Luisa Izquierdo y de la Cueva (órales) nos dispara la introducción titulada: “la identidad maya”; Alfonso Lacadena García-Gallo nos refiere a la “Lengua y literatura mayas jeroglíficas”; Erik Velásquez García, Jesús Galindo Trejo y el famoso Stanislaw Iwaniszewski nos hablan de “La astronomía”; Hugo García Capistrán paso revista sobre “armas y ataduras: guerreros y cautivos”, y para que no nos quedemos con las ganas, el mismísimo David Stuart nos regala un prólogo infaltable.

Como ya dijimos, es un libro hermoso y harto interesante, pues nos coloca en la punta de lanza de lo más actual en el conocimiento y la investigación histórica, lingüística, epigráfica, arqueológica y antropológica de estos habitantes del sureste mexicano, Guatemala, Honduras y Belice.

Sin embargo, hay un pequeño “pero”. Muchos de estos autores no saben divulgar sus conocimientos, escribieron textos para sus iguales, para expertos, para lectores que tienen una formación similar a la suya y son profundos conocedores de la Mesoamérica prehispánica, o cultos lectores de temas afines. La inmensa mayoría parte de demasiados supuestos, no sólo del panteón maya sino del conocimientos de conceptos en maya, de nombres de señores y lugares también en el mismo idioma, como si el lector fuera asiduo lector de la Jornada en maya. Incluso el discurso llega a ser tan enredado que hay un artículo que este lector tuvo que leer con mucho cuidado tres veces, de lo enredado que estaba el texto y eso que este escribidor es estudioso del tema.

Repetimos, es un libro increíble, pero pudo ser infinitamente mejor si los autores tuvieran una pizca de capacidades como divulgadores. Recordarán que no todos los lectores entienden el maya y muchos ni siquiera saben cómo se divide la datación mesoamericana, por poner un par de ejemplos. Había momentos en que daba la impresión de estar leyendo la revista Arqueología mexicana, publicación que sufre de los mismos males.

De cualquier forma es un libro que vale la pena, principalmente la última parte que aborda el tan cacareado colapso maya y que debería ser un texto obligatorio para todos los seguidores de las teorías new age; a ver si así dejan de decir tantas pendejadas.

Cuando lo lea, no desespere, tenga compasión de estos pobres científicos, no saben cómo llegar al público común y corriente, para mostrarles su sapiencia. Y eso sí, hay que decirlo, todos ellos son los más chingones en lo que hacen, más no cómo lo divulgan. Que lo disfruten.

Los mayas, voces de piedra, 2da. Edición, Turner, Ambar diseño, UNAM, Madrid, 515 pp., 2015.


viernes, 26 de febrero de 2016

Las caricaturas me hacen llorar

Palabra de lector 17

¡Ah! La hermosa república de las letras. El sueño de intercambiar información entre humanistas y científicos de muy diversos lugares del mundo, el cual iniciara en el siglo XV y que en nuestro siglo Octavio Paz, por poner un solo ejemplo, deseara para la literatura nacional, como un vasto territorio lleno de hermosos pastos, bucólicos bosques, paradisiacos remansos de paz donde los creadores de las muy distintas corrientes literarias, los poetas y sus críticos pudieran vivir en santa armonía… lo que es lo mismo: simple y llanamente un sueño Guajiro.

La llamada república de las letras es un basto territorio salpicado de parches de todo tipo, feos, apestosos, truculentos, pútridos, siniestros, oscuros, donde cada uno es el territorio de señores feudales en el mejor de los casos o de bandas de verdaderos sicarios en el peor, donde se reúnen escritores y aspirantes a tales, en torno a una corriente, sub corrientes, sub sub corrientes, amiguismos, compadrazgos o cualquier cosa que los identifique con el  zoológico de los integrantes de dicha nación.

Es el lugar donde se despedaza alegremente al vecino, al “amigo”, al enemigo y al que se ponga al tiro y que no comulgue con las consignas del grupo. Hay territorios con enormes bandas, las hay más pequeñas y hasta se da el caso de feudos de un solo hombre. Eso sí, debemos decir a su favor que hay algo que los une e iguala: el exitoso tesón que mantienen por evitar que cualquier advenedizo se atreva siquiera a pensar en integrarse a tan reputada comunidad.

