jueves, 23 de junio de 2016

El hombre que pudo reinar

Palabra de lector 24


Cuando tenía entre 15 y 16 años, solía esperar a mi madre a que llegara de sus agotadoras y larguísimas jornadas laborales que se le imponían en su trabajo en la Caja General de la Tesorería del DF. Principalmente si era fin de mes, el trabajo de consolidar toda la recaudación de la ciudad podía alargarse, más si las cuentas no cuadraban.
En estas largas noches, solía ver las películas que trasmitía el canal 11; si no mal recuerdo el programa se llamaba “Cine del 11”.
En una de esas desveladas me encontré con la sorpresa de una cinta que me impactó enormemente; se titula “el hombre que pudo ser rey”, protagonizada por Sean Connery, Michael Cain y Christopher Plummer, entre otros.[1]La película se basa en un cuento de Rudyard Kipling y cuenta la historia de dos
aventureros (Danny Dravot y Peachy Carnehan) que viajan a la India en 1880, sobreviviendo gracias al contrabando de armas, entre otras mercancías, y un día deciden hacer fortuna en el legendario reino de Kafiristán.
Este relato abre el texto que hoy nos ocupa y uno de los cuentos preferidos de quien esto escribe. El libro está completado con otros tres maravillosos cuentos: La historia más bella del mundo, “ellos” y El toro que pensaba. Cada uno es un hermoso y sorprendente viaje al mundo fantástico de Kipling.
En el caso de La historia más bella del mundo, el autor nos mantiene expectantes sobre el contenido de lo que promete el poder, al fin, leer la historia más bella jamás escrita. Pero una cosa es desear y otra muy distinta es poder hacerlo.
En lo que se refiere al tercer texto, el autor nos traslada a algún lugar en los bosques de Norteamérica, para ser testigos de algo que no todos tenemos el privilegio de ver. Se trata de una historia profunda y a la vez enternecedora, aunque con el advenimiento del cine de suspenso, su desarrollo en estos tiempos es predecible. Sin embargo, creo que es el mejor cuento de la obra.
Finalmente está la historia de El toro que pensaba, un relato obligatorio para todos los amantes de la fiesta brava. Aunque es una historia que podría entrar en el campo de lo fantástico, resulta un verdadero deleite y una alegoría del ritual que se celebra durante la lidia de toros. Si a eso le suma que uno de los personajes resulta ser muy inteligente, tendrá en sus manos una bella historia sobre una de las actividades culturales que hoy se encuentra en entredicho por las nuevas actitudes derivadas de lo políticamente correcto.
El libro, de tan sólo 198 páginas, puede disfrutarse fácilmente durante una de estas tardes lluviosas y el lector será transportado a través de la magia de este grandioso escritor del siglo XIX y, como seguramente se habrá dado cuenta, es uno de mis preferidos.
Vaya pues y aprenda la lección del peligro que implica ser un dios, perder la oportunidad de su vida y disfrutar de una inusual corrida de toros. Que se divierta.

Kipling, Rudyard, El hombre que pudo reinar y otros cuentos, 2da. edición, Ediciones Valdemar, España, 198 pp., 2009. Traducción de Fernando Jadraque. Colección: El club de Diógenes, número 202.

[1] Título original: The Man Who Would Be King, EU, 1975. Duración: 129 minutos. Director: John Huston. Guión: John Huston, Gladys Hill. Basado en un cuento de Rudyard Kipling. Música: Maurice Jarre. Fotografía: Oswald Morris.


