viernes, 1 de marzo de 2019

En el enjambre



Palabra de lector 68
La sociedad de la transparencia, la sociedad de la posverdad, donde hemos sustituido al “big Brother” por el “big data”. Una sociedad abierta, donde todo es público, superficial, donde hay espacio para información, pero no para la verdad. Es la sociedad de lo “digital”.
Es ésta sociedad de la inmediatez, de los teléfonos inteligentes que prometen más libertad pero resultan de una violencia fatal, que permanece la amenaza de la comunicación en tanto se tiene una relación casi obsesiva, coactiva, con el dispositivo digital.
Las redes sociales fortalecen masivamente esta violencia de la comunicación, que en definitiva se desprende de la lógica del capital. Más comunicación significa más dinero para los proveedores del servicio y los fabricantes de los aparatos. El círculo acelerado de la comunicación e información conduce inevitablemente al círculo acelerado del capital.
Ésta es parte de la tesis que Byung- Chul Han plantea en su trabajo titulado En el enjambre. Un ensayo que analiza de qué manera la revolución digital, Internet y las redes sociales transforman la esencia misma de la sociedad, en una positividad transparente, superflua e inútil, pues exilia definitivamente la negatividad, la reflexión y la verdad.
Por otro lado, nos dice, la palabra “digital” se refiere al dedo (en latín), que ante todo cuenta. La cultura digital descansa en los dedos que cuentan. La Historia, en cambio, es narración, ella no cuenta. Contar es una categoría poshistórica.
Ni los tweets ni las informaciones se cuentan para dar lugar a una narración. Tampoco la timeline (línea del tiempo) narra ninguna historia de la vida, ninguna biografía. Es, por tanto, aditiva no narrativa. De ahí que el hombre digital digita en el sentido de que cuenta y calcula constantemente.
Lo digital absolutiza el número y el contar (el big data cuenta, suma, combina, pero no narra). También los amigos de Facebook son, ante todo, contados. La amistad, por el contrario, es una narración. La época digital totaliza lo aditivo, el contar y lo numerable. Incluso las inclinaciones se cuentan en forma de “me gusta”. Hoy todo se hace numerable, para poder transformarlo en el lenguaje del rendimiento y de la eficiencia.
Por otro lado, la información es aditiva y acumulativa, mientras que la verdad es exclusiva y selectiva. En contraposición a la información, no se acumula. De hecho, no se le encuentra con frecuencia, no existe ninguna masa de la verdad. En cambio, hay masa de información con la que se llega a la masificación de lo positivo, sin negatividad.
Por ello, la información, en virtud de su positividad, se distingue también del saber. El saber no está patente ante nosotros sin más. No lo hallamos de antemano, a diferencia de la información. Al saber, lo precede con frecuencia una larga experiencia.
Esta era digital y su comunicación, también digital, hace que se erosione fuertemente la comunidad, el nosotros. Destruye el espacio público y agudiza el aislamiento del hombre. Lo que domina la comunicación digital no es el “amor al prójimo”, sino el narcisismo. La técnica del amor no es una “tánica (esencia que le da la característica a algo, al vino, por ejemplo) del amor al prójimo”, sino se muestra descarnadamente en lo que es: una máquina narcisista del ego.
Finalmente, la sociedad actual no es una sociedad del amor al prójimo en la que nos realizamos recíprocamente. Es más bien una sociedad del rendimiento, que nos aísla y en donde el sujeto del rendimiento se explota a sí mismo hasta su derrumbe. El “sí mismo” como bello proyecto, se muestra como proyectil que se dirige contra sí mismo.
Aterrador ¿verdad?
Han, Byuhg-Chul, En el enjambre, Editorial Herder México, España, 109 pp., 2014. Traducción de Raúl Gabás. Colección: Pensamiento Herder.

