domingo, 23 de junio de 2013

Catálogo 22





    



























El rayo, cielo tormentoso, cielo en llamas.
Acrílico sobre tela
100X120 cms.

domingo, 19 de mayo de 2013

Catálogo 21




















Escribiendo el destino de los hombres.
Acrìlico sobre tela
120 cms. X 100 cms.

jueves, 16 de mayo de 2013

Erik

Palabra de lector 0
Fausto, Erik

Hacer pactos con el demonio, puede ser tan terrible que uno puede acabar recibiendo exactamente lo que deseó.
El joven Fausto, perdón Erik invoca a los poderes oscuros y lo que recibe a cambio haría temblar al más valiente. Y ante tal atrevimiento recibe precisamente lo que deseaba aunque no fuese lo que imaginaba: el dominio del mundo (Mundo Disco, por supuesto), la mujer más bella que existe y la vida eterna,  pero de una manera muy especial, al puro estilo del Mundo Disco.
Pero ahí no queda el asunto, hay cosas un peores, terribles que ni aun los demonios del infierno desean en sus más atroces pesadillas. Cosas tan insoportables como… el aburrimiento.
Este es el tema de una más de las deliciosas entregas del maestro Terry Pratchett, titulada: Fausto Erik.
Ubicada en algún lugar del Mundo Disco, la historia hace referencia a la mitología, a la magia y a las teorías sobre el tiempo y el espacio. Como siempre, además, hay una enorme cantidad de guiños sobre diversos temas de la cultura en general, pero siempre con ese tono de desenfado e ironía tan características de este galardonado escritor inglés.
Así que olvídese un tiempo de los Mishimas, Murakamis, Salvatores, Saramagos, Defoes y demás fauna y tómese una tarde y dele vuelo a esta pequeña novela filosófica sobre magia, oscuridad y una peligrosa maleta de equipaje.
Que se diviertan.

Pratchett, Terry, Fausto Erik, De bolsillo, España, 2006. 153 p.

viernes, 8 de marzo de 2013

Tu fantasma o la verdadera historia de la historia verdadera de la Conquista de la Nueva España.




Un fantasma recorre la historia de la Conquista de México, el fantasma de Bernal Díaz del Castillo.
Reconocido como uno de los cronistas más importantes de su tiempo, no sólo por la calidad de su prosa, sino por la enorme cantidad de información que maneja en “Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España”, Bernal Díaz del Castillo cautivó durante siglos a los especialistas y al público en general que han explorado las vicisitudes de la conquista del Imperio Mexicano del siglo XVI.
Escritor que se autodefinía como analfabeto, pues dice haber dictado sus memorias y que sin embargo demuestra un bagaje cultural impresionante pues lo mismo cita a los clásicos que  a los escritores del momento en Europa. Soldado de a pie, que después resulta tener un pasado caballeresco con equinos de batalla, armas  y toda la cosa y, lo más impresionante, confidente cercanísimo no sólo de Cortés sino de su círculo cercano. Un hombre que parecía mirar el mundo por encima del hombro del conquistador español.
Así, con éstas y otras credenciales es como se nos muestra el famoso soldado español, en el nuevo libro de Christian Duverger, “Crónica de la eternidad. ¿Quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, publicado recientemente por Editorial Taurus.
Un nuevo libro polémico, al igual que su anterior titulado “El primer mestizaje” (también comentado por quien esto escribe), aborda un tema que ya levanta enorme polvadera entre los círculos de los historiadores  especializados. Y cómo no, si simple y llanamente el investigador francés afirma, con los pelos de la burra en la mano, que el autor de la famosa obra no es el señor Díaz del Castillo, sino otro mucho más grande e ingenioso.
Con una rigurosidad ya bien conocida en sus textos, el autor va atajando paso a paso todas las posibilidades que llevan a evitar que se escape la liebre. Así pasa revista en su biografía, al estilo del texto, sus supuestas proezas,  su vida en Guatemala después de las guerras de conquista, sus “escritos” y sus demandas.  De entre ellas destaquemos sólo unas. Cuando el investigador consulta las diversas listas que se levantaron por diversas razones, con los nombres de todos los participantes de la guerra de conquista, en ninguna de ellas aparece un tal Bernal Díaz del Castillo, es más, ni siquiera un Bernal Días.  Pero aún va más lejos, cuando el autor revisa las peticiones de Díaz el Castillo para obtener indios y Haciendas, ninguno de sus testigos se compromete a jurar que lo conoce antes de 1524; ¿por qué será?
Se pregunta el autor de esta obra: ¿cómo es posible que un hombre que no sabía leer, pudiera no sólo escribir con soltura y estilo literario de primer nivel, sino que además recordara con gran detalle hechos con más de 50 años de antigüedad y pudiera citar lo mismo a los clásicos latinos como a escritores contemporáneos apenas conocidos en la mismísima Europa?, ¿cómo es posible que incluso  tuviera acceso a textos apenas publicados por otros cronistas e incluso criticará libros prohibidos por el emperador español?, ¡en una época cuando los libros eran un lujo sólo alcanzable por los muy poderosos y sólo del otro lado del Atlántico!
Así, Bernal Díaz pasa de leyenda a sospechoso de ser parte de un engaño, una trampa o una enorme mentira. Es más, en algún momento de la lectura uno se pregunta: ¿existió realmente Bernal Díaz del Castillo?; si existió, ¿Cómo hizo lo que dice que hizo, de dónde obtuvo tanta y tan rica información?; y si no existió, entonces ¿Quién escribió entonces la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España?, ¿con qué fin?
Es pues un texto fascinante, que lleva al lector interesado y al historiador a hacerse mil y un cuestionamientos no sólo sobre el personaje de marras, sino sobre los muchos otros involucrados en esta historia. Al final, cerrando el libro, sólo queda una convicción: La pluma estaba en otra parte.
Duverger, Christian, Crónica de la eternidad, ¿Quién escribió La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España?, México, Taurus, 2012. 235p. Colección Taurus Historia.

sábado, 23 de febrero de 2013

Catálogo 20

















Cauac y el torrente del autosacrificio.
Acrìlico sobre tela
125 X132 cms.



