miércoles, 25 de mayo de 2016

La fórmula preferida del profesor

Palabra de lector 23

Hermosa historia, así sencillamente, como lo son las matemáticas. Y es que el libro al que ahora nos referimos no sólo es una novela sobre un profesor, una asistente de limpieza y su hijo; se trata de una historia sobre la belleza de las matemáticas, sobre su perfección. Cualidad que muchos de nosotros somos incapaces de apreciar, ni siquiera cuando, como en el caso de este escribidor, convivimos cotidianamente con un matemático quien encuentra en cada hecho de la vida, en cada parte del universo, de los alimentos o de cualquier cosa, relaciones numéricas que lo llevan a demostraciones no siempre elegantes, referencias numéricas, secuencias, fórmulas, teoremas, todas ellas llenas de una belleza que apenas podemos atisbar porque nosotros sólo vemos sus sombras pues vivimos en la oscuridad.
Lo anterior no quiere decir que la novela de Yoko Ogawa sea una historia para matemáticos. Ignoro si estas personas, con personalidades muchas veces enigmáticas y siempre desconcertantes la encontrarán superficial o básica, pues mi matemático preferido no la ha leído, pero para los simples mortales es una narración hermosa y aleccionadora.
La historia, como ya dijimos se centra en tres personajes. El profesor, que a raíz de un accidente sólo puede recordar hasta ocho horas de su pasado; una mujer de limpieza que es capaz de entender y apreciar esa belleza matemática, y su hijo de 10 años, bautizado Root (raíz cuadrada en inglés) por el profesor y aficionado rabioso al béisbol.
Todo ocurre en el Japón moderno, en una pequeña y humilde casa que es la residencia del protagonista, quien gusta de resolver enigmas matemáticos aparecidos en las revistas para aficionados. El profesor que día a día debe de ir reconstruyendo su pasado inmediato para no sentirse desorientado cada mañana al despertarse, debe auxiliarse de numerosas notas pegadas en su saco es, muchas veces sin proponérselo, el motor que conviete esta narración en una historia de amor, amistad y transmisión del conocimiento, y no sólo sobre matemáticas.
La novela causó un enorme furor por las matemáticas en Japón después de su aparición y lanzó a la fama internacional a su autora.
Resulta un texto escrito con suavidad, pero con una profundidad única, que invariablemente lleva al lector a cuestionarse: ¿qué nos estamos perdiendo al ser incapaces de apreciar la belleza de las matemáticas?
Ésta es pues, una propuesta única, de aquellas que pocas veces se ve. Aunque no sea una novela de alta literatura, bien podría convertirse en un texto de culto. En tanto usted le hinca el diente, este escribidor se lanzará a la caza de más títulos de la autora que confirma una vez más nuestro amor por la obra literaria del país del sol naciente. Sean ustedes servidos. ¡Oss!

Ogawa, Yoko, La fórmula preferida del profesor, 17 edición, Editorial Funambulista, España, 298 pp., 2014. Traducción de Yoshiko Sugiyama y Héctor Jiménez Ferrer. Colección: Literadura.

martes, 17 de mayo de 2016

Hablemos de la línea recta







“En un entorno donde en el arte moderno todo se vale, la línea recta es un remanso de orden en la pintura actual.”

Así comenzó la presentación de la exposición de Fernando Silva, titulada: Claustrum, el arduo tramado de a conciencia, presentada en el Centro Cultural de México Contemporáneo, ubicado en la calle de Leandro Valle, ahí atrasito de la Plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Si bien hay artistas como Friedensreich Hundertwasser (1928-2000) que consideran la línea recta como un crimen y una afrenta al arte moderno, la propuesta del autor mexicano es una alternativa valiente y convincente. Es el resultado de una urgente necesidad de expresar en su solución plástica una alternativa en un arte donde todo se vale.

Hay una insistente fascinación por las matemáticas y la geometría, en donde puede dilucidarse su contacto con otras corrientes como el arte concreto, la Bauhaus y el constructivismo, así como una influencia de Vasarely, Max Bill, Gerrit Rietvelt, Piet Mondrian, Joan Miró, Arnold Belking, Kandisky, Paul Klee, Carlos Mérida, Tatlin, Malevich, entre otros, y por qué no, por la historia y hasta la ciencia ficción.

El autor no se queda entonces en el trabajo meramente geométrico, también juega con la técnica y su resultado, de tal manera que sorprende al contemplador con algunas piezas que contienen otra connotación al convertirse en una imagen plasmada en dos dimensiones a una obra de tres dimensiones que puede ser apreciada gracias al uso de anteojos para tal efecto.

Dice la ficha de presentación: “En ese sentido, para la presente exposición, Fernando Silva invita al espectador a reflexionar sobre la conciencia y sus derivaciones… Es trascendental percatarse cómo obtenemos el saber o el conocimiento por observación y experiencia, y en qué medida, cómo y qué queremos comunicar” nos dice el autor plástico.

Adicionalmente y como parte de la misma muestra, el pintor muestra otra faceta, la de un testigo participativo de la problemática social, expresada a través de su obra. De esta manera y como complemento, en la sala adjunta se presenta la serie “Estado de Derecho”, que tiene como intención la de invitar al visitante a reflexionar sobre el deterioro del tejido social en que se desgarra el México actual, en donde la pobreza, la corrupción, el crimen organizado y el fascismo de Estado, así como la impunidad y la mediatización y la criminalización del ciudadano, son las estrategias del neoliberalismo de corte fascista que rige nuestro país y el resto del Latinoamérica.