lunes, 25 de febrero de 2019

La revolución francesa

Palabra de lector 67
El 30 de Julio de 1792, en Francia y ya en plena revolución, los federales marselleses llamados a Paris por Charles Barbaroux, desfilaron por “el barrio de las glorias” cantando el himno “le Chant de guerre pour l'armée du Rhin” de Rouget de Lisle, apenas compuesto en abril (Canto de Guerra para el Ejército del Rin), y conocido desde entonces como La Marsellesa.
Con esta anécdota comenzamos el texto sobre un muy interesante libro que aborda el fin del Antiguo régimen, representado por Luis XVI y su señora, la reina de los pasteles, Maria Antonieta, hasta la caída del gran Corso, Napoleón Bonaparte, el grande.
Se trata del libro del gran historiador Georges Lefebvre. Un texto fundamental para todos aquellos que quieran conocer paso a paso los eventos que abarca dicho periodo.
La revolución y el Imperio, (1787-1815)
No debemos de olvidar que estamos hablando del principio de la democracia burguesa, del afianzamiento de la misma y la gesta expansionista europea a manos de Napoleón.
Para el autor, la revolución francesa comenzó en 1787 y fue al principio aristocrática. Y cómo no iba ser así, si la alta nobleza no quería ni podía adaptarse a los cambios. Buscaban el remedio a contrapelo de la transformación. Querían que ella se volviera, por la supresión de la venalidad de los puestos públicos, una casta cerrada donde no se pudiera entrar en esta burocracia más que por excepción; que los empleos compatibles con su dignidad le estuviesen reservados; que el rey proporcionara gratuitamente a sus hijos los medios de prepararse para desempeñarlos. El rey, primer gentil hombre del reino, no había permanecido insensible a estos deseos. Durante el reinado de Luis XVI, los ministros fueron todos nobles.
Sin embargo, con la creación del Parlamento, y la participación de los Estados Generales, el Tercer estado, es decir, la burguesía (los otros dos eran la nobleza y el clero), se adjudicaba el epíteto de “El Partido Patriota”. No se sabe bien si hubo en él un órgano central, aunque se dice que fue dirigida por los francomasones.
Si a esto sumamos un régimen monárquico que sucumbirá ante su propia incomprensión y decisiones erráticas en el contexto de un mundo cambiante, y que, tras varios intentos de adoptar medidas para atajar la crisis política y económica, capituló ante la respuesta violenta de la nobleza y de los parlamentos provinciales… tenemos el caldo perfecto para unas ricas albóndigas, digo, una revolución.
Una revolución que nos llevará a la toma de la Bastilla (14 de julio de 1789), la creación del Comité de salud pública, el terror, la guerra con media Europa, el golpe de estado de Napoleón en 1799 y su posterior caída.
El texto en cuestión resulta muy útil, pues está profusamente documentado y hace una revisión exhaustiva de los hechos de la naciente Francia democrática. Recordemos que lo que hoy conocemos como democracia en el mundo occidental, tiene sus orígenes precisamente en este tiempo y este lugar; es decir, la democracia moderna es producto de la burguesía francesa.
Finalmente, hay que apuntar que no es un libro complicado, lo que lo hace accesible a cualquier tipo de lector interesado en esta parte de la historia y que el autor no toma simpatías por ninguno de los personajes, no justifica ni al rey, ni a Maximiliano Robespierre ni a George Danton. Y guarda una sana distancia con el Genio de Bonaparte; eso sí, deja muy claro que los fracasos del gran estratega se debieron, en gran medida, a la mediocridad de quienes lo rodeaban, como algunos generales que incluso resultaron pusilánimes.
Servidos.
Lefrebvre, George, La revolución francesa y el imperio (1787-1815), Fondo de Cultura Económica, México, 294 pp., 2004. Traducción de María teresa Silva de Salazar. Colección Breviarios del Fondo de Cultura Económica, número 151.