¿Hablé del lector? ¿No? ¡Avísenme! Sí, el lector, ese ente inmaculado, inocente e intangible al cual se le invoca bajo cualquier pretexto pero que en realidad les tiene sin cuidado, pero que resulta muy útil para iniciar sus legendarias guerras fratricidas. Aquí nadie se salva, se apellide Paz, Monsiváis, Nájera, Fuentes o Pérez. Nunca ave alguna sale inmaculada de ese pantano, ni saldrá.

Un ejemplo de lo anterior es el libro “Las caricaturas me hacen llorar”, del escritor mexicano, Enrique Serna.  Se trata de una selección de crónicas y ensayos en los que el autor de “El seductor de la Patria” y “La doble vida de Jesús” (ambas excelentes muestras de su capacidad literaria), hace tabla rasa de tirios y troyanos. Textos que no dejan títere sin cabeza, en ese deporte tan mexicano donde no se puede pretender ser intelectual si no le desagrada todo lo que lee (excepto lo que hacen los cuates). Bueno, hay que aclarar, sí hay títeres deja con cabeza y hasta los coloca en un pedestal, por supuesto, sus cuates y me imagino también miembros de la misma mafia, digo, del mismo feudo.

El autor, como miembro de esa república utópica, a veces es divertido y entretenido para las demandas de un lector común y corriente; podríamos decir que en algunos casos hasta de guía podrían servir algunos pocos textos, pero en general hace uso de lo que critica y critica a lo largo de esta recopilación, esa necesidad irrefrenable del intelectualismo de los escritores “consagrados” de este país. Comete el pecado capital de escribir para sus iguales, de su misma hueste o el enemigo, y el lector común, nos quedamos como el chinito, no´más milando.

Efectivamente, como dice en la contraportada, tiene “el afán por observar la vida cultural y política más allá de las apariencias, despierta una mezcla de sentimientos que van de la irrisión a la náusea y de la perplejidad a la mueca burlona” Eso sí, el autor jamás pierde el estilo. Su prosa mantiene ese humor tan ácido que hace popular al escritor, tan cínico al mostrar las vergüenzas de un oficio que, en nuestro país, se basa en los conectes y el feudo al que se pertenece para aspirar a llevarse un poco de fama a su cubil.

El libro está dividido en dos partes, Risas y desvíos, que agrupa a una serie de reflexiones humorísticas sobre temas como la ternura, el machismo, la moral y el racismo; y Ruta crítica, que destapa lo que verdaderamente piensa el autor sobres sus pares que, en fin, es un pan amargo y duro que ellos deberán deglutir.

Al final del texto, la sensación que dejó en este escribidor, es que la tal república apesta. Que todos tienen colas enormes y lo que menos les interesa es el lector. Bueno, sí les interesa un tipo de estos leedores, al que el autor llama “el lector disciplinado y creativo”, ese lector preparado que, curiosamente, está conformado por ellos mismos, los profesionales de las letras, los académicos, los habitantes de este mundo feudal, donde el que tiene más contactos, traga más pinole.

Serna, Enrique, Las caricaturas me hacen llorar, Editorial Terracota, México, 2012, 329 pp.