Ésta es pues una muestra imprescindible para visitarse y que seguramente le dejará un buen sabor de boca. Adjunto al texto, incluimos una pequeña muestra de esta exposición pictórica, que se encuentra abierta al público en el Centro Cultural del México Contemporáneo, en Leandro Valle 20, en el Centro Histórico de la CDMX.

lunes, 9 de mayo de 2016

El discípulo de Gutenberg

Palabra de lector 22

Dice la Wikipedia que en la actualidad se conocen entre 47 y 49 de las primeras Biblias producidas por Gutenberg, de las cuales sólo 21 están completas.
La autora del libro, El discípulo de Gutenberg, afirma que son 48, de las 180 que se cree que se produjeron por primera vez en una imprenta de tipos móviles.
Estos primeros ejemplares --de lo que llegará a ser la gran industria editorial basada en la impresión del papel en una prensa-- alcanzan un valor de hasta 5.4 millones de dólares, como sucedió en 1987 cuando se subastó un viejo testamento producido en el taller del inventor de la imprenta.
Cuando nos referimos generalmente al invento de Johann Gensfleisch, mejor conocido como Gutenberg, suele pensarse que se trató simple y llanamente de un cambio en la manera de producir los libros. Antes, cada uno de ellos era una hermosa obra artesanal, producida a mano por los escribas medievales; pero a partir de 1455 sufren una violenta transformación revolucionaria con la imprenta que trajo la “masificación” de los libros, lo cual tuvo un impacto inmenso en plena Reforma de la iglesia y la caída de Constantinopla.
Tal vez los contemporáneos del inventor no alcanzaron a visualizar lo que significó la producción en serie de los libros, pero el tiempo lo demostró.
De eso trata precisamente la novela de Alix Christie, quien narra esta maravillosa aventura y las dificultades que ello implicó, así como las pasiones e intereses que se generaron alrededor de ello.
La obra está construida alrededor de uno de los personajes más importantes pero poco conocidos de esta gesta, Peter Schöeffer, joven escribano y aprendiz de Gutenberg, quien a la larga se convertiría en uno de los más grandes impresores del mundo, con una producción de casi trescientos títulos impresos bajo la firma de Fust & Schöeffer, incluido el Salterio de Maguncia de 1457, considerado por muchos el libro más bello jamás impreso.
La trama se ubica en la ciudad de Maguncia, a la ribera del Rin y uno de los puertos fluviales más importantes de Alemania. Y donde, en un entorno de intereses económicos enfrentados, entre los distintos gremios y la iglesia, se va creando poco a poco la maquinaria que culminará en una prensa que es capaz de imprimir letras moldeadas en metal, en una hoja de papel y que es el oficio del impresor.
El texto, no muy extenso, es una novela pasable; no es un trabajo hecho con maestría, pero al menos resulta entretenido y aleccionador en cuanto a la historia de este artefacto tan importante en la historia.
La autora, reconocida en gringolandia como una revelación de la novela histórica, demuestra sus limitaciones, pese a ser una experta en el arte de la tipografía, pues hay momentos en que le falta chispa y oficio; pero bueno, como ya dijimos, la novela es leíble y entretenida, más si usted, como este escribidor, es amante de los libros y sus formas.
El texto puede leerlo en un par de días, aprenderá algo sobre la historia de la imprenta y comprobará que no basta con sumar palabras y párrafos para ser un buen escritor. Póngale un 7.5 de calificación, pues el tema, creo, daba para más. Que se divierta.

Christie, Alix, El discípulo de Gutenberg, Roca Editores, México, 398 pp., 2015. Traducción de Julia Osuna Aguilar.