sábado, 23 de febrero de 2019

21 lecciones para el siglo XXI

Palabra de lector 66

Dicen algunos de los más importantes pensadores contemporáneos como Nicholas Carr, Gilles Lipovetsky y hasta el filósofo de moda, Byung-Chul Han, que el pensamiento en esta época de la postverdad, se ha convertido en un ejercicio de la superficialidad, de lo evidente, de verdades de Perogrullo.
Tal vez esa sea la razón que explica cómo es posible que gente, tanto expertos en las tecnologías de la información como intelectuales que merecen nuestro más grande respeto, se hayan dejado seducir por un discurso falto de profundidad y de propuestas. Y me refiero precisamente al libro que hoy nos ocupa: las 21 lecciones para el siglo XXI, de Yuval Noah Harari.
El texto en cuestión es el tercero de una serie que incluye De Animales a dioses y Homo Deus; todos ellos dedicados a la historia y futuro de la humanidad.
Debemos confesar que cuando abordamos el primero teníamos grandes expectativas sobre su contenido. La primera parte resultó un agradable y completo paseo a través de la historia humana, de la mano de una excelente prosa y bien documentada tarea.
Los problemas comenzaron cuando el autor inició la interpretación de sus datos. Ahí, la puerca torció el rabo, pues resultó una serie de visiones parciales e ideológicamente tendenciosas que acabaron por desesperar a éste y otros lectores con los que comentamos dicho material. De ahí que se tomara la decisión de ya ni siquiera intentar leer el segundo volumen y menos aún reseñarlo en este espacio.
Sin embargo, no sé si afortunada o desafortunadamente se le hizo tal propaganda al tercer tomo de la serie, incluido mi filósofo de cabecera, mi padre, quien me lo recomendó como una lectura imperdible, por lo que decidimos abordar la lectura de un libro que nuevamente vuelve a decepcionarnos terriblemente, pues carga con las mismas visiones, las mismas interpretaciones parciales y el mismo sustrato reaccionario y maniqueista, aunque el autor se la pase a todo lo largo del texto diciendo y repitiendo que no lo es.
En principio se supone que es un trabajo que pretende plantear las alternativas del hombre ante los desafíos del siglo actual. Pero lo que nos pinta es el futuro de sólo una parte de la humanidad, la del primer mundo, las grandes potencias y Europa, donde rápidamente se apunta, y deja de lado al resto de las regiones y países. A unos por fundamentalistas, sean éstos árabes, rusos, comunistas o africanos. Y a otros porque me imagino que no existen en su radar analítico, como América Latina, de quien sólo hace referencia una vez, a pesar de que mantiene un discurso permanente de “globalidad”.
No entraremos en detalle sobre gran parte de los temas que “aborda”, pues son clichés y superficialidades inocuas, que sólo demuestran de qué pie cojea este historiador.
Sólo diremos antes de entrar al tema que nos interesa (la tecnología) que, como muchos “pensadores” actuales, el autor suele confundir liberalismo con neoliberalismo como si fueran la misma cosa, aunque ignoramos si es un bebé inocente o lo hace de manera perversa. El lector decidirá.
Además de no ofrecer ninguna novedad de visiones sobre los avances tecnológicos, lo que demuestra es que no domina el tema. El autor nos pinta un futuro apocalíptico y devastador para los seres humanos frente a los avances de la IA, la biotecnología y lo que él llama la “infotecnología”: donde las máquinas, la inteligencia artificial, el big data y su uso son los grandes ganadores y convierten al ser humano en el gran perdedor y sobrante de la historia.
Un ejemplo. Dice: “A pesar de la posibilidad de que aparecieran muchos nuevos empleos humanos, quizá presenciaríamos el surgimiento de una nueva clase “inútil”. De hecho, podríamos tener lo peor de ambos mundos, y padecer a la vez unas tasas de desempleo elevadas y escasez de mano de obra especializada”. ¿Acaso no es eso lo que nos ha brindado con prodigalidad el neoliberalismo?
Hay incluso una parte donde lleva a tal punto del absurdo su prospección del futuro, en donde la economía y la productividad están en manos de las máquinas, que uno se pregunta: ¿las máquinas para qué quisieran generar y acumular el dinero, la riqueza? No lo necesitan, ¿o sí?
Sin embargo, entre tanta verborrea debemos darle el mérito de ofrecer una pequeña joya, escondida en la página 245… “Pero para profundizar en cualquier tema se necesita mucho tiempo, y en particular el privilegio de perder el tiempo. Es necesario experimentar con caminos improductivos, probar con callejones sin salida, dejar espacio a las dudas y el aburrimiento, y permitir que pequeñas semillas de perspicacia crezcan lentamente y florezcan. Si no podemos permitirnos perder el tiempo, nunca daremos con la verdad”.
Ah, ¿verdad? Entonces el futuro no es de las computadoras, las máquinas, los robots y los superhombres auto modificados, ¿no es cierto, señor Harari? El ser humano tiene esperanza, algo que su libro parece negarnos. Parece que el vato no es tan güey.
En fin.
Noah Harari, Yuval, 21 lecciones para el siglo XXI, Penguin Random House Grupo Editorial, México, 399 pp., 2018. Traducción de Joanmènec Ros. Colección Debate.