martes, 9 de febrero de 2016

Número cero

Foto: Eduardo.
Palabra de lector 16

Periódicos y periodistas; el mundo de la información cotidiana que moldea la idea que el lector, el ciudadano común y corriente, tienen de la realidad y cuya visión es modificada a través de estos medios de acuerdo a los intereses de quienes tienen el poder, cualquier poder.
Los medios –y no quiero entrometerme en las teorías sobre la comunicación– son un arma importantísima para, a gusto del cliente, moldear la opinión pública y, al mismo tiempo, erigirse en un poderoso aparato en contra de los enemigos, sean quienes sean.
Los periódicos destruyen carreras, elevan a la gloria, desvían la atención, se enfocan en diversos temas, importantes o banales, según sea el viento que sople y, sus lectores, pasivamente tragan todo lo que se les ofrece sin rechistar.
Así son, ya sea en Roma, París, Moscú, Buenos Aires, Chicago o México. Los periódicos y sus periodistas son una media, un estereotipo con mayor o menor vergüenza, con ética o sin ella, dispuestos a llegar a la verdad, o en muchos casos, vendiendo su pluma al mejor postor.
En una entretenida trama, Umberto Eco nos envuelve en todos los vericuetos y el zoológico periodístico. En pocas líneas nos pinta una lección de lo que es hoy el periodismo. Con unos cuantos trazos nos muestra al típico reportero en quien el lector se identifica o descubre a su periodista favorito; en fin, es un manual de comunicación totalmente actual.
La trama de Número Cero, la última novela de este intelectual italiano, desnuda los intereses de quienes crean medios impresos con la única intención de ser parte del poder, del verdadero poder.
Si bien tiene aspectos de tipo policiaco y hasta una conjura histórica que confluirán al final de la trama, lo más interesante es la descripción de los tejemanejes que están debajo o detrás de una sala de redacción. Quienes hemos participado en estos espacios, sabemos que es así, obviamente entendiendo que una es ficción y lo otro es la realidad de cómo masca la iguana.La intención del escritor es que el lector sea capaz de ver entre líneas, que pueda deducir lo que se encuentra detrás, de quién mueve los hilos de la información, cuáles son sus intenciones, hacia dónde va. Porque de eso, señores, se trata el periodismo actual; no hay espacio para la verdad pero sí para los intereses, sean los que sean, que se ocultan detrás de un titular o de una nota.
El escenario de la trama es el diario Domani, ubicado en la ciudad de Milán, un proyecto condenado desde su concepción o, más bien diseñado para nunca pasar de los números cero, como un amague de “descontón” callejero.
Como muchos otros, el diario no repara en el límite que separa la verdad de la mentira, pues se trata de chantajear como sea a las altas esferas del poder.
Escrito en forma de bitácora, el libro adquiere interés en la medida de que se avanza, demostrando que Eco es un escritor de gran nivel y uno le queda agradecido por la entrega. Sin embargo, este lector debe advertir que el final carece de la fuerza que mantiene la novela; como que el autor decidió una salida fácil sin complicaciones, que le evitara tal vez escribir otras treinta o cuarenta cuartillas adicionales. Sin embargo, este detalle es una percepción estrictamente personal, es peccata minuta en relación al resto del libro.

Eco, Umberto, Número Cero, Editorial Lumen, México, 218 pp., 2015. Traducción de Helena Lozano Miralles. Colección Narrativa.