jueves, 28 de abril de 2016

La verdad sobre el caso Harry Quebert

Palabra de lector 21

Amor, locura y muerte. Tres elementos que bien combinados pueden ofrecer un excelente texto o un lamentable ejercicio pseudo literario.
La novela La verdad sobre el caso Harry Quebert es la segunda obra publicada por el escritor Joël Dicker. La anterior fue Los últimos días de nuestros padres, que narra una historia ubicada en la segunda guerra mundial y los servicios de inteligencia ingleses.
La obra sobre la cual nos referiremos está ubicada en dos tiempos: el verano de 1975 y el año 2008; trata sobre la literatura, los escritores, el amor, el crimen, la locura y la muerte.
En 1975, la desaparición de la adolescente Nora Kellergan sume a la pequeña población de Aurora, en New Hampshire, en un profundo caos y temor. Se generan decenas de teorías e ideas que no llevan a ningún lado. Cabe mencionar que esta joven se había relacionado con un escritor llamado Harry Quebert, quien se refugia en esa población para escribir lo que será su obra maestra.
Después de una búsqueda intensa, la joven no aparece y se le relaciona además con un asesinato. Treinta años después, uno de sus más adelantados alumnos busca al viejo escritor desesperadamente para que lo ayude en una de las crisis más terribles de cualquier dramaturgo, el “Síndrome de la hoja en blanco”.
Esta joven promesa de la literatura norteamericana, Marcus Goldman, quien debe entregar una nueva obra después de su primer éxito, acude a su maestro en busca de auxilio.
En ese periodo se hace un tétrico descubrimiento. El cadáver de la joven adolescente aparece en el jardín del viejo escritor y se desatan las pasiones, no sólo en Aurora sino también en sus alrededores.
Pero esto es sólo la punta del iceberg de la trama; el autor nos regala una verdadera obra maestra del género de la novela policiaca y mantiene totalmente desconcertados  a sus lectores, llevándolos por pistas falsas que parecen firmes hasta que sale un nuevo elemento que transforma totalmente las teorías que nos creamos en la cabeza.
Incluso el mismo final resulta realmente sorprendente y nos deja un agradable sabor de boca al saber que a veces, existe la justicia, en todas sus formas.
Esta novela de más de 650 páginas es descrita como un cruce entre la narrativa de Larson, Navokov y Philip Roth; fue galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y el Premio Lire, a la mejor novela en lengua gala.
El autor nació en Suiza en 1985. Su primera novela fue publicada en 2014 y resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. Desde su primera entrega, Joël Dicker ha sorprendido a este escribidor, pues su novela anterior también resultó una experiencia tonificante; lástima que sólo haya publicado dos de las seis novelas que ha escrito. Es pues La verdad sobre el caso Harry Queber un texto muy recomendable y no se arrepentirá de leerla, le aseguro que le encantará.

Dicker, Joël, La verdad sobre el caso Harry Quebert, Alfaguara, México, 665 pp., 2014. Traducción de Juan Carlos Durán Romero.

sábado, 23 de abril de 2016

El mundo de Hielo y fuego

Palabra de lector 20

 A horas de que inicie la sexta temporada de una de las series más populares en la TV de paga, El juego de tronos, traemos a nuestros seguidores un nuevo texto de George R. R. Martín, que no es el tan esperado sexto volumen de la saga ni tampoco El caballero de los siete reinos (Palabra de lector 2), sino un curioso texto construido como una historia general del mundo Poniente y los juegos de tronos. De hecho, su título completo es: El mundo de hielo y fuego, la historia no contada de Poniente y el juego de Tronos.
Se trata de un libro bellamente encuadernado y profusamente ilustrado y que está escrito como si fuera un viejo libro de historia, desempolvado de la biblioteca de Desembarco del Rey. Ésta es una primera edición y abarca desde la historia antigua, que arranca en la era del amanecer, el reinado de los dragones, a una genealogía de la dinastía Targaryen y su caída, deteniéndose en la rebelión de Roberth Baratheon, pues a partir de ahí se supone que la historia es contada en la serie conocida como El juego de tronos (que en realidad se llama la Canción de hielo y fuego, y los nombres de Juego de tronos, Choque de reyes, etcétera se refiere al título de cada volumen).
En su segunda parte se hace un recuento de la historia particular de cada uno de los siete reinos, comenzando con el norte y terminando con el reino de Dorne, para finalmente concluir con un apartado titulado “Más allá de los siete reinos”, que incluye las ciudades libres, las islas del verano, Pentos y Braavos, entre otras.
También incluye cuatro apéndices, tres de ellos dedicados a las genealogías de los Targaryen, los Stark y los Lannister, y un cuarto con una línea del tiempo sobre el reinado de los Targaryen.
Aunque es un libro para verdaderos fanáticos, no está de más para quienes tengan la curiosidad de saber qué pasó antes de la Canción de hielo y fuego, puesto que tanto en los libros como en la serie constantemente se hacen referencias a ese pasado, el cual se encuentra documentado en este hermoso volumen. Y sí, si usted lee con cuidado, hay en algún momento algunas referencias al caballero de los siete reinos, ser Duncan el Alto, cuyas aventuras se contarán en la serie del caballero de los siete reinos.
La verdad es un libro entretenido y un buen ejercicio para la memoria por la cantidad de personajes que aquí aparecen; eso que sólo se habla de los principales señores y no de la enorme cantidad de caballeros y abanderados que aparecen y desaparecen en todos los libros de esta saga.
Así que, si usted es fanático de esta obra de George R. R. Martín, no se enoje con él y no sea desesperado; todo llegará en su momento, incluso Los Otros. Que se divierta.