jueves, 31 de enero de 2019

Planeta del exilio

Palabra de lector 65
Un planeta muy lejano, lejano y abandonado a su suerte. Ha pasado tanto tiempo, que los hombres ahí desamparados por la liga Planetaria comenzaron a olvidar que vienen de las estrellas. Es más, ya perdieron muchos de sus conocimientos y habilidades a causa del Embargo. Una ley que les prohíbe mostrar todos sus avances tecnológicos y sus conocimientos científicos a cada planeta que llegan y los obliga a vivir al nivel de los habitantes nativos… Y aquí, en esta tierra, se encuentran apenas en el desarrollo y manejo de los metales.
Algunos, muy pocos, todavía dominan la capacidad de comunicarse a través del pensamiento. Los libros dicen que los Lejosnatos, como les llaman los habitantes originales del planeta, lo aprendieron de otra raza hace mucho tiempo, en un mundo llamado Rokannan. Es una habilidad y también un don.
Ahora que se acerca el invierno, también se acerca una amenazo mucho peor. Desde el norte, las hordas de Gaales bajan destruyendo y arrasando todo a su paso. Ya no es como antes, ahora están organizados y dirigidos por un líder que ve más allá del saqueo y de la satisfacción de los estómagos.
El problema es complejo ya que sus vecinos, los habitantes de Tevar, recelan de los Lejosnatos, como les llaman. Pese a ser prácticamente iguales, les temen, los llaman brujos, pues tienen habilidades que los hombres de Tevar que ahora construyen la ciudad de invierno no pueden explicar.
Sí, la ciudad de invierno. Aquella que hay que construir sobre graneros enterrados y que servirá de hogar durante largos quince años, pues el ciclo anual en este planeta dura toda una vida. La luna y la tierra se circunvalan entre sí, en una rotación majestuosa que tarda cuatrocientos días en completarse.
Aquella especie de doble planeta gira alrededor del sol en una grande y solemne danza rotatoria, en medio de la nada. Sesenta fases lunares dura tal ciclo, es decir, veinticuatro mil días… prácticamente la vida de una persona, un año. Pocos son los hombres que pueden jactarse de haber vivido dos inviernos.
Ahora, un emisario trae noticias del norte, de guerra, saqueos y desaparición de campamentos y ciudades ¿Qué es lo que se debe hacer? Nadie cree en cuentos de viejas histéricas.
Sin embargo, Agat, uno de los dirigentes de los Lejosnatos va a la ciudad de invierno a pedir ayuda, a proponer una alianza entre las ciudades de los hombres y la de estos medio-hombres que, dicen las leyendas, llegaron de las estrellas. Dice aquel que esta vez será diferente, que los Gaales bajarán del norte y destruirán todo. Aunque no puede ser así, al menos en las historias pasadas no lo han conseguido. Pero hay pocos en los clanes que recuerden el invierno anterior.
En resumen, así empieza una de las novelas más famosas de Úrsula Le Guin, y que resulta una historia épica ubicada en los confines del espacio.
Con una narrativa sencilla, accesible pero al mismo tiempo llena de una riqueza conceptual única, la autora nos hace vibrar ante la llegada del invierno (¿les recuerda algo?). Nos lleva a casi tocar la textura de las construcciones de la ciudad junto al mar, y sentir el frío y el terror de una ciudad sitiada y aparentemente condenada a la destrucción.
Ésta es pues, una obra imprescindible para el lector de la ciencia ficción, y obligatoria para los seguidores de la gran escritora de habla inglesa. No puede perdérsela. Mientras la lee, camine con sigilo, mantenga su lanzadardos preparado, no sea que lo ataque traicioneramente algún Demonio de la nieve.
Servidos.
Le Güin, Úrsula, Planeta del exilio, Superficción, España, 141 pp., 2014. Traducción de Enrique de Obregón, Colección, Superficción 49.

lunes, 21 de enero de 2019

Los traficantes de naufragios.

Palabra de lector 64

Si alguien sabe de historias de marinos ese es Robert Louis Stevenson. Antes que nada, debo confesar que, a pesar de ser un fanático de Stevenson, tenía la peregrina idea de que este título escondía una serie de sus cuentos sobre piratas, barcos y marinos. Como en mi lista de lecturas me espera un grueso volumen que se llama “Cuentos completos de…”, pues había dejado pasar y enfriar este volumen.

Cuan no sería mi sorpresa. Al comenzar a leer, me percaté de que se trata de una entretenida y compleja historia sobre traficantes, aventureros y situaciones turbulentas que giran alrededor de quienes tratan de hacer negocios fáciles y poco claros con los despojos que arroja el mar.


Esta historia, que lo atrapará desde las primeras líneas, comienza cuando dos empresarios y aventureros, Jim Pinkerton y Loudon Dodd, compran en una atormentada puja, los restos de un bergantín naufragado en algún lugar del Océano Pacífico, y que parece contener una enorme fortuna en Opio.

Sin embargo, lo que se esconde detrás es mucho más grande y más grave de lo que podrían soñar estos jóvenes aventureros.

Así se inicia una odisea que llevará a uno de los protagonistas a una aventura marítima. Mientras el otro, cual Ulises atado al palo mayor de su nave, tendrá que capotear a los acreedores y críticos de dicha odisea.

Como en todas las novelas marítimas del autor, el mar es en realidad el escenario que da vida al verdadero drama que se desarrolla entre los participantes de sus obras.

Preocupado siempre por las posibilidades del alma humana, el autor suele vestir y desnudar a sus personajes de todas sus virtudes y defectos emocionales, éticos y morales.

Así, en esta historia, se pone a prueba el temple y las capacidades de honestidad y caballerosidad de protagonistas. En algunos pasajes, el autor hace una invitación implícita de que el lector reflexione sobre los valores, las aspiraciones, las virtudes y las bajezas que nos rodean y que enfrentamos día a día.