sábado, 16 de enero de 2016

Perros e hijos de perra

Foto: Elena Ariadna Cantarell.
Palabra de lector 15

Perros. Los hay para todos los gustos y todos los disgustos. Perros de compañía, de trabajo, de vigilancia, de caza, de rescate, de raza y sin alcurnia. Chicos, grandes, mansos, agresivos, violentos, feos, bonitos, tiernos, usted escoja.
Desde pequeño, he convivido con estos amigos de cuatro patas, desde aquel mítico Rommel, en la casa donde nací, en Campeche, hasta la Zazil y el Kin o tontín, este último un Golden Retriever que viene a sumar la cuarta generación de la raza en nuestra famila.
No creo conocer a nadie que en algún momento de su vida no haya tenido de una u otra manera contacto con algún canino, para bien o para mal. Eso, sin hablar de los muchos perros famosos en la historia y la literatura. De momento se me ocurren varios: Sirio, el de la novela de Olaf Stapledon; el buen Argos, compañero de Odiseo; el can Cerbero, el de las tres cabezas, que vigilaba la entrada del Hades y que era fácilmente amansado con música o un poco de pan con miel; la perrita Laika, quien fuera el primer ser vivo terrestre en girar alrededor de la tierra, en una nave espacial… por sólo hablar de algunos pocos.Pero también están los otros, los hijos de perra. De esos también hay muchos y yo conozco a varios que hasta con orgullo llevan la medalla: unos verdaderos hijos de perra, con el perdón y el respeto que nos merecen los peludos que no tienen ninguna culpa.
Así pues, los perros son y han sido parte de muchas historias, y nunca falta que alguien cuente una cuando se toca el tema de estos ladradores.
De esta manera, Arturo Pérez-Reverte aborda el tema en el libro: Perros e hijos de perra, que no es más que una recopilación de comentarios pubicados en diferentes momentos y donde el personaje principal o parte de la trama está a cargo de alguno de estos compañeros fieles. Como dice el autor: “nunca conocí entre los seres humanos, como en los cinco perros que hasta hoy pasaron por mi vida, un amor tan desinteresado y tan leal. Tan conmovedoramente fiel”.
El texto agrupa 22 relatos, la inmensa mayoría, breves artículos piublicados entre 1993 y 2014. Algunos de los textos están dedicados a episodios perrunos concretos, donde ellos son los protagonistas; otros están enfocados a diferentes asuntos y participan como personajes secundarios, pero en todos ellos hay un punto en común, tan caro para el escritor: la mirada que los perros dejan en sus amos y compañeros de vida.
Éstas son pues historias de todo tipo y que sólo quienes conocen a estos animales podrán valorar su peso emocional y apreciar su significado.
Baste sólo mencionar un pequeño ejemplo como la historia del Fila brasileño Tanis el semielfo, famoso por su fiereza (Tanthalas en el lenguaje de los elfos). La historia deriva en que fiel a su fama, el Tanis es un sicario, un perro asesino o al menos así lo describían los amigos y vecinos de su dueña. El perro pasea con su dueña por el parque y de repente es testigo del ataque de un pastor alemán, sin razón, hacia un pequeño niño.
En un instante, el Fila sale disparado sobre la hierba y todo mundo cree que se sumará a la matanza, pero no, el gigante va contra el pastor, desencadenado una sangrienta batalla. Hasta ahí lo dejamos.
Quizá lo más importante del libro no son las muchas anécdotas que lo conforman, sino la importancia que este famoso escritor le da a la adquisición de la conciencia y responsabilidad que significa tener una mascota, sea perro, gato, serpiente, grillo o lo que sea. Y sobre el enorme daño que hacemos cada vez que actuamos como verdaderos hijos de perra y abandonamos o sacrificamos ese hermoso regalo que los niños pidieron para navidad o día de Reyes y que a los pocos meses se ha convertido en un enorme dolor de cabeza, demandador de tiempo y atención.
Porque los perros en particular y las mascotas en general, requieren de cuidados, atención, cariño, espacio y muchas cosas más. Porque no son juguetes que una vez que nos cansan los echamos a la basura o los abandonamos en algún bosque o carretera, con la esperanza de que muera pronto o lo mate algún camión o automóvil.
No se trata de ir y dejarlo “encargado” cuando nos estorba o sólo quererlo cuando nos lo chulean en la calle, y a la vuelta de la esquina dejarlo amarrado bajo el sol o golpearlo porque con la cola rompió el valioso muñeco de porcelana, made in La Lagunilla que perteneció a la tía Queta.
No. Los perros son mucho más que eso y si no lo entiende, hágase y háganos un favor, de verdad: ¡No lo compre!

Pérez-Reverte, Arturo, Perros e hijos de perra, Alfaguara, 5ta. Edición, España, 256 pp., 2015.


lunes, 11 de enero de 2016

Iheronimus Bosch

Palabra de lector 14
El Bosco

En 2016 se celebrarán 500 años de la muerte del pintor neerlandés Iheronimus Bosch, mejor conocido como El Bosco, quien vivió en las postrimerías de la Baja Edad Media y el inicio del renacimiento europeo.
Bosch es conocido por sus imágenes fantásticas, de seres imposibles, plasmados en cada uno de sus cuadro, elaborados sobre tablas que, en su gran mayoría, son conjuntos de trípticos casi todos de carácter religioso y fabricados por encargo de la alta nobleza europea.
Entre sus piezas más conocidas y de las cuales en realidad han sobrevivido pocas --20 tablas y ocho dibujos-- destacan: Las tentaciones de San Antonio, El Jardín de las delicias y El juicio final. Media docena de obras sobre tablas y un número similar de dibujos se atribuyen a colaboradores de su taller. Existe la tentación de reducir aún más su trabajo e incluso podrían dividirse entre la obra de El Bosco y la de un “discípulo principal”.