Martín, George R. R., Elio García y Linda Antonsson, El mundo de hielo y fuego, la historia no contada de Poniente y el juego de tronos, Grijalbo, China, 324 pp., 2015. Traducción de Jofre Homedes.

jueves, 14 de abril de 2016

La hija de la casa Baenre

Palabra de lector 19
Liriel, la elfa oscura

Timunmas es una editorial única, cuya característica principal es la edición de libros de ciencia ficción, horror y fantasía… fantasía épica para ser mas exactos.
Desde la edición de la saga de la Dragón Lance, que abarca más de 80 títulos de diferentes autores, la empresa se convirtió en la referencia obligada para todo aquel que le gustara este subgénero literario de habla inglesa.
Entre sus principales colecciones están --además de la ya nombrada--, la fabulosa historia de La rueda del tiempo, de Robert Jordan, Warhammer, La espada de la verdad y la colección de Los reinos olvidados, por sólo nombrar a algunas.
Precisamente dentro de esta última colección hay una obra que está enloqueciendo a los fans. Nos referimos a la saga de El Elfo oscuro, que suma más de veinte volúmenes, escritos por R. A. Salvatore y que no es más que la historia de un elfo oscuro que proviene de las profundidades de la tierra donde se desarrolla una sociedad basada en la oscuridad y el mal, cuyo odio a los seres de la superficie es absoluto.
Sin embargo, no hablaremos de la enorme biblioteca de las aventuras de Drizzt Do Urden, nuestro elfo de las antípodas, sino de otro personaje.
Como es muy común en las series de esta editorial, otros escritores toman la idea, los personajes, los ambientes o las anécdotas de las novelas principales para construir historias paralelas, marginales o complementarias a sus fuentes de inspiración. Éste es el caso de Elaine Cunningham, quien tomando el ambiente sobre el que se construyó la historia del elfo oscuro, nos cuenta la historia de una elfa de la misma ciudad subterránea en la serie de tres libros llamada Liriel, la elfa oscura.
El primer volumen titulado “La hija de la casa Baenre” narra las primeras peripecias de este divertido personaje que tiene los mismos defectos que Drizzt, a los ojos de quienes la rodean.
Así, ubicada después de la guerra con los enanos (que se cuenta en la serie del elfo oscuro Las espadas del cazador), los drows, la raza a la que pertenece nuestra heroína, se encuentran diezmados y desmoralizados. De ahí que su diosa, la Reina araña declare una tregua entre las diferentes casas que conforman la ciudad de Menzoberranzan. Sin embargo, las intrigas entre las sacerdotisas y sus respectivas familias no se detienen.
Nuestra heroína, amante de las aventuras y poco disciplinada encuentra la forma de llevar la magia de las profundidades a la superficie, y eso desata terribles ambiciones que incluso pueden destruir la frágil paz que priva en la ciudad de los elfos oscuros.
La novela, como la inmensa mayoría de los títulos de esta editorial, está escrita siguiendo los cánones de la literatura de consumo norteamericana: capítulos breves y en cada determinado número de párrafos hay una escena de acción, que hace las delicias de los lectores de espíritu aventurero y que no se conforman con las melosas historias actuales.
Definitivamente no espere una lectura seria; no son textos para reflexiones intelectuales sino un divertimento que nos transporta a nuestra adolescencia y que hay que disfrutar con cierta ligereza.
También hay que tomar en cuenta que muchos de estos textos comenzaron a escribirse a fines del siglo pasado (el libro que nos ocupa se publicó en 1995)  y no entraron en la vorágine de la película-saga-serie de TV, aunque desde hace muchos años se especula sobre llevar a la pantalla al elfo oscuro y la saga de la Dragón Lance.
Algo que sí hay que reclamar es la falta de seriedad de Timunmas y que causó muchas molestias entre los seguidores de los distintos héroes, pues muchas series de novelas no se concluyeron, no se tradujeron o de plano no se publicaron. Éste es uno de esos casos. Los tomos II y III no se tradujeron al español y sólo se pueden conseguir en inglés (Tangleb Webs y Wind Walker).
En fin, así pasa a veces, pero en todo caso, disfrutará de un rato agradable, mejor que con las numerosas sagas de vampiros delicaditos. Que lo disfrute.