La entrada al Xibalbá
Acrílico sobre tela
125 X 132.

lunes, 7 de enero de 2013

Catálogo 19

Ixbalanqué tras la Ceiba sagrada.       



El jaguar testigo del cielo

La tortuga celeste

lunes, 19 de noviembre de 2012

Catálogo 18
















La cueva sagrada III, la ballena mira
Acrílico sobre macicel.
110 X 140 cms.
Propiedad de: Cristina Dovali.

miércoles, 31 de octubre de 2012

El vuelo de las brujas



Con el tema de las celebraciones alrededor de los muertos y los sincretismos culturales en los que nos vemos envueltos, principalmente con la agresión comercial y la invasión cultural venida del norte, nos pareció interesante retomar un pequeño ensayo del antropólogo Marvin Harris, que es parte del libro: Vacas, Cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura,  editado por Alianza Editorial.
Se calcula que más de medio millón de personas fueron declaradas culpables de brujería y murieron quemadas en Europa, entre los siglos XVI y XVII. Los crímenes: el pacto con el Diablo, viajar  por el aire montadas en escobas, los aquelarres y todo lo que se le ocurría a la Santa Inquisición y alucinaba el populacho que encontraba en estos personajes un excelente chivo expiatorio para liberar las enormes tensiones sociales a los que estaban sometidos, con una iglesia altamente corrupta y gobernantes viviendo en la más escandalosa opulencia, a  costa de su pobreza.
Aunque existen un enorme número de “confesiones”, poco se puede sacar en claro de historiales de brujas autoreconocidas voluntariamente. Hay que recordar que un enorme porcentaje de estas “declaraciones” fueron obtenidas bajo tortura, lo que nos permite sospechar que muchas de ellas eran elucubraciones desarrolladas por los encargados de los interrogatorios y las políticas ideológicas vigentes en el momento de la “confesión”.
Aunque prácticamente todas las sociedades tienen algún concepto sobre la brujería, la locura por este fenómeno en Europa en este periodo fue más feroz, duró más tiempo y causo más víctimas que en cualquier otro periodo o lugar.
Fue el Papa Inocencio VIII, quien promulgó una Bula en 1448 que autorizaba a los inquisidores Heinrich Institor y Jakob Sprenger a emplear todo el poder de la Inquisición para extirpar a las brujas de toda Alemania, en principio. Ellos fueron los autores del famoso libro El Martillo de las Brujas, que sería para siempre el manual completo del cazador de brujas.
Una de las acusaciones favoritas era precisamente el hecho de volar para acudir a los famosos Aquelarres secretos.
Descubrimientos recientes del vuelo sobre escobas ha demostrado (Según Michael Harner, profesor de la New School for Social Research) que las brujas se asociaban popularmente con el empleo de ungüentos mágicos. Antes de emprender el “viaje”, se untaban con ellos. Al parecer se trataba de una sustancia verdosa que se aplicaba en las manos, la frente e, incluso en la zona genital. En algunos relatos, se dice que la bruja aplicaba el ungüento a un bastón tras lo cual “amblaba y galopaba contra viento y marea cuando y en la forma en que le apetecía”.
Al parecer, dicha sustancia estaba compuesta por hierbas frías y soporíferas como la cicuta, la hierba mora, el beleño y la mandrágora. Al parecer su aplicación provocaba un sueño profundo hasta por 36 horas, con sueños vívidamente eróticos y una sorprendente sensación de poder volar.
Los investigadores creen que el agente alucinógeno es la atropina, un poderos alcaloide presente en la mandrágora, el beleño y la belladona. La característica de este alucinógeno es que puede ser absorbido a través de la piel, incluso su inhalación parece ser capaz de dar la sensación de que los pies se vuelven más ligeros y se tiene la sensación embriagadora de volar. El ungüento siempre se aplicaba antes de la experiencia, nunca después.
El investigador Harner apunta: “El empleo del bastón o escoba era indudablemente algo más que un acto simbólico freudiano; servía para aplicar la planta que contenía atropina a las membranas vaginales sensibles, así como para proporcionar  la sugestión de cabalgar sobre un corcel, la ilusión típica del viaje de las brujas al aquelarre”.
Curiosamente, en América hay un buen número de plantas que contienen la atropina alcaloide, todas ellas del género de plantas Datura. Incluso estas plantas son utilizadas por los chamanes mayas actuales y seguramente también  en la época prehispánica fue bien conocida (recomendamos, revisar al novedosa obra de la doctora Mercedes de la Garza, investigadora de Centro de Estudios Mayas de la Unam, Sueño y éxtasis, visión chamánica de los nahuas y los mayas). Entre ellas destacan las llamadas, hierba Jumson, estramonio, trompeta de Gabriel o hierba del diablo, esta última es la que “utilizaba” Carlos Castaneda en sus experiencias con Don Juan.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Catálogo 17


El gallo de Lakanha.
Acrílico sobre tela
45 X 61 cms.


domingo, 2 de septiembre de 2012

Catálogo 16

El tazón del sol enmedio del mar.
Acrílico sobre tela
60 X 46 cms.