Sus cuadros fueron considerados innovadores, de contenido moral y religioso, expresados de forma satírica y poblados de una enorme cantidad de figuras grotescas, las cuales tuvieron gran influencia en los pintores de su tiempo al norte de los Alpes, como fue el caso de Alberto Durero y Bruegel el viejo.
El Bosco era pues, un pintor de imágenes oníricas, tanto de sueños como de pesadillas, tal y como lo definiría Durero.
Muchos especialistas ven en este pintor la imagen de un autor fuera de la ley, vanguardista, hereje o miembro de una sociedad secreta. Pero en la actualidad, todas estas especulaciones no pueden más que calificarse como erróneas, pues ni en las obras ni en el entorno social del artista ni entre sus clientes, se encuentran cátaros, miembros de la Rosacruz o alquimistas.
Tampoco fue un artista sin recursos materiales. No sólo contaba con una cierta fortuna, sino que además, al casarse, se hizo de una gran dote por parte de su esposa, que lo colocó entre la élite de su ciudad, Boulduque.
El Bosco era un artista erudito: su arte es doctrina humanística de corte cristiano. Esto queda evidente en su conocimiento diferenciado de la materia bíblica y  de la vida de los santos, a los cuales presenta no tanto como patronos tradicionales sino más bien como modelos, demostrando así estar artística e intelectualmente a la altura del discurso prereformista. En las imágenes de estos personajes, como el caso del tríptico  Los ermitaños, no se aprecia una piedad “supersticiosa” sino la inspiración en una moralidad cristiana, culta y erudita.
Su obra también es rica en simbolismos medievales, principalmente sobre la fauna y la flora; un conocimiento que le permitió espiritualizar sus temas iconográficos al utilizar y combinar los detalles de tal modo que consiguió  innovaciones iconográficas únicas.
El tríptico es la forma dominante en la obra de El Bosco. De las 20 obras que creó, nueve son trípticos y al menos otras cuatro son fragmentos de retablos.
El libro “Iheronimus Bosch, la obra completa”, escrito por Stefan Fischer y editado por la excelente editorial Taschen, pasa revista a cada una de las obras de este importante artista.
El valor del libro no está solamente en el excelente trabajo y erudición histórica, ni en la detallada y profusa descripción de los elementos de cada tabla, sino también en la impecable impresión de cada una de las imágenes que acompañan el texto. Es más, la parte dedicada al Jardín de las delicias, se lleva las palmas pues se trata de una impresión tamaño cartel, que permite observar con mucha claridad, cada uno de los cinco elementos que conforman el tríptico (las dos tapas exteriores y el propiamente tríptico interior).
Además, el autor suele llamar la atención del lector, destacando detalles importantes de casi todas las tablas, ofreciendo ampliaciones de parte de las mismas.
Realmente se trata de un libro excelente y que resulta imprescindible para los amantes del arte y admiradores de Jerónimo Bosch, ya que el texto es accesible y escrito con agilidad, pese a ser un libro sobre arte. La verdad, muy recomendable.
Por último y si se preguntan cuál me gusta más, este tecleador, además de las ya mencionadas tablas, se queda con La nave de los locos. Que lo disfruten.

Fischer, Stefan, Iheronimus Bosch, La obra completa, Taschen, Italia, 300 pp., 2014. Traducción de José María García Pelegrín.

jueves, 7 de enero de 2016

La nave del millón de años.