Cunningham, Elaine, La hija de la casa Baenre, Timunmas, España, 334 p., 2004. Colección: Reinos olvidados, serie: Liriel la elfa oscura, libro 1.


miércoles, 9 de marzo de 2016

Los Mayas, voces de piedra

Palabra de lector 18

En la entrega anterior hablábamos de la utópica República de las Letras, del mundo de la literatura nacional. Hay cosas peores. Una de ellas es la enorme mafia de la divulgación de la ciencia y la tecnología.

Amén de la vieja lucha entre científicos enquistados en el mundo académico y comunicadores –auto denominados periodistas científicos, divulgadores de la ciencia y no sé qué más títulos nobiliarios– sobre quién merece detentar la patente de Corso, ambas facciones tienen algo en común: las dos están de acuerdo en que los únicos “calificados” para realizar esta labor son aquellos que están calcificados en las instituciones académicas y desde ahí tiran línea de quién, cómo y cuándo merecen montarse en la tarea de transmitir el conocimiento científico a las masas de ignorantes. Pocos, pero muy pocos asumen una posición didáctica y pedagógica para hacer accesible la ciencia y la tecnología a los lectores comunes y corrientes.
Así, mientras la inmensa mayoría habla a sus pares, para los iniciados y/o las comunidades académicas, tanto la ciencia como la tecnología siguen siendo un misterio por la inmensa mayoría de la población, simple y llanamente porque es aburrida e incomprensible, por más congresos chafas se celebren y se creen o renueven asociaciones de todo tipo. Siguen siendo una mafia de… para decirlo suavemente, mamones elitistas.

A qué viene todo esto, pues a un ejemplo más de esta problemática que se refleja en el libro: Los Mayas, voces de piedra. Cuando este escribidor supo de su existencia ya era demasiado tarde (2011). El volumen de marras estaba agotado, por lo que descubrirlo en una librería resultó el mejor regalo navideño que pudimos haber tenido el fin de año anterior.

El volumen es el sueño de cualquier amante de la cultura Maya del periodo clásico, pues reúne las investigaciones más recientes sobre prácticamente todos los tópicos que en la actualidad se abordan en la investigación sobre esta cultura. Además es un libro hermoso, bellamente ilustrado y conformado por una importante cantidad de artículos que hacen que el libro pueda leerse no sólo de principio a fin, sino también de acuerdo a los intereses particulares del lector, saltando de un tema a otro.

Hay desde el infaltable artículo sobre su ubicación en el tiempo y el espacio geográfico, hasta un amplio trabajo sobre la guerra y la estructura social de la civilización maya.
Cuando uno revisa el índice es de hacerse notar que ahí se encuentra la crema y nata de la investigación prehispánica de dicha cultura. Así, Ana Luisa Izquierdo y de la Cueva (órales) nos dispara la introducción titulada: “la identidad maya”; Alfonso Lacadena García-Gallo nos refiere a la “Lengua y literatura mayas jeroglíficas”; Erik Velásquez García, Jesús Galindo Trejo y el famoso Stanislaw Iwaniszewski nos hablan de “La astronomía”; Hugo García Capistrán paso revista sobre “armas y ataduras: guerreros y cautivos”, y para que no nos quedemos con las ganas, el mismísimo David Stuart nos regala un prólogo infaltable.

Como ya dijimos, es un libro hermoso y harto interesante, pues nos coloca en la punta de lanza de lo más actual en el conocimiento y la investigación histórica, lingüística, epigráfica, arqueológica y antropológica de estos habitantes del sureste mexicano, Guatemala, Honduras y Belice.

Sin embargo, hay un pequeño “pero”. Muchos de estos autores no saben divulgar sus conocimientos, escribieron textos para sus iguales, para expertos, para lectores que tienen una formación similar a la suya y son profundos conocedores de la Mesoamérica prehispánica, o cultos lectores de temas afines. La inmensa mayoría parte de demasiados supuestos, no sólo del panteón maya sino del conocimientos de conceptos en maya, de nombres de señores y lugares también en el mismo idioma, como si el lector fuera asiduo lector de la Jornada en maya. Incluso el discurso llega a ser tan enredado que hay un artículo que este lector tuvo que leer con mucho cuidado tres veces, de lo enredado que estaba el texto y eso que este escribidor es estudioso del tema.

Repetimos, es un libro increíble, pero pudo ser infinitamente mejor si los autores tuvieran una pizca de capacidades como divulgadores. Recordarán que no todos los lectores entienden el maya y muchos ni siquiera saben cómo se divide la datación mesoamericana, por poner un par de ejemplos. Había momentos en que daba la impresión de estar leyendo la revista Arqueología mexicana, publicación que sufre de los mismos males.

