viernes, 29 de julio de 2016

El ancla de arena

Palabra de lector 27

Fuente: Fanglik1487.wordpress.com
Antes de entrar al tema, dos comentarios.
El primero de ellos nos lo hizo el doctor en historia, Alberto Soberanis y dice: “Lo que Duverger no pudo demostrar como historiador, ahora lo presenta como ficción”.
El segundo, es de quien esto escribe: Como novelista, Duverger es un excelente historiador.
Y es que nos referimos a la primera novela que publica el afamado investigador Christian Duverger, en la que aborda la fantástica, en todos los sentidos, historia de uno de los personajes más elusivos de la historia, nos referimos al Almirante de la Mar Océano, Cristóbal Colón.
Si bien para nadie son desconocidos sus cuatro viajes a lo que hoy llamamos América y que desde pequeños se nos enseñan los nombres de sus primeras tres carabelas, su historia está llena de misterios y mentiras.
El problema que enfrentan los historiadores, es que gran parte de su historia y biografía está construida a través de fuentes de segunda y hasta tercera mano, muchas veces contradictorias. Hay documentos perdidos, algunos tal vez destruidos y estos enigmas llegan a tal nivel que incluso se desconoce quién era este señor, dónde nació, cómo se le ocurrió el asunto de viajar con total convicción hacia el poniente, así como su extraña relación con los reyes de España, principalmente con la reina Isabel.
Se sabe, por ejemplo, que durante el primer viaje llevaba dos bitácoras de a bordo, una donde apuntaba los avances reales de sus naves, y otra donde consignaba totalmente otras cifras; unos dicen para no causar temor entre sus marinos, y otros, que lo hacía para despistar a posibles espías a bordo.
También es conocida su deshonestidad para con sus hombres. Por ejemplo, ofreció un premio en metálico a quien avistara tierra primero, algo así como diez mil maravedíes, que era una pequeña fortuna ofrecida por los soberanos. Sin embargo, una vez vista la nueva tierra por un grumete llamado Rodrigo de Triana, a las dos de la mañana del 12 de octubre de 1492, desde el puesto de vigía de La Pinta, Colón argumentó que había sido él, la noche anterior al descubrimiento, como a las 10 de la noche, cuando había "vislumbrado" una luz en el horizonte hacia donde se encontraba la tierra prometida. Rodrigo de Triana nunca recibió su recompensa y la historia dice que más tarde intentó asesinar a Colón por este acto de mala fe.
Duverger narra éstas y otras historias que van formando un cuadro nada reconocible y aceptable de uno de los más grandes exploradores de la historia. Incluso llega a insinuar que el Almirante recurrió al asesinato con tal de ser el único detentador del secreto de las tierras prometidas y, lo más importante, el método para realizar ese viaje de ida y vuelta.
Duverger recurrió a la novela para exponer sus teorías que giran en gran medida alrededor del diario de a bordo de ese primer viaje. De ahí que los lectores deben de ser muy atentos a lo que sugiere el autor y que, aunque va más allá de la trama, muchas veces parecen ser datos creados de y para la ficción.
En cuanto a la trama de la novela, está llena de lugares comunes por lo que hay momentos en que sentimos que leemos a un imitador de Umberto Eco o de Pérez Reverte. Se trata de una trama predecible, pero como ya hemos dicho, el valor del texto está en los datos y las propuestas que el autor nos hace sobre la vida de este personaje escurridizo, que bien podría ser o venir de una familia de conversos judíos. Recordemos que, en aquellos momentos en España, ser judío era un peligro mortal. De ahí la importancia en la insistencia de su origen genovés, pues eso eliminaría cualquier hipótesis de un Cristóbal Colón judío. Su origen "ubicado" en Liguria es un pasaporte de cristiandad, porque por aquella época en Génova no hay una comunidad judía; al parecer esta idea tiene su origen en la Italia del siglo XIX, lo cual coincide con un movimiento a favor de canonizar al explorador y convertirlo en un santo americano necesario.
El tema de la trama gira alrededor de las dos versiones que se hicieron del Diario de a bordo y que parecen tener la clave de la intrincada historia de Colón y los reinos de España y Portugal.  Toda la historia se inicia en la frontera de España y Francia, donde un comando de la policía captura a un grupo de miembros de la ETA que llevan de contrabando un misterioso manuscrito para venderlo en el mercado negro. Al mismo tiempo, aparece el cuerpo de una mujer, una historiadora, con quince puñaladas.
Para finalizar, un último comentario. Si en nuestro país los historiadores vivieran y pudieran trabajar como los personajes de la novela, a todo lujo, les aseguro que la carrera de historia tendría más estudiantes que la de medicina.
Que se diviertan.


Duverger, Christian, El ancla en la arena, Penguin Random House, Grupo Editorial, México, 377 pp., 2016.

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