Foto: Elena Ariadna Cantarell
Palabra de lector 13

La inmortalidad. El sueño de muchos a lo largo de la historia y el peor de los infiernos, para otros.
La idea de vencer a la muerte es uno de los deseos más caros de los humano. Miles de ideas y propuestas se han puesto en práctica buscando dicho fin y la literatura no es inmunea ello, pues se han escrito cualquier cantidad de obras con ese tema. Tan sólo un pequeño botón de muestra: Tú, el inmortal, de Roger Zelazny (premio Hugo en 1966); El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde; El curandero, de Paul Wilson; Drácula, de Bram Stoken y toda la cauda de obras sobre vampiros; el cuento: El Inmortal, de Jorge Luis Borges, que podría llevarnos a los cientos de relatos de ciencia ficción escritos con ese enfoque; Orlando, de Virginia Wolf; El hombre del Bicentenario, del infaltable Isaac Asimov, y Las intermitencias de la muerte, de José Saramago. En fin, son de las que de momento este escribidor recuerda, eso sin tomar en  cuenta leyendas, mitos y referencias cruzadas o marginales incrustadas a lo largo de la historia de la literatura. Pues si sólo tocáramos el asunto del judío errante, por ejemplo, no acabaríamos este texto.
¿Qué hacer, cómo vivir en un mundo que se desmorona entre los dedos de quien es incapaz de morir, de envejecer… para quien el amor, los afectos, las personas y las cosas son sólo parte de un suspiro, de un sueño? ¿Cómo sobrevivir en mundos donde, después de ciertos años, la gente comienza a sospechar de ese ser que nunca envejece, que no se enferma? ¿Cuántos hay de ellos? Y si los hay ¿dónde se esconden?
En fin, las conjeturas y las problemáticas son infinitas y complejas; no es un tema sencillo, no sólo se trata de ir caminando en la senda del tiempo, viendo pasar la vida. Hay mil y un detalles, sucesos, situaciones que pueden trastocar a este ser, porque si bien no muere sí se le puede matar, o perder la vida en un accidente, en un viaje, en alguna circunstancia fortuita.
Éste es el tema principal de la novela que hoy nos ocupa: La nave de un millón de años, del maestro Poul Anderson, editada en la colección Zeta ciencia ficción, en su serie Nova.
Poul Anderson (1926-2001) es considerado uno de los principales exponentes de la ciencia ficción dura y también fue parte del grupo de escritores de la llamada edad dorada de la SciFi, encabezada por John W. Campbell. Aunque es reconocido por su labor como creador de obras de este subgénero de la literatura, es el autor de una importante y excelente novela de fantasía: La espada rota. Entre sus principales relatos y novelas se encuentran: Los niños del mañana, La onda cerebral, El crepúsculo del mundo, Los corredores del tiempo, Tau Cero y la novela que hoy nos ocupa.
La obra se ubica en muy diversos periodos, desde las primitivas tribus escandinavas, la Grecia clásica, pasando por el Japón Imperial, la Francia de Richelieu, la norteamérica de la conquista y aniquilación de sus habitantes nativos,  la Segunda guerra mundial y la era de la posguerra hasta… la inmortalidad.
El lector no debe esperar una obra de corte épico, tan del gusto del lector norteamericano, sino un trabajo más reflexivo sobre las implicaciones que podría tener la carga de la inmortalidad a lo largo de la historia y las opciones de los posibles futuros para quienes tienen ese don o maldición, según se vea.
Es un libro interesante y será del agrado de quienes gustamos de este subgénero literario. Si bien no es un libro para quienes apenas exploran las posibilidades de la literatura fantástica, pues para eso hay otros textos más accesibles, no es, de ninguna manera, una obra escrita por un advenedizo, ni un texto facilón creado con la idea de generar un best seller, pues no hay que olvidar que el autor tuvo una formación científica y como la buena ciencia ficción, hay que tener una cierta cultura científica básica para poder deleitarse con este tipo de obras. Algo similar a lo que sucede en la fantasía hecha con seriedad.
Si bien es cierto que el libro trata sobre la inmortalidad, no se puede dejar de lado que, a fin de cuentas, también se trata del tema del viaje en el tiempo, tan caro para este escribidor. Ojalá se animen y le hinquen el diente a esta enorme novela de la SciFi. Que la disfruten.


 Anderson, Poul, La nave de un millón de años, Ediciones B, España, 726 pp, 2009. Traducción deCarlos Gardini. Colección Zeta Ciencia Ficción, serie Nova, número 47.