De cualquier forma es un libro que vale la pena, principalmente la última parte que aborda el tan cacareado colapso maya y que debería ser un texto obligatorio para todos los seguidores de las teorías new age; a ver si así dejan de decir tantas pendejadas.

Cuando lo lea, no desespere, tenga compasión de estos pobres científicos, no saben cómo llegar al público común y corriente, para mostrarles su sapiencia. Y eso sí, hay que decirlo, todos ellos son los más chingones en lo que hacen, más no cómo lo divulgan. Que lo disfruten.

Los mayas, voces de piedra, 2da. Edición, Turner, Ambar diseño, UNAM, Madrid, 515 pp., 2015.


viernes, 26 de febrero de 2016

Las caricaturas me hacen llorar

Palabra de lector 17

¡Ah! La hermosa república de las letras. El sueño de intercambiar información entre humanistas y científicos de muy diversos lugares del mundo, el cual iniciara en el siglo XV y que en nuestro siglo Octavio Paz, por poner un solo ejemplo, deseara para la literatura nacional, como un vasto territorio lleno de hermosos pastos, bucólicos bosques, paradisiacos remansos de paz donde los creadores de las muy distintas corrientes literarias, los poetas y sus críticos pudieran vivir en santa armonía… lo que es lo mismo: simple y llanamente un sueño Guajiro.

La llamada república de las letras es un basto territorio salpicado de parches de todo tipo, feos, apestosos, truculentos, pútridos, siniestros, oscuros, donde cada uno es el territorio de señores feudales en el mejor de los casos o de bandas de verdaderos sicarios en el peor, donde se reúnen escritores y aspirantes a tales, en torno a una corriente, sub corrientes, sub sub corrientes, amiguismos, compadrazgos o cualquier cosa que los identifique con el  zoológico de los integrantes de dicha nación.

Es el lugar donde se despedaza alegremente al vecino, al “amigo”, al enemigo y al que se ponga al tiro y que no comulgue con las consignas del grupo. Hay territorios con enormes bandas, las hay más pequeñas y hasta se da el caso de feudos de un solo hombre. Eso sí, debemos decir a su favor que hay algo que los une e iguala: el exitoso tesón que mantienen por evitar que cualquier advenedizo se atreva siquiera a pensar en integrarse a tan reputada comunidad.

¿Hablé del lector? ¿No? ¡Avísenme! Sí, el lector, ese ente inmaculado, inocente e intangible al cual se le invoca bajo cualquier pretexto pero que en realidad les tiene sin cuidado, pero que resulta muy útil para iniciar sus legendarias guerras fratricidas. Aquí nadie se salva, se apellide Paz, Monsiváis, Nájera, Fuentes o Pérez. Nunca ave alguna sale inmaculada de ese pantano, ni saldrá.

Un ejemplo de lo anterior es el libro “Las caricaturas me hacen llorar”, del escritor mexicano, Enrique Serna.  Se trata de una selección de crónicas y ensayos en los que el autor de “El seductor de la Patria” y “La doble vida de Jesús” (ambas excelentes muestras de su capacidad literaria), hace tabla rasa de tirios y troyanos. Textos que no dejan títere sin cabeza, en ese deporte tan mexicano donde no se puede pretender ser intelectual si no le desagrada todo lo que lee (excepto lo que hacen los cuates). Bueno, hay que aclarar, sí hay títeres deja con cabeza y hasta los coloca en un pedestal, por supuesto, sus cuates y me imagino también miembros de la misma mafia, digo, del mismo feudo.

El autor, como miembro de esa república utópica, a veces es divertido y entretenido para las demandas de un lector común y corriente; podríamos decir que en algunos casos hasta de guía podrían servir algunos pocos textos, pero en general hace uso de lo que critica y critica a lo largo de esta recopilación, esa necesidad irrefrenable del intelectualismo de los escritores “consagrados” de este país. Comete el pecado capital de escribir para sus iguales, de su misma hueste o el enemigo, y el lector común, nos quedamos como el chinito, no´más milando.

Efectivamente, como dice en la contraportada, tiene “el afán por observar la vida cultural y política más allá de las apariencias, despierta una mezcla de sentimientos que van de la irrisión a la náusea y de la perplejidad a la mueca burlona” Eso sí, el autor jamás pierde el estilo. Su prosa mantiene ese humor tan ácido que hace popular al escritor, tan cínico al mostrar las vergüenzas de un oficio que, en nuestro país, se basa en los conectes y el feudo al que se pertenece para aspirar a llevarse un poco de fama a su cubil.