En ese sentido, los relatos de Stevenson son un recordatorio de que somos sólo almas de paso. Él mismo es un producto de su tiempo y mide con esa vara al hombre moderno del siglo XIX, es un profundo observador de las virtudes y des virtudes. Nos muestra sus personajes con toda su crudeza. Incluso suele llevarnos, en un solo instante, de los más altos preceptos morales, hasta los abismos de lo bestial y lo salvaje.
Se trata, pues, no sólo de una entretenida y redonda narración sobre el mar, los marinos y el hombre de su tiempo, todo ello tan caro para al autor. Como en cada obra, nos obsequia una crítica de los defectos y taras que nos persiguen y que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que están ahí. Un ejemplo más conocido es el capitán Long John Smith, el famoso cocinero de La Hispaniola, de la famosa novela que seguramente usted conoce bien.

Así, lo invitamos a subirse a la nave e ir tras los restos de la Nube volante, y que Dios lo agarre confesado. Servidos.

Stevenson, R.L., Los traficantes de naufragios, 3ra edición, Editorial Valdemar, España, 219 pp., 1998. Traducción de Rafael González. Colección El club de Diógenes, 9.

lunes, 14 de enero de 2019

Breve historia de la computación

Palabra de lector 63
La tecnología y particularmente la computación y las telecomunicaciones juegan en la actualidad un papel fundamental en el desarrollo de la humanidad y están involucradas en prácticamente todas las actividades de esta. Pero también están llenas de mitos y prejuicios, producto, en gran medida, de la poca información que los grandes grupos sociales tiene sobre sus posibilidades y realidades.

De ahí que su historia adquiera una gran importancia y sea de gran ayuda para su entendimiento y aprovechamiento cabal. Y no termine, como parece suceder en estos tiempos, en objetos de fetichismo y alcances de los que carece y para los cuales tampoco es creada.


Este breve volumen, que no tiene nada que ver con la historia de la computación en México, investigada y escrita por quien esto teclea, es un breve texto que pasa revista a los principales avances de las tecnologías de la información, desde la máquina sumadora de Pascal y la máquina de Charles Babbage, hasta la nube, el Internet de las cosas y la Inteligencia artificial.

El autor inicia con la famosa paradoja de Zenon de Elea para explicar las razones por las cuales es imposible escribir la historia definitiva de la computación. Tema que también hemos explicado infinidad de veces a los participantes de la historia local. Ya que mientras se escribe este texto, surgen nuevos desarrollos que transforman el tema que se trata, incluso su misma interpretación se va modificando con el tiempo.

Para el autor, existen cuatro hilos conductores del avance tecnológico en este campo. El primero es el paradigma digital; el segundo es la idea de que la computación representa la convergencia de muchas series de técnicas, artefactos y máquinas, y de que cada uno de estos conjuntos parte de su propia historia; el tercero es directamente señalado en relación con el segundo: esta historia es dirigida por un avance constante de la tecnología electrónica subyacente, y finalmente el cuarto: que concierne a la forma en que los humanos comienzan a interactuar con los artefactos digitales, lo que en la jerga computacional se conoce como la interfaz del usuario.

Es así que, con estos cuatro elementos, el autor elabora su breve obra que puede resultar muy útil para quienes están interesados en enterarse de qué va la historia del mundo en el que se desenvuelven, así como el de ser una excelente herramienta para quienes también se dedican a la academia y pretenda ofrecer una pasadita superficial de la historia de su técnica a los estudiantes de las ingenierías, a nivel profesional o técnico.

El libro resulta bastante ágil y sencillo. No se mete en honduras ni pretende ir a fondo en alguno de los temas. Tiene por ahí dos o tres joyitas que vale la pena rescatar. Al fin de cuentas son sólo 165 páginas y no cinco tomos como la historia local sobre el mismo tema. Además, incluye una amplia bibliografía y un glosario mínimo para que nadie se pierda en el camino. 

Posdata. Ojo, el libro fue escrito en 2012.