El libro está dividido en dos partes, Risas y desvíos, que agrupa a una serie de reflexiones humorísticas sobre temas como la ternura, el machismo, la moral y el racismo; y Ruta crítica, que destapa lo que verdaderamente piensa el autor sobres sus pares que, en fin, es un pan amargo y duro que ellos deberán deglutir.

Al final del texto, la sensación que dejó en este escribidor, es que la tal república apesta. Que todos tienen colas enormes y lo que menos les interesa es el lector. Bueno, sí les interesa un tipo de estos leedores, al que el autor llama “el lector disciplinado y creativo”, ese lector preparado que, curiosamente, está conformado por ellos mismos, los profesionales de las letras, los académicos, los habitantes de este mundo feudal, donde el que tiene más contactos, traga más pinole.

Serna, Enrique, Las caricaturas me hacen llorar, Editorial Terracota, México, 2012, 329 pp.

martes, 9 de febrero de 2016

Número cero

Foto: Eduardo.
Palabra de lector 16

Periódicos y periodistas; el mundo de la información cotidiana que moldea la idea que el lector, el ciudadano común y corriente, tienen de la realidad y cuya visión es modificada a través de estos medios de acuerdo a los intereses de quienes tienen el poder, cualquier poder.
Los medios –y no quiero entrometerme en las teorías sobre la comunicación– son un arma importantísima para, a gusto del cliente, moldear la opinión pública y, al mismo tiempo, erigirse en un poderoso aparato en contra de los enemigos, sean quienes sean.
Los periódicos destruyen carreras, elevan a la gloria, desvían la atención, se enfocan en diversos temas, importantes o banales, según sea el viento que sople y, sus lectores, pasivamente tragan todo lo que se les ofrece sin rechistar.
Así son, ya sea en Roma, París, Moscú, Buenos Aires, Chicago o México. Los periódicos y sus periodistas son una media, un estereotipo con mayor o menor vergüenza, con ética o sin ella, dispuestos a llegar a la verdad, o en muchos casos, vendiendo su pluma al mejor postor.
En una entretenida trama, Umberto Eco nos envuelve en todos los vericuetos y el zoológico periodístico. En pocas líneas nos pinta una lección de lo que es hoy el periodismo. Con unos cuantos trazos nos muestra al típico reportero en quien el lector se identifica o descubre a su periodista favorito; en fin, es un manual de comunicación totalmente actual.
La trama de Número Cero, la última novela de este intelectual italiano, desnuda los intereses de quienes crean medios impresos con la única intención de ser parte del poder, del verdadero poder.
Si bien tiene aspectos de tipo policiaco y hasta una conjura histórica que confluirán al final de la trama, lo más interesante es la descripción de los tejemanejes que están debajo o detrás de una sala de redacción. Quienes hemos participado en estos espacios, sabemos que es así, obviamente entendiendo que una es ficción y lo otro es la realidad de cómo masca la iguana.La intención del escritor es que el lector sea capaz de ver entre líneas, que pueda deducir lo que se encuentra detrás, de quién mueve los hilos de la información, cuáles son sus intenciones, hacia dónde va. Porque de eso, señores, se trata el periodismo actual; no hay espacio para la verdad pero sí para los intereses, sean los que sean, que se ocultan detrás de un titular o de una nota.
El escenario de la trama es el diario Domani, ubicado en la ciudad de Milán, un proyecto condenado desde su concepción o, más bien diseñado para nunca pasar de los números cero, como un amague de “descontón” callejero.
Como muchos otros, el diario no repara en el límite que separa la verdad de la mentira, pues se trata de chantajear como sea a las altas esferas del poder.
Escrito en forma de bitácora, el libro adquiere interés en la medida de que se avanza, demostrando que Eco es un escritor de gran nivel y uno le queda agradecido por la entrega. Sin embargo, este lector debe advertir que el final carece de la fuerza que mantiene la novela; como que el autor decidió una salida fácil sin complicaciones, que le evitara tal vez escribir otras treinta o cuarenta cuartillas adicionales. Sin embargo, este detalle es una percepción estrictamente personal, es peccata minuta en relación al resto del libro.

Eco, Umberto, Número Cero, Editorial Lumen, México, 218 pp., 2015. Traducción de Helena Lozano Miralles. Colección Narrativa.