Ceruzzi, Paul E., Breve historia de la computación, Fondo de Cultura Económica- Instituto Politécnico Nacional, México, 201 p., 2018. Traducción de Ix-Nic Iruegas. Colección Breviarios, 595

sábado, 5 de enero de 2019

El mundo de Rocannon

Palabra de lector 62
No recuerdo hace cuánto tiempo leí por primera vez esta historia… era adolescente y comenzaba a adentrarme en la literatura fantástica y la ciencia ficción. Ahora, a muchos años de distancia, en este intento por agarrarle el gusto a la lectura en formato digital he vuelto al mundo de Rocannon.
Como es bien sabido, ésta es la primera novela que publicara la gran maestra, en 1966, Úrsula K. Le Guin y que dejaría constancia de lo que llegaría a ser una de las más grandes escritoras de la ciencia ficción y la fantasía.
Su primera obra importante de ciencia-ficción, La Mano Izquierda de la Oscuridad, se considera clave en su campo, por su investigación radical de los roles de género, y por su complejidad moral y literaria. Sus novelas Los Desposeídos y El Eterno Regreso a Casa, El nombre del planeta es bosque, entre otros, redefinen el alcance y el estilo de la ficción utópica. Eso, sin hablar de su enorme y grandiosa saga de Terramar que es considerada la segunda más importante en el mundo de la literatura fantástica, sólo detrás de la obra de J. R.R. Tolkien.
Así aquí enfrentamos una pequeña muestra de la creatividad de la escritora, en un mundo inverosímil pero posible, ubicado en un futuro indefinido.
Se trata de la historia de un etnógrafo interestelar que, por azares del destino, debe ligar su vida a los diferentes habitantes de un planeta cualquiera en un universo humanoide en expansión.
Un planeta en el que conviven tres razas principales; los liuar, humanos con dos subrazas, la de los señores angyar, de pelo dorado y piel oscura, y los sirvientes olgyor, de piel clara y pelo oscuro.
En un ritmo vertiginoso y que atrapa al lector desde las primeras líneas, somos partícipes de la investigación antropológica de campo, los usos y costumbres de muy diversas razas, lo prejuicios humanos sobre los habitantes de otros mundos, los ritos, los mitos y la historia.
Todo ello se desliza en el sustrato de una guerra que involucra a todos y a los componentes cuasi mágicos que destellan por aquí o por allá a lo largo de la historia.
Así, nuestro personaje, Rocannon, debe navegar entre su presente y el pasado y futuro de los habitantes de dicho planeta, buscando una solución definitiva sin convertirse en el típico cowboy interestelar, sino siendo lo que es, un simple científico social de los mundos.
Como ya hemos dicho, se trata de la primera obra publicada por la autora y, evidentemente, no llega a las profundidades reflexivas que sí tiene La mano izquierda de la oscuridad y la saga que se construye poco a poco a su alrededor, y que prometemos reseñar en este mismo espacio muy pronto.
El texto, de fácil lectura e interés para los amantes del género, no requiere de ser un iniciado para poder disfrutarlo, es un buen texto para comenzar y, por ende, altamente recomendable.
No queremos ahondar más en la trama, para que no se nos acuse de vender gratuitamente el sabor y la emoción de la historia. Sólo podemos decirles, a manera de despedida, “que sus enemigos mueran sin hijos”.
Servidos.
Le Guin, Úrsula K., El mundo de Rocannon, Ciclo de Hainish-1, ePub r1.1, gertdelpozo 21.09.14, 1966. Traducción de Ana Goldar.

sábado, 29 de diciembre de 2018

El gobernante maya

Palabra de lector 61

El siguiente es un libro que hay que leer en dos niveles. Sí, el volumen titulado “El gobernante maya, historia documental de cuatro señores del periodo clásico”, de María Elena Vega Villalobos y editado por la UNAM, es una investigación sobre el poder y los señores mayas.

La obra se aborda tanto desde el punto de vista de la narración histórica, como desde el análisis de las evidencias epigráficas plasmadas en los muros de varias ciudades, los cuales fueron dictados, seguramente, por los mismos actores de los hechos o por sus descendientes.


Se trata de las historias de K`ihnich Janaab` Pakal, de Palenque; B`ajlaj Chan K`awill, de Dos Pilas; Itzamnaah Kokaaj B`ahlam II y su hijo Yaxuum B`ahlam IV, ambos de Yaxchilan y cuyas historias están plasmadas en cientos de inscripciones que pasan revista a sus hechos y responsabilidades como dirigentes de sus respectivas ciudades y dominios.

Estos señores gobernaron sus respectivos territorios durante el Clásico tardío (600-909 d. C.). Durante su vida, remodelaron, ampliaron y construyeron cualquier cantidad de edificios, templos y mausoleos, donde plasmaron sus hechos, hazañas y celebraron y ataron las fechas que los ligaban con el pasado y sus antepasados divinos.

Todos ellos destacaron en las obras arquitectónicas que mandaron hacer, así como guerreros en los campos de batalla, sin descuidar sus obligaciones rituales a través del sacrificio o de las danzas sagradas, tareas propias de los dirigentes de estas selvas de reyes.

Mientras ellos tuvieron el poder, sus entidades políticas, Palenque, Dos Pilas y Yaxchilan brillaron con el mayor esplendor. Sus nombres jeroglíficos ostensiblemente tallados aparecen en numerosos tableros, dinteles, escaleras jeroglíficas y estelas. El discurso que revelan sus inscripciones muestra un ímpetu poco conocido en la antigüedad maya, tanto como una voluntad política de renovación dinástica como de una conducta religiosa profunda y creadora al mismo tiempo.

Esta obra contiene una traducción integra de setenta fuentes escritas en caracteres jeroglíficos. Por otro lado, el trabajo no sólo permite vislumbrar los contextos históricos particulares de estos cuatro gobernantes, sino también nos adentra en su legrado escrito. El libro permite a los lectores conocer la forma en que la moderna epigrafía maya contextualiza, descifra, fecha e interpreta las inscripciones y pone a disposición de los interesados en el mundo maya antiguo un repertorio documental sumamente útil para la elaboración histórica.

Aunque toda traducción lleve implícita una interpretación de la fuente, en este volumen la autora presenta traducciones integras apegadas lo más posible a los originales, sin suprimir la cadencia rítmica y solemne de los textos escritos en jeroglíficos mayas. 

Como podrá verse en las inscripciones monumentales aquí presentadas, los temas habituales de estas se centran en los diversos actos rituales protagonizados por el gobernante y la realeza, mostrando que el registro de su actividad ritual fue primordial. Las inscripciones, entonces, tenían como finalidad señalar que el gobernante era el centro de la vida religiosa y ceremonial de las antiguas capitales mayas.

Finalmente, hay que apuntar que el presente libro no es un texto de divulgación, sino más bien un trabajo de especialistas para un público que ya ha andado el sac be de la cultura maya y, en mucho mayor medida, para especialistas tanto de la historia como de la epigrafía maya.

Servidos.

Vega, Villalobos, María Elena, El gobernante maya, historia documental de cuatro señores del periodo clásico, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 283 pp., 2017. Instituto de Investigaciones Históricas, Serie Culturas Mesoamericanas, número 8.

martes, 18 de diciembre de 2018

La vida de un Disco Duro


Palabra de lector 60
Los manuales suelen ser lo último que un usuario lee a la hora de instalar un programa o al utilizar por primera vez un equipo electrónico. Es más, el mexicano sigue aquella regla de: “si todo falla, lea al manual”.
Y es que estos documentos, generalmente escritos en un lenguaje complejo y técnico no son del gusto de las personas y, sin embargo, se mueven.
Pero hay de manuales a manuales. No es lo mismo el manual de uso de Windows 10, que el recientemente reseñado en este espacio. “Cómo comprar una computadora”. La diferencia es enorme.
El primero de ellos seguramente muy pocos usuarios y los expertos ingenieriles lo revisarán y, el otro, con suerte, puede convertirse en un gran auxiliar de todo consumidor y vendedor de equipos de cómputo personal.
Algo semejante sucederá con el texto que hoy nos ocupa. Se trata del libro “La vida de un disco duro. Anatomía y funcionamiento de Sergio Barreto Gómez.
El autor es director y fundador de Onyx recuperación, una de las pocas empresas dedicadas en México a la recuperación de información de discos duros dañados. Sergio se ha dedicado un largo tiempo a entender el funcionamiento de los discos duros mecánicos, así como de la recuperación de la información en ellos contenida.
Esta preocupación lo impulsó a tratar de que este conocimiento se difunda lo más posible, ya que esta materia no se imparte en ninguna de las escuelas técnicas ni de educación superior, pese a que es una actividad altamente lucrativa, pues al ser poco practicada hay una enorme demanda y se pagan altos costos por este servicio, a veces vital para los usuarios afectados.
El volumen, editado por el Instituto Politécnico Nacional, pasa revista a los principios que rigen el funcionamiento de los discos duros, su estructura, los sistemas de archivos FAT y NTFS, las unidades de Estado sólido y, concluye, con una sección bautizada como Apuntes sobre la recuperación de datos, convirtiendo así en un verdadero curso sobre el tema.
El autor apunta que la información se ha transformado en bits y se está digitalizando a pasos acelerados. De tal manera que documentos, fotografías, audios y videos experimentan una evolución digital sorprendente y tienen en la actualidad una calidad sin precedentes.
Así, ahora podemos poseer grandes cantidades de información y, por ende, una urgente necesidad de contar con sistemas de almacenamiento cada vez mejores para su manejo, velocidad, capacidad y confiabilidad, en una carrera que parece no tendrá fin.
Finalmente, el autor da una serie de consejos invaluables, pues resulta, con mucha pena hemos de confesar, que los usuarios no sabemos tratar a nuestros discos duros, tan importantes personajes tecnológicos.
Servidos.
Barreto, Gómez Sergio, La vida de un disco duro. Anatomía y funcionamiento, Instituto Politécnico Nacional, México, 254 pp., 2018.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Hablemos sobre el poder


Palabra de lector 59
Ahora que los tiempos están cambiando, como dijera el maestro Bob Dylan, y nos encontramos con numerosos opinólogos de clóset, antes apolíticos y ahora rabiosos críticos del nuevo régimen, sería bueno hacer algunas reflexiones sobre el PODER, que no es poca cosa y que permitiría entender mejor los dimes y diretes de la política nacional.
Este acercamiento a la idea del poder no está hecha a través del derecho o de la política misma, sino desde el origen del todo, la filosofía. Qué mejor guía que las reflexiones sobre el tema de el super star de la filosofía actual, el señor Byung-Chul Han, de su libro Sobre el poder, de editorial Herder.
Antes que nada, debemos decir que éste es de los pocos libros que hemos revisado en formato electrónico y que nos sigue pareciendo abominable la lectura digital. Por otro lado, éste es el tercer libro del autor que comentamos en este espacio.
También debemos advertir que el texto no es una lectura fácil para alguien que no cuente con las bases teóricas del pensamiento filosófico; puede ser complejo, incomprensible en algunos pasajes y hasta tedioso, pero haga el esfuerzo. Más si le ha dado por opinar en torno a los acontecimientos del México actual. Así hablará con cierto conocimiento de causa y no como periquito que repite lo que los medios oficiosos publican.
De entrada, déjeme decirle que el autor basa su reflexión principalmente en cinco pensadores: Nikas Luhmann, Michel Foucault, Friedrich Nietzsche, George Wilhem Friedrich Hegel y Martín Heidegger.
Para comenzar, el autor apunta que el poder se asocia inevitablemente tanto con la libertad como con la coerción, ya que para unos se basa en la acción común y, para otros, guarda relación con la lucha.
El autor afirma que el poder suele entenderse como la capacidad del yo para imponer sus decisiones, sin necesidad de tener en consideración al otro; si bien no tiene que asumir la forma de una coerción, cuanto más poderoso sea, con más sigilo opera.
De esta manera, el poder como coerción impone decisiones propias en contra de la voluntad del otro, mientras que un poder superior es aquel que configura el futuro del otro, y no aquel que lo bloquea.
Bajo esta premisa, un poder libre significaría que el otro obedece libremente al yo. Quien quiera obtener un poder absoluto, no tendrá que hacer uso de la violencia sino de la libertad del otro. Y ese poder absoluto se habrá alcanzado en el momento en que la libertad y el sometimiento coincidan en todo.
En resumen, el poder no se basa en la opresión.
Aquí hay que apuntar que la obediencia, fundamental para el poder, presupone una libertad, pues sigue siendo una elección. Por el contrario, la violencia física destruye incluso la posibilidad de obedecer. Hay más actividad y libertad en la obediencia, que en el sufrimiento pasivo de la violencia.
Ahora, si el poder careciera de voluntad, conduciría a un vacío del sentido, ya que éste es lo único que permite que las cosas participen de sentido. De ahí que el poder sea elocuente, articula el mundo nombrando las cosas y determinando su “hacia dónde” y su “para qué”.
Por ello, el poder crea significatividad al configurar un horizonte de sentido, en función del cual se interpretan las cosas que se vuelven significativas y obtienen un sentido en atención al poder.
Sin embargo, Foucault piensa que el poder asume la forma taimada y cotidiana de la norma, ocultándose de ese modo como poder y haciéndose pasar por sociedad.
El poder incrementa, de esta manera, su eficiencia y estabilidad ocultándose, haciéndose pasar por algo cotidiano u obvio. En eso consiste la astucia del poder.
Finalmente, el poder no se inscribe únicamente en el hábito. La nacionalización de una masa o la formación de una cultura nacional, que se producen por medio de símbolos o narraciones, representan una continuidad de sentido de la que se sirve el poder. La fragmentación no es ventajosa para el poder. El establecimiento de una configuración de sentido homogénea y nacional asegura la lealtad de las masas y, por medio de ellas, el dominio.
La dictadura de uno no opera mediante represión ni prohibiciones. Más bien asume la figura de lo habitual. Es una dictadura de la obviedad. El poder que opera a través de la costumbre es más eficiente y más estable que el poder que emite mandatos o que ejerce coerciones.
Que les aproveche.
Han, Byung-Chul, Sobre el poder, Editorial Herder México, edición digital, Barcelona, 153 pp., 2016. Traducción de Alberto Ciria. Colección Pensamiento Herder.